Corazón Rockero rechaza campaña contra Venezuela a través de la música

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Nosotros, las y los integrantes de CORAZÓN ROCKERO, creadores de la nueva escena del Rock y del Metal venezolano, financiada con recursos nacionales, que pagan a quienes, con su creación espontánea, han logrado los conciertos de mayor asistencia dentro de la historia de nuestro género en Venezuela, rechazamos la pretendida «convocatoria a bandas venezolanas, dentro o fuera del país», con el 30 de julio de 2020 como fecha límite, para que escriban canciones por encargo, dentro de nuestro género (Metal), promovidas por Provea, institución financiada por artífices de Golpes de Estado e Intervenciones extranjeras, en Venezuela y en el mundo, con todas las violaciones a los derechos humanos que dichas acciones han traído como consecuencia.

El pasado 28 de mayo de 2020, denunciamos que, desde el 2011, el Gobierno de Estados Unidos ha destinado dinero para comprar músicos de rock nacional, que escriban canciones contra Venezuela, contra el gobierno elegido por la mayoría de los venezolanos, y contra su democracia y libertad, usando a una vieja fundación que viene, desde el siglo pasado, reclutando bandas que nunca llegaron más allá de sus festivales de ‘nuevas bandas’.

Nuestra advertencia resultó acertada: Ante el fracaso de su amenaza de conciertos que rompieran la cuarentena contra el Covid-19 (donde Venezuela muestra números favorables, solo perturbados por casos importados de países fronterizos, cuyos gobiernos están dejando a su población a merced de la infección y la muerte); el verdadero promotor, detrás de la antigua fundación, hace la convocatoria que hoy denunciamos, a escribir un Metal tarifado, por encargo, diferente a la espontánea protesta de una generación ante una crisis real; como ocurrió con las bandas por las cuales, desde que lo aprobamos en asamblea en 2018, celebramos el Día del Rock Nacional, cada 13 de junio; y en este año, hace apenas unos días, celebramos los 50 años de la razón de ser de nuestro día, el «Festival de las flores», ocurrido el 13 de junio de 1970.

Esta falta de espontaneidad, se demuestra en la manipulación que la convocatoria hace de la historia del Rock y del Metal venezolano, de la que somos protagonistas, o conocedores; manipulación que citamos a continuación:

«El metal como género musical tiene una larga tradición de protesta en el país (Venezuela). Bandas como Trauma, Némesis, Resistencia, Grand Bite, Natastor, Mashkera, Kraptor, entre otras. Tienen una larga y dilatada historia de desobediencia ante los autoritarismos y desigualdades sociales, levantando la voz contra la brutalidad policial, el reclutamiento forzado y las agresiones que sufrían por sus gustos musicales»

La convocatoria antes citada miente, uniendo, como si aún estuvieran ocurriendo, hechos del pasado, ya superados por el nuevo proceso que comenzamos a vivir desde la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la más avanzada en cuanto a derechos humanos.

Primero, la convocatoria oculta deliberadamente que la «larga tradición de protesta en el país» que ha tenido el rock y el metal, era contra los gobiernos del siglo pasado, cuyos políticos conforman hoy la oposición al servicio de Estados Unidos que tomó control del Parlamento venezolano en las elecciones de 2015, y de la cual Provea se ha manifestado en tal alianza, que responsabilizó por adelantado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por ‘cualquier hecho de violencia por razones políticas en el país’, acusándolo de ‘cerrar canales pacíficos y democráticos’, el mismo día en que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y el pueblo organizado, desmontaron una incursión violenta contra Venezuela a través de paramilitares, de nombre ‘Gedeón’, que había sido anunciada de modo amenazante, desde hace días, por distintos ciudadanos que hacían política en Venezuela, incluso diputados de esa Asamblea Nacional. Esta hoy oposición venezolana, de la cual es aliada Provea, protagonizó una dictadura disfrazada de democracia, en la que se cometieron todos los desmanes contra los cuales el rock protestaba en sus letras, siendo el principal el utilizar a los cuerpos de seguridad del Estado como ejército de ocupación contra los propios ciudadanos, con la nefasta ‘Ley de vagos y maleantes’, que criminalizaba a los jóvenes, pudiendo ser detenidos solo por estar reunidos en cualquier esquina o calle de Venezuela; y con la mayor prueba de dictadura que pueda conocerse: El reclutamiento a la fuerza, que se acabó (y debemos siempre recordarlo) cuando un rockero, Paul Gillman, ofreció apoyar al entonces al candidato presidencial Hugo Chávez, con la condición que, llegado al gobierno, aboliera dicho reclutamiento forzoso, cosa que no solo cumplió el candidato ganador como presidente electo, sino como promotor de la Constitución más avanzada en Derechos Humanos de la historia de Venezuela, y de toda Nuestra América. Un hombre venido del seno de la institución militar, como el presidente Chávez, acabó con el autoritarismo de gobiernos de «civiles», bajo órdenes de Estados Unidos. El ‘servicio militar obligatorio’ (práctica que existió en toda América Latina) ya no existe en Venezuela, salvo para quienes en 2019 regaron una noticia falsa sobre ‘jóvenes siendo sacados de sus liceos para ser reclutados’, buscando mostrar a un gobierno tranquilo como «asustado por una guerra inminente»; noticia falsa que, por cierto, ninguna de las bandas que supo lo que era la recluta, que cita la convocatoria que denunciamos, desmintió.

