CARACAS CIUDAD CARIBE | El 5 de Julio: Los destinos de Venezuela y Caracas

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La revolución bolivariana propone una meta: la fundación de una sociedad comunal. Foto Javier Campos

La próxima conmemoración del 5 de Julio nos invita a reflexionar sobre el destino histórico de la región caraqueña, la cual adquirió desde el siglo XIII, con el poblamiento caribe, su sentido de identidad geohistórica. Las ciudades del occidente de Venezuela fundadas hasta entonces: Coro, Barquisimeto, El Tocuyo, Trujillo, Valencia, la mayor parte de las cuales habían sido importantes poblaciones arawakas, formaban todavía en 1552 una periferia cuyo centro estaba todavía en poder de los pueblos caraqueños de la Nación Caribe.

¿Por qué se funda Caracas?

Entre 1552 y 1559, la necesidad de consolidar la Real Hacienda Pública requería poder contar con un puerto en el litoral que le produjese buenos beneficios al fisco de la Gobernación de Venezuela y que estuviese al mismo tiempo protegido de los ataques de los corsarios ingleses y franceses que ya habían incursionado en los asentamientos costeros de Coro y Borburata.

Fue posiblemente por aquellas razones que los empresarios margariteños financiaron una expedición armada hacia el valle de Los Caracas, al mando de Francisco Fajardo, para fundar allí un centro urbano conectado con un puerto en la región litoral.

Fajardo desembarcó en La Guaira y fundó entre 1559 y 1560 la villa de San Francisco, localizada en el centro de la actual Caracas, conectada con un puerto estratégico, la villa del Collado, región de Caraballeda, para mantener las comunicaciones con la isla de Margarita.

Este intento fundador de Fajardo fue frustrado por las poblaciones caribes caraqueñas quienes lo obligaron a devolverse derrotado a su lugar de origen.

Para mediados del siglo XVI, la estabilidad económica de aquellos precarios centros urbanos de la Gobernación de Venezuela estaba amenazada por la expansión de las corrientes comerciales de la economía mundial que se estaban gestando en diversas ciudades europeas.

Por esa razón, en 1568 los vecinos de la gobernación pidieron al monarca que el gobernador estableciera un centro político administrativo central. Este acto dio inicio a la expedición de Diego de Losada que culminó con la fundación de Caracas, conurbada con el puerto de la Guaira. Es a partir de aquel hecho cuando comienza a forjarse el sentido de identidad geohistórica de Caracas como lugar central del sistema colonial de la Gobernación de Venezuela.

A partir de 1578 los gobernadores, las autoridades eclesiásticas y la Real Hacienda, que habían vivido dispersos en las ciudades fundadas con anterioridad a Caracas: El Tocuyo, Barquisimeto, Valencia, Coro, Margarita, comenzaron a establecer su residencia en Caracas atraídos por la posibilidad de conseguir buenas tierras en una región que estaba destinada a ser, como efectivamente ocurrió, el centro político-administrativo de la Provincia de Venezuela.

Al consolidarse el poblamiento indohispano caraqueño se consolidó, igualmente, la propiedad territorial de la naciente burguesía sobre aquellos valles, hoy de Aragua y Carabobo, que ya habían sido desbrozados por los cultivadores caribes antes del siglo XVI. Los propietarios de la tierra tomaron control del Cabildo de Caracas y asentaron sus viviendas en la ciudad, de manera que los destinos de Caracas y Venezuela comenzaron desde entonces a estar unidos por siglos: la clase social de los vencedores echó raíces en la tierra caraqueña.

Caracas como centro de la nación

El año de 1793 se creó el Consulado de Caracas, corporación mercantil cuya finalidad fue crear y promover la riqueza de la oligarquía mantuana. Este hecho ha sido considerado como el antecedente de la formación de un Estado colonial que tenía autoridad sobre las otras provincias de la Capitanía General. El consulado proporcionó a la oligarquía caraqueña un instrumento de gobierno propio que cohesionó bajo la autoridad caraqueña a todas las otras provincias en lo militar y en lo económico. Por otra parte, a través de la cultura popular, el pueblo caraqueño fue formando redes solidarias e identidades comunes que desarrollaron y transformaron la vida política, convirtiendo posteriormente a las clases sociales –subordinadas o elitescas– en los elementos protagónicos, primero como combatientes en ambos bandos de la Guerra de Independencia y posteriormente de la Guerra Federal, y finalmente en miembros de los partidos populistas que dominaron la escena política hasta finales del siglo XX y en los movimientos y partidos revolucionarios socialistas que llevan adelante actualmente la revolución bolivariana.

