Pau Donés no dejó de vivir

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Tenía 53 años y seguía soñando. Sabía que el cáncer lo mataría, pero no por eso iba a dejar de vivir. Así veía la vida Pau Donés y lo dejó bien claro en varias entrevistas que le hicieron cuando habló de esa terrible enfermedad que lo acechaba desde hacía cinco años.

Nada amilanó a ese surfista, el fundador y vocalista de Jarabe de Palo. Su lucha fue incansable y siempre lo dejó ver, tanto que dos años después de la noticia publicó una especie de biografía, aunque él no lo veía tan así sino como un relato de su historia en primera persona, pues “las biografías suelen oler a muerto y yo todavía no”.

Sí, a los 49 años le diagnosticaron cáncer de colon y un año después se dedicó a escribir 50 palos, que no es más que cinco decenas de anécdotas.

Allí contó que siendo niño pasó por siete escuelas y “otros tantos sicólogos”. Era disléxico y, a pesar de su dificultad de aprendizaje, era buen alumno. La concentración no era su aliada. Eso sí, contó que se aburría bastante en clases: “Nunca entendí qué cojones hacíamos sentados siete horas diarias en una silla, con lo bien que se estaba en el patio jugando al baloncesto, y sigo sin entenderlo ahora”. Bien claro que lo tuvo siempre.

Tuvo una infancia feliz, pero en la adolescencia le marcó el hecho de que su madre se suicidara justo una semana antes de él cumplir los 16: “Sufrí un dolor insoportable, un miedo atroz e infinito. ¿Cómo se podía vivir sin madre? ¡Joder, qué puta mierda! Pero a la vez aprendí que la vida era lo mejor que tenía, y que no la iba a dejar pasar. Nunca nadie me ha dado una lección tan poderosa, y si soy lo que soy es gracias a la fortaleza que madre me transmitió de forma tan dura y fulminante. ¡Gracias, mami!”.

Pero antes de dejarlo huérfano, ella le dejó como herencia una guitarra eléctrica. Desde ese momento la música fue su pasión hasta sus últimos días de respiro.

De “La flaca” a vivir el presente

Donés formó junto a su hermano menor, Marc, su primera banda: Jay & Company Band. Luego fundaron Dentaduras Postizas.

Estudió y se graduó en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Barcelona y pasados los 30 años se convirtió en padre y en músico profesional: “En 1996 nace La Flaca y, con La Flaca, Jarabe de Palo. ¡Yujuuuuuu!”.

Fue para esa fecha cuando conoció a su homólogo Jorge Drexler, quien lo recuerda con afecto, pues les tocó recorrer emisoras radiales juntos, por la disquera Virgin: “Verlo pelear con uñas y dientes esos primeros meses de adversidad fue una lección suya que nunca olvidé. La otra lección que no olvido fue su generosidad a prueba de balas”.

De hecho, Pau resaltaba siempre que sus temas reflejaban su vida. Las que más le dieron satisfacción fueron, obviamente La flaca, la que le dio fama, además de Humo y Agua.

Por supuesto, no podía dejar de pasar el amor por su hija, a quien le dedicó Niña Sara, y mucho menos Bonito, himno de muchos de sus seguidores.

Pero Donés hizo saber en su libro que la mejor de las etapas que vivió fue después del cuarto piso: “Sin duda los mejores años de mi vida. Si de los 20 a los 30 lo pasé de lujo, mucho mejor de los 40 a los 50”.

Y es que en ese período vivió la vida disfrutando con gran intensidad, pero siempre desde el ahora, pues tenía como máxima que “el presente es el tiempo que perdemos pensando en el futuro”.

Vivió amores, giras y fama: “En la vida he tenido mucha suerte con las mujeres que me han acompañado; en la familia, en el trabajo, en el amor… Aparte de sentirme tremendamente querido, de ellas he aprendido casi todo. Me hicieron hombre y, sobre todo, persona”.

Hasta pronto

Dos meses antes de cumplir los 49 años le diagnosticaron esa enfermedad que muchos (por no decir todos) odiamos: cáncer. A partir de allí vivió soñando y se decidió a hacer las cosas que le gustaba.

Del cáncer decía que no hay que “batallarla” ni “lucharla” sino simplemente convivirla: comenzó en el colon, luego la metástasis se le alojó en el hígado y también en el peritoneo.

Sin embargo, Pau señalaba que el cáncer no era protagonista de su vida. Para él simplemente era una enfermedad y, ante esto, a su juicio “las enfermedades no suelen enseñar mucho”.

Es por eso que no dejó a un lado su pasión, la música, y hace dos años lanzó el disco Jarabe Filarmónico (con la Filarmónica de Costa Rica) y el libro de colección 100 Letras para decir adiós, aunque para él sólo era un “hasta pronto”. Allí están las letras de sus temas con fotografías de los manuscritos originales.

Sí, se fue como quiso, haciendo lo que quería. No en vano, dos semanas antes de la trágica noticia de su partida de este mundo se despidió con la última canción y videoclip Eso que tú me das, en el que agradecía a su público y a su gente querida por todo lo que recibió en esta vida: “Con sus palabras de aliento me hicieron superar momentos difíciles”. Su hija Sara, impulso del artista, aparece bailando en el mismo.

“Estaba complicado pero nunca perdía el buen humor, eso está claro. Él era una persona positiva y afrontó esto con la misma intención, como si nada… Era una persona con una convicción muy bestia para mí”, dijo Alex Tena, baterista de Jarabe de Palo en una entrevista. Y nadie lo duda.

Quedan de regalo para nosotros sus letras y melodías. Descansa en paz, Pau.

Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com