PUNTO Y SEGUIMOS | Encomiéndese a la Comuna

Mariel Carrillo

0

Cuentan que hace no muchos años, teníamos una Asamblea Nacional que efectivamente, legislaba. Nuestra relación con ese poder del Estado era cercana y activa, pues le reconocíamos como hijo de aquel parto nacional y amoroso que fue la Constitución de 1999. Eran tiempos en que el Poder Popular descubría su efectividad y su existencia, no solo en un discurso, sino en todos nosotros, con un sentido de pertenencia y de responsabilidad que consentía su ejercicio.

La participación protagónica, inicialmente en las estructuras existentes, pero con miras a las formas de autogobierno que nos permitirían crear el Estado Comunal, constituía el corazón del proyecto de la Revolución Bolivariana. Chávez fue bastante claro al respecto: Comuna o nada. La Comuna como ente donde se ejerce el Poder Popular y donde se desarrolla esa participación.

A veces pareciera que aquello planteado en las leyes del Poder Popular – sí, esas promulgadas cuando teníamos Asamblea – se diluyó como lo hace lo importante entre lo urgente. Entre los intentos de golpe, los sabotajes, la “salida”, las sanciones, el “interino” y el covid-19, a la construcción de la Comuna le bajamos dos.

No me malinterpreten, sé que son el Poder Popular y la organización las que nos han permitido hacerle frente a “lo urgente” y que sigamos resistiendo en medio de este caos; pero debemos tener consciencia de algo: el viejo Estado tiende a defenderse; y si acaso ahora es un aliado, ciertamente no es un amigo.

Chávez lo vio con su claridad meridiana. El Estado Comunal debería formarse y coexistir con el viejo, hasta que, luego de un largo proceso de transformación de la sociedad (llegar al socialismo), lograra arroparlo. Ese y no otro es el titánico objetivo de la Revolución Bolivariana y la razón de que muchos la abrazáramos. Defender esa meta pasa por no perderla de vista y usar las herramientas que nos quedan, pelear los espacios (por ejemplo, elegir nueva asamblea) y organizarse en comunidad.

Y si en estos tiempos difíciles a usted, como a mí, se le arruga el corazón cuando en la televisión pública cada noche le piden encomendarse a Dios en todas las religiones, en vez de hablarle de lo que podemos hacer, agarre aire, serénese y encomiéndese a la Comuna, vea qué puede hacer con y por ella; porque, finalmente, ese fue el largo camino de salvación que elegimos.

Mariel Carrillo García