Francis Cova: Para ser periodista hay que tener pasión

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Coordinadora y redactora de la sesión cultural del semanario Ciudad CCS.
Graduada de Licenciada en Comunicación social. Apasionada por la lectura
y la poesía de Mario Benedetti.

– ¿Se necesita algo especial para ser periodista?

– Varios ingredientes, pero creo que lo primordial es la vocación, o eso me ha
enseñado la calle. También pasión, claro. Tener pasión hasta convertirlo en el
mejor oficio del mundo con el permiso del Gabo para citarlo. Él lo llamaba
pálpito sobrenatural, yo creo que lo especial es esa corazonada frente a una
realidad que a veces puede ser muy tosca. Y de ñapa, que es lo más
importante, la ética.

– ¿Hay periodismo en Venezuela?

– Sí, sí hay, que esté un poquito bastante desordenado es otra cosa. Trato de
ser optimista porque es el oficio de uno…Creo, humildemente, que hay cosas
que pulir, andan opacas, como por ejemplo el periodismo cultural. Hay otras
que tenemos que hallar como el periodismo de denuncia, investigativo, una de
las ramas más necesarias en el país y que bien hacen los compañeros de
Misión Verdad y La Tabla.

Por otro lado veo con preocupación (a mi corta edad periodística) que hemos
aflojado las tuercas, que el facilismo de Google también se coló en las salas de
redacción, vamos a admitirlo. Que no nos vendría mal un poquito de grabadora en mano, o apuntar a lápiz, a la antigua. Y sobre todo ir a la noticia, porque ella solita no viene a nosotros. Pero periodismo si hay. Y afortunadamente hay más periodismo de izquierda que de derecha, en Venezuela. No lo notamos a veces porque son las que juegan en lo más
recóndito de las ciudades, los medios comunitarios.

– En esta guerra mediática, ¿qué papel juega Ciudad CCS?

– Uno fundamental, dirían los viejitos y los jóvenes que hacen la cola para agarrar el ahora semanario, según ellos extrañando al periódico (diarismo) no sé por qué…Ciudad CCS es desde hace 10 años y creo que, sin presumir, es lo que lo caracteriza, un desahogo para el pueblo, ese pueblo de a pie, camionetica y metro, el que siempre paga los platos rotos, y el que aunque no parezca paga las incertidumbres que la guerra mediática provoca.

Todo este terrorismo tecnológico, las redes sociales inundadas de fake news y la posverdad, son ataques continuados y como dice Ramonet, nos conduce al arte de la desinformación. Estuvo pasando con la gasolina recién traída de Irán, país hermano; rodó por WhatsApp, Telegram, y cualquier red de “información” que solo habría gasolina para 10 días. Una mentira hasta con números precisos además. Parecía una tontería, pero esa mentira causó zozobra, y por ende colas nerviosas en la gasolineras. Un fake news se entromete en la vida cotidiana, parece mentira. Y así vivimos día a día. ¿Cuál es el papel, de Ciudad CCS y todos los medios de comunicación?, salir al paso a aclarar, despejar y calmar a los ciudadanos. Una tarea titánica y por demás desgastante, pero es la tarea.

Ahora, el despeje sería también un poco más fácil si no se generaran tantas dudas y a veces silencio por parte de los nuestros. Nuestro trabajo es investigar, dar con los hechos y mostrar los testimonios, pero las vocerías podrían ser un poco menos herméticas.

– Dijo Oscar Wilde: “La diferencia entre literatura y periodismo es que el
periodismo es ilegible y la literatura no es leída” ¿Es ilegible el periodismo?

– (Pues, si una es incomprendida y la otra lo tiene todo pero no es leída, entonces habría que hacer una fusión que ha funcionado al pelo en muchos periodistas; un periodismo literario…)

El periodismo puede llegar a ser ilegible, denso y testarudo. Y toda esa sequedad (que a veces amerita por supuesto) necesita de un toque narrativo y literario. Esto a mi juicio, a mi gusto. A mí se me ha hecho más legible el periodismo cuando está escrito de esa forma, con los pies en la tierra claro, nuevamente citando a Gabriel García Márquez. Usted y yo hemos coincidido en Leila Guerriero, por ejemplo, quien también es una experta en contar sin ofender ni dañar al periodismo. Pero el lector, el pobre lector está ahí, en el
medio, entre lo ilegible y lo que no se lee…

– Dijo Jorge Luis Borges: “El periodista escribe para el olvido”. ¿Será verdad?

– Ernesto Sábato también decía que a la noticia diaria se la lleva el viento.

Cito: “Lo más nuevo que hay es el diario, y lo más viejo, al día siguiente”.

Ahora, el olvido es también para Borges, la venganza y el perdón al mismo tiempo… No quiero ser romántica pero ¿no se escribe para la memoria? Digo, sí, hay muchísimas irrelevancias en nuestros periódicos, nuestros ´caliches´ ocupando un espacio que aportan a ese olvido. Pero entonces la cosa estaría en cómo contamos las cosas, qué cosas contamos, porque ¿quién no se aburre si le cuentan la misma cosa una y otra y otra vez?   Podríamos y deberíamos por ejemplo escribir para los olvidados, si de olvidos hablamos… denunciar malas gestiones, por ejemplo, y mira que de eso hay historias cotidianas, y si a eso le sumamos la guerra mediática que no es ni trimestral, ni anual, sino diaria, ¿cómo la desmontamos? Al menos en nuestro país, esto debe ser así…Además como decía el periodista Kotepa Delgado, escribe que algo queda…

– ¿Qué hacer en el día del periodista para celebrar el día del periodista?

– Bueno este año cae sábado, así que… te diría que descansar, desconectarse de las redes y del minuto a minuto, pero somos periodistas y el cuerpo lo sabe… Así que podríamos escribir insaciablemente, pero un poco más pausado; leer un libro engavetado, lo más relajado posible hasta que usted crea que está de día libre.

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Retrato Hablado 

Salvador Allende fue médico cirujano. Y un excelente estudiante, siguiendo fiel a su palabra: “El dirigente político universitario tendrá más autoridad moral si acaso es también un buen estudiante universitario”. Militante del Partido Socialista de Chile. Desde su partido fue candidato cuatro veces a la Presidencia de la República de Chile. Una vez, en una entrevista, dijo: “He sido tantas veces candidato que cuando muera escribirán en mi epitafio: ‘Aquí yace Salvador Allende, futuro candidato a presidente de Chile’ ”. Y fue Presidente de Chile, elegido por su pueblo, desde el 3 de noviembre de 1970 hasta el 11 de septiembre de 1973, cuando los fascistas, encabezados por el general Augusto Pinochet, le dieron un golpe. Allí dejó su vida, pero antes de morir, por Radio Magallanes, mientras bombardeaban el Palacio de la Moneda, se escuchó su voz diciendo: “Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”. Y se atrevió a ser profético, porque también afirmó: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. Había nacido en Santiago de Chile un día como hoy, 26 de junio de 1908.

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El Viernes de Lira 

Ciudad CCS / Roberto Malaver