Segundo, el párrafo menciona a bandas históricas del Metal venezolano, en cuya discografía no se ha manifestado, al menos no de forma directa, protestas contra «las desigualdades sociales, la brutalidad policial, el reclutamiento forzado, y las agresiones que sufrían por sus gustos musicales», como sí puede leerse en las letras de Arkangel, Gillman, La misma gente, o La seguridad nacional, por solo mencionar algunas que si alzaron, de forma directa, su voz contra ese sistema que el pueblo venezolano dejó en el pasado, y del que hoy solo se ve la resistencia al cambio de los enemigos de Venezuela, hoy en la oposición, comandados por el gobierno extranjero al que sirvieron (cuando debieron haber servido a las y los venezolanos).

Tercero, el párrafo coloca en el mismo lugar a agrupaciones que vivieron la cuarta república, junto a bandas de este siglo que no vivieron, por ejemplo, el reclutamiento forzoso, ni la brutalidad policial, ni mucho menos la discriminación. Hoy en día, en ministerios, instituciones, e incluso empresas privadas, a nadie se le prohíbe ejercer un empleo por tener cabello largo, piercings, tatuajes, o cualquier otro aditamento físico relacionado con nuestra cultura (que no son solo «gustos musicales»); este es el caso de las agrupaciones Mashkera y Kraptor. Colocar, como la misma cosa, como si no fuera conocido que el país cambio en 1999, modelos políticos, sociales, de dependencia o independencia, no solo es negar la realidad, sino es engañar a la gente, especialmente, a las bandas llamadas a esta convocatoria, que no dudamos en calificar de publicidad engañosa, o peor aún, de estafa.

Y si hablamos de estafa, no debemos fijarnos en los operadores que están trabajando en esta convocatoria, RedesAyuda, o el sitio web llamado Cresta Metálica (que desde hace años abandonó su difusión exclusiva al Metal venezolano, para convertirse en un acumulador de experiencias contrarias al proceso que vive Venezuela, sin importar si hacen Metal o no, evidente muestra de la falta de adhesiones a su causa política). Debemos fijarnos en el falso patrocinante local, cortina detrás de la cual se esconden los verdaderos patrocinantes; nos referimos al Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), una Organización No Gubernamental que abandonó en 2002 su lucha por los Derechos Humanos en Venezuela (destacada ante una masacre contra el pueblo venezolano, en febrero de 1989, perpetrada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez) para, de un golpe, ponerse del lado de los autores intelectuales y materiales del gobierno de facto que se instaló en Venezuela el 12 de abril de 2002, donde incluso integrantes de esta organización, como Vicmar Morillo, se manifestaron sobre las violaciones de derechos humanos que el gobierno de facto de Pedro Carmona Estanga, cometió durante esas horas trágicas para Venezuela.

Este cambio de organización de derechos humanos, a organización política de derecha, por parte de ProveaROVEA, se explica cuando conocemos a los patrocinantes actuales de dicha organización, destacados por su tarea en violar derechos humanos, buscando cambiar gobiernos electos por los ciudadanos de los países donde ha actuado:

La Fundación Ford, fachada filantrópica de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) durante los años de la Guerra Fría, sobre todo en cuanto a financiamiento y contacto con operadores culturales (en revistas, periódicos, radios) y organizaciones izquierdistas no comunistas, como lo reveló el intelectual James Petras, a quien citamos: «la Fundación Ford financia selectivamente a grupos anti-izquierdistas de derechos humanos que se concentran en el ataque contra las violaciones de los derechos humanos cometidas por los adversarios de EE.UU. y se distancian de las organizaciones de derechos humanos antiimperialistas y sus dirigentes… Ha desarrollado una estrategia sofisticada de financiamiento de grupos de derechos humanos (GDH) que llaman a Washington a cambiar su política, mientras denuncian a los adversarios de EE.UU. por sus «violaciones sistemáticas”.

