Julio de irreverencia y libertad

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La historia (con todo y sus imprecisiones) no miente, reza un trillado lugar común en el que se sustentan tesis, ensayos, crónicas y otros estilos para contar lo sucedido, bien sea a manera de reconocimiento, crítica, orientación o recreación. Obsérvese cómo el calendario del julio criollo incluye acontecimientos y personajes que nacieron, murieron o al menos desarrollaron parte esencial de sus carreras con determinante influencia histórica, cultural y política en torno a Caracas.

Desde que en 1567 Diego de Losada salió con sus hordas invasoras desde El Tocuyo rumbo a Caracas en pos de lo que no les pertenecía –oro y otras riquezas naturales, además de las tierras por su propio valor de producción–, a pesar de los negativos resultados para los indígenas, quedó reivindicado su carácter indómito que los condujo a vencer o morir.

Ya para 1555 el mestizo margariteño Francisco Fajardo había penetrado a las tierras dominadas por los caribes, donde estableció los asentamientos del hato San Francisco y la Villa del Collado. Luego se unió a la escena otro invasor europeo, Juan Rodríguez Suárez, quien transforma el hato San Francisco en villa de San Francisco y empodera a los militares de las tierras. Entra en acción Lope de Aguirre, quien espanta hacia Margarita a Fajardo y hacia Barquisimeto a Rodríguez, quien fue liquidado por los caribes. Y Terepaima da cuenta de Luis Narváez y sus 150 invasores, lo que deja constancia del indoblegable espíritu bélico caribe.

En estrategia defensiva, ante la segunda arremetida invasora liderada entre otros por Diego de Losada, los originarios pobladores bajo la guía de su Guapocoita (el líder Guaicaipuro) reunieron a 16 indómitos caciques que (no hay coincidencia entre varios historiadores sobre una supuesta alianza con el pirata francés Nicolás Valier) se concentrarían en Maracapana (actual Catia) para enfrentar al agresor. Otra imprecisión histórica, la fecha de esa batalla: 25 de julio de 1567 (¿igual que la fundación de Caracas?) o el 27 de mayo de 1568. Lo cierto, la descoordinación de los caciques defensores, más la traición de Valier (dotó de armas a los españoles) y la ausencia de Guaicaipuro (dedicado a otra batalla-trampa con un flanco invasor), dejó todo en manos de Tiuna, quien a pesar de su espíritu de lucha fue asesinado por la espalda, por las fuerzas imperiales que se habían nutrido con otros aborígenes que lucharon bajo falsas expectativas de recompensas.

Cayó Caracas, y con incertidumbre se registra su fundación, debido a “vaguedades e imprecisiones (unido a que las primeras actas del Cabildo caraqueño que se conservan son de 1573, y que además fueron copiadas durante el siglo XVIII y se perdieron los originales), en nada esclarecen la fecha fundadora del 25 de julio de 1567”, sostienen algunos portales.

La firma del Acta de la Independencia marcó pauta.

Sueño de Libertad

Para liderar los movimientos libertarios vino a nacer en Caracas el 24 de julio de 1783 Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, discípulo de hombres de avanzada como Simón Rodríguez y Andrés Bello, y perseguidor de los ideales independentistas del hasta entonces más internacional de los caraqueños, Francisco de Miranda, ligado al calendario de julio porque su heroica vida expiró el 14, de 1816.

Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez de Espinoza, hijo de la caraqueña Francisca Antonia y el canario Sebastián de Miranda Ravelo, nacido en Caracas el 28 de marzo en 1750, inspiró los pasos de Bolívar –a la postre Libertador–, por la gesta que lo llevó a protagonizar, siempre en el bando liberador, la guerra de independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa y las batallas independentistas de Hispanoamérica, donde llegó a alcanzar los máximos honores militares con el rango único de Generalísimo, hasta que sus múltiples funciones a favor de la libertad (la traída de la bandera en 1806 y otras acciones contra los imperios opresores), en 2016 le confieren en calidad el más alto rango de la Armada Nacional Bolivariana: Almirante en Jefe.

No nos detendremos en el nacimiento de Juan Vicente Gómez, el 24 de 1857, porque a pesar de que tuvo y tiene sus fans, no fue prócer, ni héroe, y además no quería nada con Caracas. Miraflores era centro del poder político y él ejerció desde Maracay.

Libertad declarada

Con claro antecedente en el 19 de Abril de 1810 donde se convocó al cabildo extraordinario ante la renuncia del Rey Fernando VII (el día del contundente NO del pueblo caraqueño al Capitán General Vicente Emparan), el 5 de julio del año siguiente se declara la Independencia en reunión celebrada la capilla Santa Rosa de Lima de Caracas, con lo que Venezuela es la primera colonia libre del yugo español. Se firma el acta elaborada por Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi, ratificada dos días después por el Congreso, y asentada en el libro de actas el 17 de agosto de ese mismo año.

Otro luchador insigne con huella en la historia caraqueña fue José María Vargas, nacido en La Guaira el 10 de marzo de 1786, y falleció en julio, el 13 de 1854 en Nueva York.

Este hijo de Ana Teresa Ponce y José Antonio de Vargas, fue médico, científico, escritor, político, rector de la Universidad de Caracas y presidente de Venezuela en dos períodos con la coincidencia de que el primero de ellos, iniciado el 9 de febrero de 1835 concluyó el 9 de julio de ese mismo año, y seguidamente vuelve al máximo cargo entre el 20 del mes siguiente hasta el 24 de abril de 1836.

La plaza Flores y los presidentes

Nada tuvo que ver ni Felipe Pirela ni mucho menos el poeta Italo Pizzolante con Caracas, el uno maracucho y el otro de Puerto Cabello, tierra donde también nació el 19 de julio de 1800 Juan José Flores, a quien le dedican una estrofa del famoso bolero Mi Puerto Cabello, al mencionar la plaza homónima (…son de acuarela tus tardes, la plaza Flores…) de tan insigne ciudadano cuya vida política se forjó tras los pasos del caraqueñísimo Libertador quien lo hizo cambiar del bando español –en el que se alistó inicialmente–, para forjar la unidad grancolombiana de independencia plena.

Venezuela exportó a tan aguerrido estratega militar y político que, con apenas 30 años de edad se convirtió en el primer presidente de Ecuador, donde lo había destacado Bolívar. Allí, además de sus aciertos como estadista –ocupó la primera magistratura en dos ocasiones más–, también multiplicó con honores su apellido al engendrar en su matrimonio con Mercedes Jijón de Vivanco 13 hijos y 35 nietos.
Aunque en Trujillo, fue el 23 de julio de 1772 cuando nació el primer presidente de Venezuela, Cristóbal Mendoza, quien asumió el cargo con 39 años de edad y a los 57 años falleció en Caracas el 8 de febrero de 1829.
Muy cercano a Bolívar y su causa libertaria, Mendoza fue uno de los artífices de la primera Carta Magna nacional desde su cargo en aquel triunvirato que completaban Juan Escalona y Baltasar Padrón.

Queda comprobado que no obstante algunas imprecisiones históricas, julio está indisolublemente ligado a la irreverencia caraqueña cuya causa independentista parece ser una deuda.

Ciudad Ccs/Luis Martín