Chuchito Sanoja: ¿Existe un pueblo más solidario que el venezolano?

0

Músico. Compositor. Patrimonio cultural del país. Creador de bandas sonoras para películas y de jingles comerciales y políticos.

– ¿Qué es eso que usted llama la música comunicacional?

 -Desde que se conoce la existencia humana se practica la música comunicacional, la cual hasta el día de hoy sigue vigente sin cambiar un ápice de su expresión y utilidad originaria.

Esa música se inicia sin música, es más bien un hablaíto tierno y suave, un cantaíto murmurado, generado por el amor materno frente a la criatura recién nacida, quien a su vez responde con un ronroneo de orden divino, mientras va descubriendo el fenómeno físico que le dará sentido a su vida: la vibración, pieza vital de nuestra existencia mamífera, base fundamental de la música. Las partes involucradas en esta primera experiencia músico-comunicacional entienden, sin asistir a un postgrado, lo que significa el amor, la ternura, el cuidado, la protección, la seguridad, el equilibrio, la caricia, el placer; en fin: la felicidad. Esta primera experiencia de vida queda grabada de forma indeleble en nuestro inconsciente y nos acompañará por el resto de nuestras vidas en la búsqueda incansable de repetir aquel momento de felicidad primal, buscando sonidos amables que nos rescaten del caos, que nos iluminen caminos, que satisfagan nuestra curiosidad sonora, que activen nuestra emoción, que nos devuelvan la vibración de nuestros cuerpos y la resonancia de nuestras almas. En su faceta pragmática, la música comunicacional nos permite apoyar al cine (entre otras aplicaciones) en sus diferentes secuencias, con segmentos musicales que transmitan el sentir descrito en el guión cinematográfico. Cada segmento musical deberá comunicar diferentes situaciones, bien se trate de amor, odio, tristeza, alegría, miedo, seguridad, tensión, solemnidad, ira, sorpresa, rechazo, asco, apetito, etc. Para ello, el compositor deberá tomar en cuenta todos los elementos que integran cada escena: la iluminación, la escenografía, los movimientos de cámaras, los lentes, la actuación, el vestuario, los silencios, etc. El cine cambió el dicho “ver para creer” por “oír para creer”. Y ello sólo es posible manejando el lenguaje de la música comunicacional.

Hay composiciones que por sí solas comunican y estimulan emociones de todo tipo, en la alcoba del amor siempre hay un tercero: el compositor; en el supermercado siento appetite appeal; en mi decisión de voto elijo al mejor: “Ese hombre sí camina”, “Chávez corazón del pueblo”, “Yes, we can”; “Alberto, Presidenta”.

– Aldemaro Romero creó la Onda Nueva. ¿Alguien más ha creado otro movimiento musical?

 En primer lugar, yo no usaría el término “movimiento”, pues su definición implica un conjunto de manifestaciones artísticas, ideológicas o culturales de una época determinada que tienen características en común (por ejemplo, el jazz, un movimiento filosófico, político y artístico). Para hablar de la Onda Nueva como movimiento musical tendría que tratarse de un colectivo dedicado a la creación y cultivo de éste, como es el caso del tango, el flamenco, la bossanova, entre otras iniciativas que no tienen a un único exponente. Nuestra gaita zuliana es otro ejemplo de movimiento musical, pues lo propone un colectivo. La Onda Nueva no es un movimiento colectivo, sino la monumental obra de Aldemaro Romero, un talentoso y visionario creador musical, quien desde el inicio de su carrera se interesó en mostrar al mundo la música de su país, experiencia que se inició con su disco Dinner in Caracas (NY, circa 1958), pasando luego por diferentes aportes y desarrollos que culminaron en la Onda Nueva, una propuesta musical que, sobre la base del joropo venezolano, reúne elementos contemporáneos (jazz y bossanova), cuyo patrón rítmico lo atribuye el mismo Aldemaro a su gran amigo y baterista, “el Pavo” Frank Hernández. Ciertamente, aunque muchos compositores se han interesado en escribir Onda Nueva (incluyéndome), aún no se ha logrado el reconocimiento mundial que la convierta en movimiento musical.

– ¿Por qué nuestra música no ha sido reconocida mundialmente como lo ha sido la cubana, la brasileña, la dominicana y otras?

