SOLUCIONES | Urge reformar a fondo la Seguridad Social

Claudio Fermín

0

Las prestaciones sociales no protegen a nadie. Antes los trabajadores las esperaban ansiosamente para comprarse una casa, para darse unas merecidas y soñadas vacaciones con los hijos y apartar otra porción para el ahorro familiar, o para depositar en un banco el pago de toda la carrera universitaria de un nieto.

Hoy nada valen esas prestaciones. Son tan irrisorias las cantidades que mucha gente ni se molesta en ir a cobrarlas. Lejos de ser una recompensa y un reconocimiento a toda una vida de trabajo, se han convertido en una humillación.

Las cajas de ahorro ya no son cajas de ahorro. Son parapetos que le quitan dinero a los trabajadores, quienes aportan mensualmente una parte que se complementa con otra que pone el patrono. Ese ritual queda registrado en el recibo del salario mensual, pero en ningún sentido aumenta el patrimonio de los trabajadores. Poco o nada pueden adquirir con ese “ahorro” y menos pueden dar la inicial para una vivienda.

Los descuentos del Seguro Social son otra frustración. ¿Significa algo pagar religiosamente al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y estar asegurado? ¿De qué son beneficiarios los trabajadores asegurados? ¿Hace alguna diferencia que uno pague o no el Seguro Social? El reclamo generalizado es que los hospitales del Seguro Social deben retomar el modelo original de prestar servicios médicos de alta calidad a los trabajadores que cancelan sus cuotas con el sudor de su frente y no el régimen actual de dar pésimos servicios a toda la población poniendo como excusa que como no pagan eso es lo que hay.

En todos los organismos públicos se hacían licitaciones para los seguros de hospitalización, cirugía y maternidad. Los populares HCM. Se contrataban las mejores ofertas y los trabajadores quedaban protegidos. A algunos eso les pareció medio raro o indebido porque las compañías de seguro ganaban real y los vendedores ganaban comisiones. Y así se pasó a los Fondos Autoadministrados que sustituyeron en casi toda la administración pública a los HCM.

Esos Fondos Autoadministrados pasan de cincuenta, desde alcaldías hasta Petróleos de Venezuela. El Estado asigna más dinero ahora a esos Fondos que las cantidades que antes licitaba. ¿Y los resultados? Lo de “autoadministrados” no es más que una rebuscada palabrota porque nada tienen que ver los trabajadores con la gerencia de los mismos. Son los Directores de Personal y de Administración de ministerios, alcaldías, gobernaciones y otros organismos los que manejan el asunto.

Y cuando un trabajador tiene una urgencia o necesidad médica tiene que hacer magia para que los funcionarios a cargo de los Fondos les autoricen los 200.000 o 300.000 bolívares de cobertura que es a lo que hoy puede aspirar un mortal común y corriente en la administración pública venezolana. Claro está, siempre hay organismos privilegiados como el SENIAT que ofrece hasta 8 millones de cobertura, o el Ministerio de Interior, Justicia y Paz, que llega hasta 50 millones de bolívares. O Alcaldías como la de Chacao, que con su propia recaudación cubre a sus trabajadores hasta 75 millones.

Es decir, para el régimen de seguridad social venezolano hay trabajadores de primera, de segunda y hasta de tercera.

Los trabajadores también aportan al Fondo de la Tesorería de la Seguridad Social, pomposo nombre para los fondos de pensiones (otro descuento más). Resulta que según la Ley te jubilas aproximadamente con el 65% de tu salario. Cuando calculan la jubilación el resultado es que la mayoría queda por debajo del salario mínimo y el gran “Estado benefactor” ordena unos ajustes para que graciosamente todos queden con el salario mínimo después de haber trabajado y cotizado a ese Fondo toda una vida.

¿Puede a todo lo anterior llamársele seguridad social? Es una falta de respeto. Y dígame si usted trabaja en el sector informal de la economía o por su cuenta. Entonces ni siquiera estará incluido en lo que osadamente algunos llaman los “beneficios” del sistema de seguridad social venezolano. Por eso en Soluciones para Venezuela nuestro compromiso es reformar a fondo ese elefante blanco que es la Ley Orgánica de Seguridad Social cuando lleguemos a la Asamblea Nacional por el resultado de las elecciones del 6 de diciembre próximo.

Claudio Fermín