Otro de los patrocinantes de PROVEA: el Open Society Institute, de George Soros, probado sicario financiero que busca invertir capitales para saquear territorios. Soros está involucrado en los golpes de Estado llamados «revoluciones de colores», como es el caso del ocurrido en Macedonia, o en Ucrania (reconocido por el propio Soros), donde instalaron neonazis en el poder (cuyas violaciones a los derechos humanos en ese país fueron escándalo en todo el planeta).

Y finalmente, entre sus patrocinantes, está la Embajada del Reino Unido en Venezuela, monarquía declarada abiertamente hostil contra Venezuela. Más allá de la demanda que el gobierno venezolano ha abierto contra el Banco de Inglaterra por negarse a devolver a nuestro país más de 31 toneladas de oro venezolano, equivalentes a 930 millones de Euros; más allá de, según consta en documentos oficiales, y según la confirmación del propio encargado de negocios del Reino Unido en Venezuela, crear una «Unidad para la Reconstrucción» de una Venezuela que solo puede ser construida por su pueblo y su gobierno, y no por una intervención extranjera; lo más grave es que PROVEA acepte el patrocinio de un gobierno que, a través de sus embajadores, y según consta en documentos filtrados, está involucrado en una internacional de la tortura, como consta en el caso de Craig Murray: «embajador de la Corona Británica en Uzbekistán hasta que denunció el apoyo que el eje Estados Unidos – Reino Unido brinda al régimen torturador de Islam Karimov con el pretexto de la ‘guerra contra el terrorismo’… El Ministerio de Exteriores británico admitió enviar asesores a los saudíes en el marco de los bombardeos contra Yemen”.

Siendo estos los verdaderos patrocinantes (admitidos públicamente en su página oficial, por lo que no pueden acusar a nadie de ‘estigmatización’) de PROVEA, que se dice organización de derechos humanos, cabe la pregunta:

¿Qué derechos puede pedir PROVEA que «se conviertan en Metal», si el Metal ha acusado con su música a un sistema violador de los Derechos Humanos, como el capitalismo, que hoy está asfixiando con su rodilla policial a los seres humanos, según el color de su piel, razón por la cual en todo el mundo están derribando estatuas de históricos racistas, y promotores de invasiones genocidas, que todavía existen como homenaje de un supuesto ‘mundo civilizado’?

Bajo una fachada de cambiar ‘música por medicinas’ (sería bueno saber, con transparencia, si dicha transacción se hizo), lo que en realidad está buscando PROVEA es promover un Metal por encargo, tarifado, en Venezuela, ante la ausencia de músicos comprometidos con su causa, y más aún, comprometidos con su causa de forma espontánea y voluntaria, como siempre ha sido voluntaria y espontánea la tarea de escribir de las y los músicos del Metal venezolano.

Ante lo que aquí denunciamos, queremos hacer un llamado, en primer lugar, no solo al gobierno venezolano, sino también, y especialmente, a las y los candidatos a la próxima Asamblea Nacional, que se medirán en las elecciones de este año 2020.

CORAZÓN ROCKERO llama a todas y todos nuestros compatriotas votar en las próximas elecciones para lograr un nuevo parlamento; pero no solo para que la Asamblea Nacional apruebe leyes para el desarrollo del rock y del Metal en Venezuela, que nuestro movimiento ya ha presentado a la Asamblea Nacional Constituyente (‘Constituyente del Metal Venezolano: Plan de desarrollo del Rock y del Metal en Venezuela’, y ‘Ley de Producción Cultural’), que impidan que nuestros artistas puedan ser comprados, con oscuros fines, y por el contrario, aporten, con el éxito obtenido por su arte, al desarrollo de todas las fuerzas productivas de una Venezuela independiente en lo económico, que ya no es una colonia cuyo único permiso era el de extraer petróleo.

CORAZÓN ROCKERO, además, desea que la nueva Asamblea Nacional apruebe una esperada ley, pendiente desde 2010, que prohíba financiar actividades políticas, organizaciones políticas, o fachadas políticas (Organizaciones No Gubernamentales de dudosa espontaneidad), con recursos de países o ciudadanos hostiles a Venezuela, sean de origen gubernamental, o privado. Venezuela cuenta, y seguramente contará, con un sector público, y especialmente, privado, capaz de financiar con sus recursos toda iniciativa que se desee apoyar en Venezuela, siempre que la misma sea lícita, y que dicho patrocinante, residente en Venezuela, asuma la responsabilidad de lo que patrocina, con la transparencia que exige nuestra sociedad, que ya ha sufrido las consecuencias de tener agentes de gobiernos extranjeros con fachada de ‘políticos venezolanos’ u ‘organizaciones no gubernamentales venezolanas’, con enormes recursos que no van para construir, sino para generar crisis económica, violencia, y lo peor: La muerte de venezolanos y venezolanas, por crímenes de odio.