La lucha por lograr la independencia de Venezuela comenzó a cristalizar el 19 de Abril de 1810 cuando el Cabildo de Caracas se rebeló contra la monarquía española y luego, cuando el 5 de Julio de 1811, los patriotas convocaron en Caracas el Primer Congreso de la República de Venezuela que declaró nuestra absoluta independencia de la Corona Española.

Caracas, escenario histórico

El siglo XIX venezolano fue un período de guerras y de luchas lideradas por un caraqueño, Simón Bolívar, para lograr la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, años de guerra que consolidaron la unidad de destino entre Caracas y Venezuela. Caracas de por sí no tenía una gran producción de bienes comerciales, pero era el espacio donde los bienes producidos en otras regiones eran acumulados para ser vendidos o exportados desde allí hacia otros destinos. Ya entre los años 1870 y 1908, aunque solamente el 3% de la población de Venezuela habitaba en Caracas, la mayoría de los edificios e instituciones públicas estaban localizadas en la ciudad; la Universidad Central estaba en Caracas al igual que la mayoría del gran capital dinerario del país. El arte y la literatura tenían y han tenido también sus principales expresiones en Caracas, al igual que la educación, los servicios públicos y los comercios. La mayor parte de los gobernantes de Venezuela, con excepción de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, nacían en Caracas o vivían en la ciudad.

El auge de nuestra riqueza petrolera y la modernización de la estructura socioeconómica que ocurrió a mediados del siglo XX, determinaron un proceso de transformación urbanística muy poco respetuoso de la memoria histórica caraqueña, el cual alteró la antigua traza urbana que la ciudad había adquirido desde finales del siglo XVII. Buena parte de la inversión inmobiliaria venezolana se efectuó en Caracas. La inversión gubernamental en la construcción de El Silencio, del Centro Simón Bolívar, de la avenida Bolívar, la Ciudad Universitaria, la autopista del Este, Fuerte Tiuna y la autopista Valle Coche dió paso a una fuerte inversión inmobiliaria pública o privada creadora del paisaje urbano del siglo XXI.

Caracas como ciudad comunal

La revolución bolivariana propone una meta: la fundación de una sociedad comunal. Una Caracas comunal, como está proponiendo la Alcaldía de Caracas, significa dar el poder popular al pueblo comunal para que éste pueda ser responsable y garante del desarrollo de su propia vida cotidiana, estimulando el surgimiento de formas de conocimiento, análisis y reflexión de sus propias características socio históricas, políticas, económicas, y culturales.

El incremento de la capacidad de razonar desde lo colectivo comenzó a intensificarse a partir de la llegada del Presidente Hugo Chávez al Gobierno en 1998; a partir de entonces se configuró el proyecto civilizatorio bolivariano que abre el camino hacia un siglo XXI emancipador de la sociedad venezolana, fundamentado en la justicia social, la equidad, la solidaridad entre los seres humanos y las instituciones de la futura república comunitaria. En ese sentido, la Misión Vivienda Venezuela, en unión con las otras grandes misiones sociales permite democratizar la propiedad de la tierra urbana y la vida cotidiana caraqueña, disminuyendo los desequilibrios territoriales, transformándolas en una función social que concede seguridad jurídica, social y cultural a sus nuevos propietari@s, reconocid@s y vinculad@s con los sistemas catastrales y de registro público. De esta forma, la propiedad de la tierra urbana en las comunidades populares matricéntricas caraqueñas adquiere un carácter reivindicativo fundamentado en el derecho integral a la ciudad, erradicando la exclusividad de la propiedad patriarcal y capitalista.

MARIO SANOJA OBEDIENTE/IRAIDA VARGAS
Cronistas de Caracas