Octavita para un pentagrama de platino

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De los casi 200 países oficiales que contabiliza la ONU, el caraqueñísimo Oscar D’León ha cantado, bailado y gozado, sin exageración, como en 500, en serio. O sea, el chancunché de Oscar ha dado varias vueltas al mundo con las explosivas notas de su pentagrama de platino, tallado con 55 años en escena, coincidentes con los 77 que acaba de cumplir el Bajo Danzante… y con mucho ríkiti por repartir.

Evidentemente, por protocolos de bioseguridad, ante la pandemia del covid 19, Oscar –que se cuida estrictamente– reprimió energías (celebró encapillado con sus amigos El Bajo y El Canario), y sus seguidores en el mundo entero debieron conformarse con plasmar kilómetros por columnas de elogios y felicitaciones en las redes sociales; ahora, todos a la espera de un relax oficial y sin virus para echar un pie en nombre del hijo ilustre de Antímano.

“…porque soy de la calle…”

Así dice el coro de El Callejero del maestro Willie Rosario, pieza que le calza al exdiablo de la salsa, quien borró ese apodo por asuntos de imagen, a raíz de los ya superados impasses legales que lo alejaron del escenario al que retornó exento de culpa como se comprobó suficientemente, más firme en propósitos, objetivos y energía para triunfar.

De la calle, porque ahí obtuvo el bagaje para dejar atrás las diferencias con La Dimensión Latina, La Crítica o Carlitos El Grande, para imponer con trabajo su ADN de salsa luchadora.

De la calle, porque ahí nació y se consolidó su sueño de gran sonero mientras veía alejarse su otro anhelo: ser grandeliga. Fallo que el Faraón de la salsa sopesa con desmedido fanatismo por sus Leones del Caracas.

De la calle, porque de ahí es el sonido urbano del Sonero del Mundo, que a pesar de su condición de internacional se desvive por un pabellón, al punto de que en Memphis existe un local, frecuentado por el salsero, que exhibe en su carta el típico multisápido llamado Pabellón Oscar D’León.

De la calle, porque de ahí es el swing con el que emuló (quizá superó) a sus ídolos de La Sonora Matancera y al gran Benny Moré; de ahí sus amores y sus 24 hijos, de ahí su velocidad y toque caribe para imponer ritmos, pasos y tonos únicos, con lo que se consolida como el alfa entre los grandes de la salsa.

De la calle, porque ahí su tío preparaba ricos sancochos cuyo sazón era aprobado con la palabra “sabroso”, que ahora es su lema… así como el término mijo, con el que abriga a sus más allegados

De la calle, porque de ahí absorbió nutrientes de quienes forjaron su andar como el profesor Trino Mora (padre), los promotores Víctor y Oswaldo Mendoza, Julio Gaciba, además del Guajiro González y sus hijos Paúl y Wilfredo (junto al uruguayo “Aliko”, los responsables de su internacionalización), el periodista Jorge Collazo por la imagen, y Oswaldo El Portugués Ponte, por la consolidación.

De la calle, porque solo ahí te caes y te levantas, cuando identificas filtros que alejan vicios y entropías para desmontar el lugar común de que espectáculo y salsa se asocian a lo perverso.

Por todo eso, en Nueva York, ombligo del mundo salsero, tiene oficialmente su calle desde el 15 de marzo de 1988; igual que en California desde el 14 de mayo de 2015 y otra en Doral desde el 17 de octubre de 2018. En Francia hay una avenida y en Barquisimeto un bulevar que desde 2014 se llaman Oscar D’León.

Cúspide vs humildad

Si creces driblando la pobreza con tu trabajo como aseador de tumbas en el desaparecido cementerio de Antímano, donde después tienes un taxi con el que alternas un miniservicio de transporte escolar. Y más tarde con tu liquidación como mecánico de la General Motors compras los instrumentos con los que junto a César Monjes le das sentido a tu sueño que ahora es la base de tu emporio…

Si grabas 7 discos con La Dimensión Latina, 6 con La Crítica y más de 40 con tu propia orquesta, y te otorgan llaves de ciudades, y eres jurado de Viña del Mar donde incluso ganas Antorchas y Gaviotas de Oro… y tras 14 nominaciones, eres el primer venezolano con un Grammy, y ahora sumas cuatro…

Y si en 2015 tu título de sexto grado y tu profesión (no ejercida de topógrafo) se enaltece, con el Doctorado Honoris Causa en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, porque te consideran Patrimonio Cultural de tu país…

Si eso te sucede, cómo haces para sopesar tu conducta entre la humildad y la vanidad, la modestia, la compostura… Así, de un extremo a otro, diametralmente, el Diablo de la Salsa pasó a ser el Sonero del Mundo, quien con toga y birrete declaró que en su paso por la universidad de la vida le fue muy bien; “solo reprobé tres materias: dos infartos y una lesión en el ojo, pero reparé y aquí estoy”, afirmó con excepcional sentido del humor, también adquirido en su andar callejero, este monstruo del espectáculo, quien demolió lógicos temores para conquistar los más diversos escenarios, y distinto a otr@s tant@s que solo otorgan “interview in english”, Oscar sigue en modo castellano y con especial caraqueñidad a sus 77 es el dueño del trono de la salsa mundial.

Ciudad CCS / Luis Martín