CARNET DE IDENTIDAD | Paz demonium

Hindu Anderi

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Para el sionismo no existe el todo y nada. Es todo y punto. Sus mentores hicieron creer al mundo, en el principio, la supuesta disposición de asegurar la supervivencia en paz del Estado de Israel. Y la capacidad de “negociación” con sus vecinos árabes para lograr y extender tal condición.

Sin embargo, hubo, afortunada e inteligentemente, muchos que dudaron siempre de la supuesta paz planteada por el sionismo. Porque, ¿cómo creer en quien, aprovechando las consecuencias de la Segunda Guerra Europea, invade para quedarse con más del 50% de tu tierra, de tu casa, de tu hogar, de tu vida? Y luego va exterminando poco a poco tu familia. Y además jamás ha cumplido con ninguna resolución o dictamen internacional para abonar a la “paz del mundo”.

Aunque sea un lugar común el dicho popular “todo lo que inicia mal, no puede tener un final feliz”, es una gran verdad. Por ello lo afirmado por un reconocido sionista Nahum Goldmann es casi un decreto. “Israel no puede existir y sobrevivir, en el largo plazo, si se aísla del ambiente que lo rodea y vive como una isla o una fortaleza en el mundo árabe; de la misma manera, tampoco podría sobrevivir su existencia cultural”. Nosotros agregamos, Amén.

Y es que Israel no ha hecho más que cavar su propia fosa, con la ayuda de Washington y acelerar el trabajo en estas últimas dos décadas. Aunque mientras lo hace, destruye y mata a inocentes.

Uno de sus mentores, Benjamín Netanyahu, concentró su tarea en perseguir y asesinar a los líderes radicales de la resistencia y sus aliados donde quiera se encuentren. Así como la desesperada construcción de asentamientos de colonos para no sólo reducir, sino impedir el retorno de palestinos y palestinas a su tierra.

Israel, que ha planificado desde hace mucho la ocupación de Palestina y la limpieza étnica de ese digno y heroico pueblo, ha logrado también, con el tiempo, sumirse en su propio caos. Y en ese caos arrastra a sus socios y al pueblo que internamente vive las consecuencias de las políticas de su gobierno, que son una permanente amenaza para la estabilidad del hemisferio occidental.

Sin embargo, insiste en lavarse la cara y tratar de convencer a través de su política exterior, en la que hace sus mayores inversiones, de seguir siendo aquello que un día se decía era “la democracia del Medio Oriente”.

A lo interno sabemos que las supuestas normas democráticas que pretendió establecer son un engaño pues lo que realmente existe es un ente racista que aplica el Apartheid. Israel hoy día es el mayor violador de derechos humanos en el mundo.

La sociedad israelí, al final, es su mayor enemigo. Así como hay una porción que se resiste a la ocupación y clama por vivir hermanados con los palestinos; existe un segmento importante que vive para aportar a la ocupación.

La carnicería humana que practica Israel contra el pueblo palestino le está llevando poco a poco a su autodestrucción. Es posible que así, consiga la paz que tanto ha cacareado.

Hindu Anderi