LA QUINTA PATA | Armados de palabras

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«Había una vez» es una expresión mágica. Lo puede todo, porque estamos hechos de historias.

Historias viejas, historias pasajeras, historias de hoy. Historias cortas, largas, cotidianas. Somos cuento.

La narración está en nosotros. En cada paso que damos.

Nuestros ancestros explicaron los fenómenos naturales a través del mito.

Trascendieron al inconsciente colectivo personas que se volvieron personajes en las leyendas surgidas del pueblo.

Hablar, escuchar y viceversa es una práctica intrínseca entre los seres humanos, tan antigua como ellos mismos.

Las madres reunidas cuentan sus partos como únicos. Los jóvenes sus amores, conquistas y sueños. Los viejos, nos hablan de sus vidas.

El acto de contar y escuchar, genera lazos emocionales, despierta recuerdos y crea imágenes que nunca se borrarán.

Todos necesitan contar, todos necesitan escuchar. Aunque el escándalo, la furia del sonido estruendoso se imponga.

Al sobreponerse al ruido, se logra la mirada, esa que dice más que la palabra misma.

Entonces, vamos a abrir un espacio, no necesariamente físico, para conversar con la familia, con el amigo o conmigo mismo. Un espacio para las historias, la disertación, los desencuentros y los encuentros.

Pocas veces se le cede un lugar a la palabra significativa, esa que habla de lo que te sucedió en la cola, la espinilla que me salió ayer. ¡Palabras  significativas para cada uno! Que queremos expresar y compartir con la persona que nos importa. Palabras cargadas de historias ricas para la imaginación que van formando el carácter, los dolores, El Ser.

El bullicio de la vida actual acapara todo lugar, se adueña con su música monótona y lenguaje vacío. Es como un gran manto negro que embrutece el mundo, que paraliza, que cierra la puerta hacia la cultura.

Sólo la palabra compartida evita que nos arrope la nada que ensordece.
Cuenta, escucha y conversa tu historia.

¡Vamos a buscar la quinta pata del gato!

Maritza Cabello