Dainery vásquez: Somos las personas más cercanas a los contagiados

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Tras el surgimiento de la nueva enfermedad, a finales del 2019, en la ciudad de Wuhan, China, el epicentro de la epidemia se ha desplazado hacia Occidente, con Italia y España como los principales focos en Europa, Estados Unidos es el principal en el continente americano, Brasil es el primero de Suramérica, mientras que países como Ecuador, Perú y Colombia han visto sus sistemas de salud totalmente colapsados. Las pérdidas humanas aumentan la suma cada día, mientras que los contagiados son cada vez más.

La pandemia de COVID-19 está presente en Venezuela, y el país se encuentra bajo cuarentena social y colectiva, decretada, a escala nacional, junto a otras medidas de prevención por el presidente Nicolás Maduro el 17 de marzo. Hasta el momento se cuenta con hospitales y Centros de Diagnóstico Integral centinelas, los cuales son los encargados de hacer frente a este mortal virus, con el personal y los protocolos necesarios.

La línea de combate dentro de los hospitales y los centros asistenciales, en muchos países han colapsado debido a que el número de pacientes infectados sobrepasa por miles su capacidad de atención, dentro de todo este torbellino que ha desatado esta mortal enfermedad. Allí adentro, en la primera línea de respuesta se encuentran las enfermeras y enfermeros, quienes son los primeros en dar respuesta a las personas que llegan con los síntomas del COVID-19.

“Volvemos a nuestros hogares y a nuestras familias, siempre manteniendo la distancia física durante el trayecto. Nos preguntamos si el coronavirus nos acompaña en la ropa o en la piel. Llegamos a la casa y limpiamos la suela de los zapatos con cloro. Nos cambiamos de ropa. Antes de abrazar a nuestros padres, hijos y hermanos, nos lavamos las manos, sin recordar cuántas veces lo hemos hecho durante el día, con la piel seca y agrietada por los productos que utilizamos”.

Su trabajo es atender a los pacientes de todo tipo de dolencias, pero la preocupación de hoy día que tienen enfermeras y enfermeros a escala mundial, es exponerse al coronavirus, exponer a sus pacientes y llevar ese virus al hogar y colocar a su familia y allegados en las estadísticas rojas que ha causado la enfermedad en el mundo.

Estos trabajadores de la salud son los que están desde el primer día en la línea de batalla en contra de este virus, ellos salen todos los días de sus hogares con mucha convicción por ayudar a quienes más lo necesiten, pero también con mucho temor de lo que les pueda suceder.

Dainery Vásquez asegura que, al principio, cuando le comunicaron que sería una de las encargadas del área de aislamiento, solo sabía lo que veía en las noticias sobre lo que pasaba a escala internacional, “pensábamos que eso estaba lejos de llegar a nuestro país.

En la clínica lo primero que hicieron fue crear un protocolo, todos teníamos miedo de enfrentar lo que venía, estar en la primera línea combatiendo este virus, asumir, de la mejor manera, que hasta el modo de usar la indumentaria sería algo totalmente distinto, no sería nada fácil”.

— ¿Cómo es para ti terminar un turno de trabajo; cuando regresas a tu casa, en ese trayecto, en qué piensas?

— Al salir de un turno tenemos que desinfectarnos, nos bañamos con agua caliente y usamos uniformes descartables que se quedan en la clínica, al hacer esto uno piensa que ya puede estar libre de portar el virus y que el contacto con otras personas en la calle es seguro, pero no es así, las medidas de distanciamiento son necesarias en todos los casos. Al salir hay otro protocolo que debemos seguir también rigurosamente: usar las mascarillas, los guantes, tener desinfectantes entre otras medidas.

Al llegar a casa es igual o aun más riguroso, allí volvemos a bañarnos, toda la ropa va en una bolsa individual para lavar y desinfectar, los zapatos son minuciosamente limpiados con cloro y puestos al sol, estos hábitos son indispensables para nosotros en la vida diaria.

— ¿En algún momento imaginaste que estarías haciendo frente a una pandemia como esta?

— No, nunca me lo imaginé de esta manera. Cuando inicié en esta carrera lo hice por vocación, lo que siempre pensaba era la ayuda y todo lo que podía aportar a las personas que más lo necesitaran, y hacer que su padecimiento se fuera, hacerlos llegar sanos a sus casas.

Pero estar viviendo este virus que se extendió a escala global ha sido realmente impactante, tratar todos los casos que nos han llegado ha dejado una huella en mí, he tenido que darle ánimo a las personas que duran hasta un mes en cuidado y están solos, nos hemos convertido en las personas más cercanas a ellos.

— En algunas partes del mundo el personal de salud ha sido maltratado, por pensar que ustedes puedan ser portadores. ¿Te han discriminado al verte con tu uniforme en la calle o por saber que eres enfermera?

— Desde que todo comenzó en Venezuela, nunca he pasado por algo así, en la calle la gente no me ha rechazado por ver o saber que soy enfermera. Al contrario, he recibido palabras de apoyo por parte de muchas personas, tanto personal como por las redes sociales, las cuales utilizo para difundir mucha información que pueda ser útil para todos y puedan tomar todas las medidas de protección, así como experiencias que pueden servir de ayuda a quienes me lean, con todo lo que escribo y algunas veces en la calle, he tenido muchos comentarios de aliento, muchas palabras positivas por el trabajo que realizo, por ayudar a las personas que lo necesiten. La mayoría son palabras y expresiones de agradecimiento por una de las miles de enfermeras y enfermeros que están haciendo frente a esta pandemia.

— ¿Cómo es llegar a casa después del trabajo?

En mi familia, después de llegar del trabajo y realizar todo el procedimiento para la desinfección, nos reunimos, ellos están pendientes de mí, me preguntan: ¿cómo ha estado el turno? ¿cómo me siento? Siempre atentos a todo lo que está siendo mi trabajo en esa línea, siempre palabras de apoyo.

— Si tuvieras la oportunidad, ¿qué les dirías a tus colegas de otros países como Italia o Brasil, que se han visto devastados por esta enfermedad y que día a día están en esa batalla por la vida?

— Lo primero es que todos somos humanos y que siempre vamos a tener miedo, estrés o cualquier sentimiento, y que muchas veces no podemos controlar, al ver tanto sufrimiento, tantas vidas perdidas y otras en peligro, eso nos pone tristes, pero desde la profesión que escogimos hacemos lo posible por hacer frente y salir victoriosos de todo esto.

Tenemos que armarnos de fuerza, tener un valor indescriptible, ya que todos estamos luchando por el bien común, estamos dando esta gran batalla por todos los que están enfermos. Nosotros somos responsables de poner un granito de arena, y allí es donde debemos seguir fuertes.

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Biografía Mínima 

Dainery Vásquez es egresada en enfermería de la Universidad Central de Venezuela, cuenta con dos años de experiencia en el área de la enfermería, y actualmente trabaja en la Clínica Metropolitana de Caracas, ella se encuentra en la primera línea de batalla en la pandemia luchando contra la COVID-19 y que en nuestro país superó los 2.500 contagiados.
Como muchos de los trabajadores y trabajadoras del sector salud tiene que hacer frente a esta pandemia.
Para eso estudió con toda la vocación que este tipo de profesión amerita, ella se encuentra en una de las experiencias más duras que le que ha tocado ver a la humanidad, contra la pandemia por COVID-19.

Texto sairuby alayón flores