Agresores, la otra pandemia

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2020, Año Internacional del Personal de Enfermería y de Partería, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un reconocimiento a su labor y por el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, la fundadora de la enfermería moderna. El 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud.

En Venezuela, y en todo el mundo miles de profesionales cuidan con esmero la salud y salvan vidas. De esos miles se destacan las enfermeras que cumplen un doble rol, en los hospitales y en su hogar. Muchas sufren de discriminación por su género y también son víctimas de acoso sexual.

Ana Manrique es una excelente profesional de la enfermería, el lugar donde trabaja figura en la lista de hospitales “centinelas”. Está casada, tiene tres niños. Lamenta el fallecimiento de su “nana”, una señora que por mucho tiempo cuidó de su hogar y los niños. Ahora todo el cuidado del hogar recae sobre ella. Ha tenido ausencias en su trabajo constantemente, lo que le ha valido llamados de atención.

En la actualidad está siendo víctima de acoso sexual por parte de su jefe, un directivo del hospital. Esto la mortifica al extremo de querer abandonar su empleo. Todo empezó con piropos, luego un chiste de doble sentido y así fue aumentando hasta llegar a insinuaciones verbales. Ana tiene miedo a denunciar por temor a las retaliaciones.

Ana pidió vacaciones para salir del estrés que le produce el acoso al que está siendo sometida. Fue llamada para incorporarse a su trabajo por el Estado de Alarma declarado en el país, originado por el COVID-19, a ella no le quedó más remedio que enfrentar la situación, estar cerca de su acosador, quien cada día le hace más insinuaciones. Teme que en cualquier momento pueda surgir una situación de violencia entre ellos que ponga en peligro su empleo.

Ana debe seguir de cerca el estado de salud de pacientes sospechosos de tener coronavirus. La pandemia trae consigo horas de espera, de agotamiento físico y emocional, acompañado del temor al contagio.

Ella está viviendo un momento muy tenso, su hogar está patas arriba, ante un marido que consume su tiempo frente al televisor, los niños desorientados. La situación la sume en el desconcierto. Esta historia no es ficción, Ana existe, su situación es un caso de acoso sexual, que está afectando su desarrollo profesional y está sucediendo en plena pandemia.

La Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en su artículo 48, define lo que es el Acoso Sexual y tiene severas sanciones. Esta forma de acoso es una práctica bastante usual en cualquier centro de trabajo y se basa en la superioridad laboral. Se da también con mucha frecuencia en centros de estudios.

No es tan fácil probar este delito, pues la víctima calla, por falta de pruebas o por temor a que no le crean. Ese silencio es peligroso, confina a la desesperación, al abandono del trabajo o a la sumisión. Ante una situación de acoso hay que denunciar.

Ciudad Ccs/Carmen Hernández