ASÍ DE SENCILLO | Vamos a picar la torta

Maritza Cabello

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Dos amigas se encuentran, se abrazan emocionadas. Una le dice a la otra: – ¡Perra, desgraciada! Y la otra abraza más fuerte. Luego se ríen de su travesura ¡Se quieren!

Se ha naturalizado el mal trato, el mal decir, cuando algo se dice; porque expresar lo que se siente por el otro, puede mostrar el lado débil, entonces no se dice cuánto se quiere, cuánto se extraña, que hermoso (a) estés.

Pasas a ser clasificado como «pica torta», «Jala bola» y, verdaderamente sospechoso de: «Éste quiere algo de mí».

Ahora que nos piden mantener distancia, ahora que el tapabocas tiene atrapado el beso, ahora que por «sobrevivir» se vale colearse y muchos acuden a la trampa. Ahora que tocó quedarse encerrado, a veces solo.

Ahora es el momento del buen decir, de regalar ternura y mejor trato.

Muchos tienen la comida en la mesa, pero no la compañía de un ser querido. Ese par que comparte los gustos, que es cómplice de placeres y conversaciones.

Otros tienen que salir por el pan diario y enfrentarse a las colas por cualquier cosa, a los precios que sobrepasan el bolsillo y muchas veces al maltrato de bodegueros, proveedores y afines.

En cualquier caso, todos necesitan ser bien tratados. Como dice Fito Páez: «Todo el mundo necesita amor»

Si dejamos a un lado los prejuicios, saldrá el elogio al amigo o amiga aunque sea del mismo sexo. Podemos dejar escapar de nuestro pecho el agradecimiento cada vez que se sienta la necesidad.

Aunque, por ahora, no nos podamos abrazar hagámoslo con la palabra cargada de afecto hacia el otro, sin miedo a «picar la torta».

Se está viviendo un momento difícil para todos, entonces vamos a tratarnos con cariño unos a los otros. Hagamos más grato este tránsito por las dificultades.

Maritza Cabello