AfroUrbe | 180° de Tambor Una Herencia por descubrir

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¿Les ha sucedido encontrarse en un sitio donde nunca imaginaron estar? Amigos, amigas, familiares, conocidos, quizá han captado esa voz interna que invita a conectar, a vincularse con algo: un llamado a la ancestralidad, a nuestra raíz, a la espiritualidad que nos une.

En mi caso, en este andar me dejo llevar por la magia inherente de la vida. Así, me arrojo en el tambor en la Caracas afrourbe que descubro como experiencia apasionante. Corría el año 2010, entonces buscaba el pulso de mi escritura en la percusión, a la vez que cumplía un sueño de la niñez.

Todas las referencias me llevan a Manuel Moreno, quién, junto a un colectivo de jóvenes, hace crepitar el fuego interior, sonido que evoca la chispa iniciadora de toda vida. Una fuerza indómita, que recorre la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV como el viento mensajero de la lluvia torrencial, es el anuncio inequívoco del repicar de los tambores de su agrupación Herencia, que vibra desde el 10 de enero de 1999 en la Ciudad Universitaria de Caracas.

Desde ese momento se abrió en mi vida el componente afro que para muchos de nosotros significa hablar del tambor de una sola forma, un mismo repicar y cadencia que se sintetiza con la frase: “echa una tocadita ahí”.

En Venezuela tenemos una inmensa variedad de instrumentos, ritmos, intérpretes, imaginarios por regiones, diversas maneras de sentir el legado afrodescendiente, que desde la capital vivimos permanentemente gracias a todas las migraciones a esta urbe. Honraremos en esta columna lo que en colectivo hemos configurado en nuestros cuerpos, tiempos, formas de ser y hacer para dar lugar a una afrourbe que consciente e inconscientemente disfrutamos.

Nombrar-nos, visibilizar-nos, dar cuenta de esta diversidad que es fruto de una semilla, legado africano, aporta para que abramos el compás de la “tocadita del tamborcito” y nos apropiemos colectivamente, más allá de “ese negro” que toca el tambor o de “bailo aunque sea blanca porque llevo un negro por dentro”.

Pondremos estos 180° de Tambor para que con tu re-conocimiento, en el latido de ese corazón venezolano, completes los 180° restantes.  Re-conocer en cada urbe nuestro latido afro, nuestro ritmo, ese sentido que da forma a la identidad que deviene en venezolanidad es poner atención y tributar a la potencia de nuestros poderes creadores como pueblo.

Comenzamos así este viaje rítmico, en primera instancia para seguir palpando esos códigos de nuestro legado ancestral, hoy reinterpretado en la cotidianidad.  Agradezco en el inicio de esta columna a Manuel Moreno @drumsmastermoreno por dar, entre conversas creadoras, luz y nombre a AfroUrbe. Gracias a este creador en 360° de su vida, una vida dedicada al tambor.

Y en ti, ¿ha resonado el llamado ancestral del tambor en la afrourbe?

Mónica Mancera Pérez

@mujer_tambor