Ender Cepeda: Pinto para expresar la realidad y comunicarla

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Pintor. Muralista. Premio Nacional de Artes Plásticas en el 2003. En su pintura destaca la fuerza del color y la incorporación de elementos mágicos y fantásticos.

— ¿Cómo podría pintar esta realidad venezolana?

— Desde la serie los “Maleconeros” considerada ahora costumbrista por la crítica, con la cual estoy en desacuerdo por los elementos mágicos, realistas, y fantásticos presentes y la referencia histórica del arte universal, que aparecen como la Mona Lisa y otros iconos clásicos, haciendo vida cotidiana con carretilleros, plataneros y vendedores de baratijas, heladeros, policías, prostitutas, pasando por la serie de fatamorgana, la erótica, las velaciones, los compadres, hasta la serie del Puente Llaguno, el mural “Venezuela ocho estrellas”…, a nuevos enfoques con objetos de la casa encontrados en la calle, desechos de la industria con el mismo hilo conductor de la mirada a lo femenino, a la ironía, el sarcasmo, la muerte, el misterio, el humor y el carácter popular desde los años 70 pasando por los ochenta, los noventa y los momentos conflictivos de una revolución en camino al socialismo, está presente en un sentido simbólico, lo venezolano.

— ¿Pintar para qué?

— Para expresar una realidad, comunicarla y penetrar bajo la piel, No pinto para que alguien lo compre y lo cuelgue en la pared y se olvide. Aspiro a representar la aventura de la vida: la ironía, la sátira, la muerte, el humor y sin querer ser cursi, la risa.

— “La calidad de un pintor depende de la cantidad de pasado que lleve consigo” decía Picasso ¿será cierto?

— Es cierto, Picasso podía pintar y dibujar en forma realista, incluso clásicamente; citándose a sí mismo y a los grandes de la historia cuando quiere. Recuerda amigo Roberto, que Picasso tenía un padre pintor quien le entregó los pinceles, cuando vio que su hijo lo superaba en talento. Para mí no fue fácil, partiendo de un padre que ignoraba qué era ser pintor, exclamaba, ¡cómo se come eso! Siendo un montuno aguerrido e indocumentado, creo haberme salvado por mi constancia a escondidas de la necedad de mi padre, de dibujar, pintar, hacer ensamblajes con objetos y alambre dulce para hacer mis propios juguetes para mí y mis hermanos. También, por el apoyo incondicional de mi madre y sobre todo por un médico conocido de mis padres, llamado Darío Novoa, que me alentaba mis inquietudes artísticas con materiales de pinturas. Este médico convocó a un foro cine, con personas importantes del pueblo, en un club llamado Huasipungo en San Carlos del Zulia, Municipio Colón, a la proyección de un documental sobre el bombardeo nazi a la ciudad vasca “Guernica”, genocidio para probar sus aviones el fascismo de algunos países de Europa. También, en el foro se habló de un artista llamado Pablo Picasso, del cual conocí sus obras en una retrospectiva en la ciudad de Nueva York. Mis padres fueron invitados al foro, eso permitió convencerlos de enviar al montuno aguerrido indocumentado a estudiar arte puro a la ciudad de Mérida.

— Siempre hubo una lucha entre el arte abstracto y el arte figurativo, ¿por qué defender el figurativo?

— Particularmente no tomo posición en ese enfrentamiento si es que existe. Creo que en estos momentos no hay ninguna vanguardia que liderice el arte, ni lo abstracto, ni lo figurativo y ninguna otra tendencia. Tampoco sigo las corrientes de las modas, me considero un pintor dentro de lo tradicional y respeto los otros estilos estéticos. Volviendo a Picasso; por muy cerca de la abstracción que estuvieran sus obras, la pintura en el sentido más estricto, decía, el arte abstracto no es más que pintura ¿Dónde está ahí el drama?

— ¿Cómo vive un pintor la cuarentena por el coronavirus?

— Bueno amigo Roberto, para mí fue todo un drama por la situación de salud de mi esposa, no voy a caer en detalles. Sin embargo, a un artista bajo estas condiciones de pandemia y cuarentena le puede servir como inspiración para crear arte.

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Retrato Hablado

Con toda su ironía y el mayor sentido del humor, Carlos Monsiváis se convirtió en el cronista de la Ciudad de México. Siempre invitado a charlas y conferencias –aquí estuvo en la Sala de Conciertos de la UCV disertando acerca de la cultura en México– dejaba siempre lo mejor de sí. En una de esas conferencias dijo: “Muchos dicen que han cumplido con su deber, y a mí, me da mucho gusto no haber cumplido ni con la mínima parte de él, para desgracia o fortuna de esta patria”. Una manera de colocarse por debajo de la solemnidad pero dejando muy claro que lo hacía con mucha ironía. En sus libros de crónicas: A ustedes les consta, Amor perdido y Días de guardar, dejó reflejada la vida cultural y política de México. También fue ensayista, y con su libro Aires de Familia, se ganó el premio Anagrama de Ensayo. El conocimiento de la vida cultural de México fue su mayor preocupación, por eso un día afirmó: “Si no se da la batalla cultural se puede perder la batalla política”. Reconocido por su amigo Carlos Fuentes como un hombre talentoso y con una memoria increíble. No dejaba nunca de lado su sentido del humor. Un día afirmó: “O ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba yo entendiendo”. Murió un día como hoy 19 de junio de 2010, en Ciudad de México, y había nacido el 4 de mayo de 1938, en la misma ciudad.

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El Viernes de Lira 

Ciudad CCS / Roberto Malaver