Feliz cumpleaños comandanta

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Yo venía de haber peleado en la cocina con mi mamá, denunciando lo injusto que yo tuviera que lavar los platos y no ninguno de mis hermanos, respondona y retrechera como sigo siendo. Lo otro que recuerdo es mi cuarto amarillo pollito y mi padre parado al lado de la hermosa biblioteca de madera que él había hecho con sus manos. Tomó un libro de lomo anaranjado con título en mismo color: Nuestra Causa, aparecía una mujer negra, de pelo blanco, con el puño izquierdo en alto. Conocí a Argelia, tenía como 11 años. Esa fue la edad en que vi mi primera luna roja, también.

Este 10 de julio se cumplieron 94 años que nació la comandanta Jacinta, como se le conoció por las montañas de Lara a Argelia Laya. El periódico digital Palabra de mujer publicó en 2010 el último escrito de Argelia Laya para todos y todas de 1997. Argelia lideró a un partido que sería irreconocible para ella ahora: el MAS (Movimiento Al Socialismo) desde 1971. Después de 26 años de ese parto, les dijo: “Lo que ocurre hoy en el MAS es un reflejo de la dramática crisis espiritual e ideológica, moral y ética que afecta al mundo político y a los partidos y organizaciones de la sociedad civil, donde gran parte del liderazgo ha protagonizado un comportamiento personalista y autoritario negador de la democracia”.

Argelia no parecía referirse solo al “mundo político” del país sino al de la región, una asediada por políticas neoliberales. Ya para ese entonces la puebla venezolana había gestado la rebelión popular ante el primer paquetazo ensayado que se lo cobraron con mucha sangre, y también había conocido a Chávez en el 92. Una región y un país convulsionado entre dictaduras y democracias maltrechas y les zapatistas que se habían alzado el primero de enero del 94. “Crisis espiritual e ideológica, moral y ética” un diagnóstico lúcido de lo que se estaba viviendo brindó Argelia.

Pero quizá de ese escrito lo que más me interrogó fue la frase con que lo termina: “Consenso, convivencia, pero no coexistencia con todo aquello que hay que erradicar.” Parece una fórmula política, con “P” mayúscula, de política en serio, en clave de táctica, es muy útil y actual. Convivir es un bien-estar en lo común, es vivir con le otre en el ejercicio amoroso del respeto a la diferencia, del respeto a la otredad y coexistir parece como un existir a través de la reproducción de todas esas falsas conciencias que nos oprimen como el racismo, el clasismo, el sexismo, las fobias a lo no heterosexual y todos los marcadores de desigualdad que circulan.

No hay feminista venezolana, de cualquiera de los feminismos que se abanderen que no se reconozca en Argelia: “El machismo reduce a la mujer a una condición inferior, es hijo legítimo de la explotación del hombre por el hombre, el mejor aliado del capitalismo”. Murió a los 71 años de edad dejándonos todo este enorme legado que honrar. A la niña que fui (y que sigo siendo) le debo un comics en el que Argelia sea una heroína, junto con sus amigas Urimare y Josefa.

Ciudad Ccs/Indhira Libertad