Y precisamente, en los crímenes y delitos de odio, radica la importancia de que de que nuestras bandas de metal venezolano canten sobre lo que realmente ha ocurrido en Venezuela: Una rebelión falsa, financiada desde el extranjero, y disfrazada de protestas por quienes actuaron como paramilitares disfrazados de ‘estudiantes pacíficos’. Esta falsa rebelión, promovida por ‘Voluntad Popular’, organización terrorista con fachada de partido político, provocó con sus acciones 43 venezolanas y venezolanos muertos, en 2014, y más de 131 personas fallecidas en 2017, de las cuales queremos destacar las de 5 venezolanos: Alexander Rafael Sanoja Sánchez y José Bravo, Danny José Subero, Héctor Anuel Blanco y Orlando Figuera, que fueron linchados, y quemados vivos, delitos de odio nunca vistos en Venezuela, que demuestran, como se demostró en Ruanda, en los años noventa del siglo pasado, que los Derechos Humanos no necesariamente se violan desde los Estados, o desde los gobiernos, sino también desde grupos violentos, financiados y alentados desde el exterior, que reviven la ideología que fue sentenciada en Nuremberg, en 1945, y cuya sentencia (crímenes contra la humanidad) dio paso a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y a la necesidad de proscribirla, para siempre, por jugar sucio en política, buscando crear crisis, y protestas, como forma de enmascarar la toma violenta del poder a través de una minoría, que paraliza a las mayorías con el terror: El fascismo.

El juego sucio de esa fachada política, ahora lo quieren llevar a nuestra música, al Metal, buscando confundir a quienes podrían crear una canción basada en una mentira que al final siempre se descubre, como ocurrió en el golpe de Estado de abril de 2002, donde se acusó al gobierno de Hugo Chávez por asesinados provocados por quienes dieron dicho golpe (construido mediáticamente para parecer «protesta reprimida»).

Los que mintieron entonces (y dieron aquel golpe), son los mismos de hoy, con solo algunas caras nuevas: ¿Quién podría decir, mañana, después de componer, grabar, e incluso tocar en vivo una canción: «No tocaré más esta canción, no cantaré más esta canción, porque me hicieron acusar a alguien, o a todo un país, por una mentira que no supe descubrir a tiempo»?

Por lo anterior, el llamado más importante que CORAZÓN ROCKERO quiere hacer, en este comunicado, es a ti, Metalero venezolano, metalera venezolana:

Con todas las limitaciones que sufre Venezuela, en el marco de una guerra no convencional contra ella, tú has hecho tu música con la tecnología que adquiriste en estos años, y con la libertad que te da escribir sobre lo que tú piensas.

Permitir que compren tu pensamiento, es hacerte cómplice de los problemas que han creado los mismos que patrocinan esta ‘convocatoria a escribir canciones’, los que incitaron a tus compatriotas a irse de Venezuela (maltratados en esos países para ‘pedir dinero para ellos’, dinero que nunca ha visto migrante venezolano alguno), los que bloquean a nuestro país, creando una crisis interna artificial, con una inflación inducida, dolarización falsa, y sabotaje a nuestros servicios públicos (acciones escritas dentro de un manual de lucha violenta disfrazada de lucha pacífica, creado por el fallecido experto en guerra psicológica estadounidense, Gene Sharp; nada de esto es nuevo, y ya se ha hecho en otros países, para derrocar sus gobiernos).

Esa música por encargo que te harán escribir, no será para que hables de los problemas del país, sino de la propaganda que ellos han construido, que en poco tiempo terminará, pues Venezuela está ganando esta guerra. Las consecuencias que vivirás, por hacer música basada en mentiras, comenzando por el rechazo de ese público al que quisiste llegar, no las asumirá ni PROVEA, ni los operadores que te están convocando, ni mucho menos los verdaderos patrocinantes extranjeros.

COMO ARTISTAS, Y COMO COMUNICADORAS, Y COMUNICADORES, NUESTRO PENSAMIENTO, EL PENSAMIENTO DEL ROCK Y DEL METAL VENEZOLANO, NO ESTÁ EN VENTA, Y MUCHO MENOS A LA ORDEN DE LA PROPAGANDA DE UN GOBIERNO EXTRANJERO, CONTRA NUESTRO PAÍS, VENEZUELA

¡EL METAL VENEZOLANO, NO ESTÁ EN VENTA, PORQUE NO TENEMOS PRECIO!

Caracas, 16 de junio de 2020

Ciudad CCS