-Existen varias razones. Una de ellas es que nuestras formas musicales son terciarias (poseen 3 tiempos), a diferencia de la gran mayoría de la música internacional, que es binaria. Paradójicamente, gracias a ese “defecto”, la Industria de la Música no ha podido contaminar (fusionar o vulgarizar) nuestros joropos y valses; ni tampoco el encanto, la complejidad y distinción de nuestro coqueto y encantador merengue en 5×8 y mucho menos el resto de nuestra muy enriquecida diversidad musical. Otra razón por la cual Venezuela no aparece en la escena musical mundial de una forma relevante obedece a que para la época de los cuarenta y cincuenta no existía en nuestro país un desarrollo importante de la industria del cine ni del disco (monopolizadas por Warner, Universal, RCA Victor, etc.), herramientas que catapultaron para siempre el talento de los cubanos, mexicanos, argentinos, etc. Sin embargo, la creación musical venezolana, apenas grabada y poco registrada, ocupa un aquilatado lugar, aunque no aparezca en la foto.

– Usted que creó el jingle: “Venezuela, un país para querer”, sin embargo, hay gente que pide invasiones, bloqueos, sanciones, ¿es verdad que Venezuela es un país para querer?

-Absolutamente. ¿Quién no quiere vivir en una tierra de gracia? ¿Quién no desea vivir en un país que tiene solo dos estaciones y 3 cosechas anuales? ¿Quién no quisiera vivir rodeado de gente buena, honesta y feliz? ¿Quién no siente orgullo por Aquiles Nazoa, Cabrujas, Zapata, Otilio Galíndez, Alí Primera y Simón Díaz? ¿Existe un pueblo más solidario que el venezolano? ¿Cómo no querer a un país cuyos hijos salen a libertar a sus países vecinos? ¿Cuál es el país que alberga refugiados que jamás han querido regresar a sus países de origen? Quienes quieren invasiones, bloqueos y sanciones no quieren ni a su mamá.

Hace algún tiempo leí una crónica suya acerca del entierro del compositor Otilio Galíndez, decía que era muy triste que un compositor tan importante fuera tan solo y tan olvidado a su entierro, ¿están abandonados nuestros músicos y compositores?

-No importan los esfuerzos de la política cultural del Estado o de instituciones y fundaciones privadas, la pandemia mediática hace creer que solo tienen mérito los artistas que salen en TV. En el entierro de Otilio no había una sola cámara que registrara la espontánea e impresionante manifestación coral que despidió a uno de nuestros más importantes poetas y compositores. Unos días después murió Michael Jackson, y de inmediato fueron enviados corresponsales venezolanos a Los Ángeles para cubrir su funeral. Sin embargo, aunque el bombardeo de ruidos musicales continúa creando estragos en la juventud, hay una resistencia natural en las expresiones culturales autóctonas que, inexplicablemente, impiden su desaparición. ¿O es que acaso hay algún venezolano que no se sepa al menos tres de estas canciones: Barlovento, Compadre Pancho, Corre caballito, Ansiedad, Nostalgia andina, Apure en un viaje, Luna decembrina (Prendan la luz que es diciembre), Niño lindo, El Negrito fullero, Nosotros vivimos bajo’e la matica, A cuerpo cobarde, La vaca Mariposa, Techos de cartón, Dama antañona, Canchunchú florido, Calipso del Callao, El Sapo, Linda Barinas y Carmen la que contaba dieciséis años?

FOTO DE CHUCHITO SANOJA

______________

Retrato Hablado 

Tengo que ya tengo/donde trabajar/ y ganar/ lo que me tengo que comer/ Tengo, vamos a ver,/ lo que tenía que tener/. Nicolás Guillen, ese poeta cubano, irreverente y revolucionario vivió siempre intensamente y defendiendo la poesía y la cultura cubana. Estuvo aquí en Venezuela, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela –UCV– y allí el profesor Héctor Mujica lo presentó. Al final de la presentación dijo: “Se calla la prosa y habla la poesía”. Y entró Nicolás Guillén recitando: “Cuelga colgada/cuelga en el viento/ la gorda luna de Barlovento”. Y el público lo aplaudió de pie. Supo siempre estar al lado del compromiso con la revolución. En 1964 publican sus Poemas de amor. Tengo. Y su Antología mayor. En 1970 le conceden en Roma el Premio Viareggio. Su defensa de la cultura negra, que él llamó cultura cubana, estuvo presente en sus versos. Su libro Sóngoro Cosongo y otros poemas, junto con El son entero, son una muestra de esa querencia. Nació en Camagüey, Cuba, un día como hoy, 10 de julio de 1902. Y murió el 16 de julio de 1989 en La Habana.

___________

El Viernes de Lira 

Ciudad CCS / Roberto Malaver