Temblor

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¡No tiembles, cobarde! Le dijo la cuchara a la gelatina. Así estamos nosotros: temblorosos, porque sabemos que en cualquier momento nos meten presos y se acabó la guachafita. Cuando tembló ayer jueves a las 5 y 40 am, estaba contando unos dólares que me enviaron los compañeros, y de vaina me morí de un susto. Se movió la silleta y solté los dólares y grité: “Yo soy inocente. Soy inocente. Yo no fui”. Pero cuando vi que mi señora se reía, comprendí que la vaina era un simple temblorcito. Porque les digo una cosa, yo estoy temblando desde que el interino se autoproclamó, porque todo el mundo sabe que ese asunto es ilegal y que fue un mandato de Trump y un grupo de países que siguiendo a Trump nos siguieron a nosotros y crearon el Grupo de Lima y Almagro en la OEA, y uno dijo: Al carajo los enfermos. Ya estamos en el poder. Pero la cosa no resultó tan cómoda ni tan fácil ni tan papaya, ni tan tan. Aquí estamos asustados y temblorosos porque no hay un logro nuestro que podamos mostrar en este año y más que llevamos con el interino en el poder como encargado. Pura violencia. Pura retrechería de muchacho, y un carajo de política. Ayer, mi carajito, cuando le quité el carrito con el que estaba jugando me gritó: “Cese a la usurpación”. Y de repente me acordé de eso, que se me olvidó que la olvidé.

Y ya uno no sabe dónde meter la cara que se le cayó hace mucho tiempo de vergüenza. El interino sale declarando que si Maduro se va, se va, se va, tenemos gasolina y vuelve la normalidad. Coño, hay que ser bien mediocre en política para decir algo así. Es decir, tienen que meterme en el juego porque yo traje la pelota. Qué filosofía tan barata, como diría el Tales de Maracaibo, o sea, Rosales. Los únicos que salen a apoyarnos son los periodistas que le están saliendo carísimos a Elliott Abrams. Son los únicos, los Carlos Angolas que tenemos en nuestros medios. Esos mismos que cuando Trump dijo que el peo de las manifestaciones en Estados Unidos era culpa de Maduro, en serio, lo dijo, los periodistas Carlos Angolas que tenemos salieron a repetir esa vaina porque Trump es una fuente digna de todo crédito. Así somos la burla de la gente decente y pensante, la verdadera, porque la gente decente y pensante falsa somos nosotros, que nos las damos y nos las echamos y tenemos a uno de nosotros que salió a decir cosas de las carajitas de 14 años y por poco revienta el tuiter.

No hemos hecho un carajo por ayudar en el coronavirus. Nada, nadita de nada. Solo creamos una comisión de médicos expertos que nadie ha visto en ninguna parte y que se quedaron esperando los cien dólares del bono que les prometió el interino, somos unos sinvergüenzas de más allá de más nunca, sin ética, ni profesionalismo, porque solo nos importa robar y robar. Y menos mal que ahora todos andamos con tapabocas, porque así se nos nota menos la cara de delincuentes que tenemos.

El papá de Margot estaba sentado escribiendo un tuit en la computadora cuando se estremeció la sala, y se paró de repente y gritó: “Nos están invadiendo. Nos están invadiendo: Agarren a Julio Borges, yo no tengo nada que ver”. Hasta que logramos calmarlo y le dijimos que fue un movimiento sísmico. El hombre se levantó del sofá apenado, y fue al cuarto y le metió ese coñazo a la puerta tan duro, que la vecina gritó. “¡Terremoto! ¡Terremoto!”

Tiemblas, cada vez que me ves, yo sé que tiemblas –me canta Margot.