Maracaibo City sin Blas

Humberto Márquez

0

Mi querido terruño, mi adorado Maracaibo se pone lejos, primero que ya no me invitan y luego porque tenía mi rutina con Blas Perozo, desayunar en el Hotel Kristoff y hacer programas de radio en Alborada. Algunas tardes tomábamos café en Bambi, un antiguo local de Bellavista, refugio de artistas, la última vez estuvimos con el difunto Havid Sánchez, director sinfónico, y Audio Cepeda que se dio gusto sacándonos fotos. Y también nos dio por ir al “Rincón zuliano”, con una de sus hijas, a comer bollos pelones, chivo y mojito en coco, y el impelable “Chocho’e vaca”, ese delicioso dulce de limonsón con leche cortada, a la hora del postre.

A falta de velorio buenos son recuerdos del amigo muerto, y mañana seguimos en nuestro programa de boleros, ya convertido en Funeraria, “A mí me pasa lo mismo que a usted”, que con la muerte de tía Eduvina, Darwin e Yves Boissonnas, ya es una misa de difuntos con responso y todo de mi hermanazo, nuestro capellán Fray Vampiro, Alex Salom S.J… Nuestras conversaciones sobre Cheo González, nuestro hermano querido, sobre todo la de un San Benito capitaneado por Juan de Dios Martínez en la calle de su casa, la cuadra de los coroneles, y sobre todo La Chicha, quien lo metía en cintura, cada vez que se alebrestaba. O nuestro panita Elías Ojeda Negretti, el comandante Balthazar, a quien enconchó más de una vez en París.

¿Lo malo?… Ahí se lo dejo a la conciencia de mi amigo William Osuna, que por su culillo burocrático no le puso empeño a lograr aquel Festival de Poesía que le ofreció públicamente y nunca le cumplió, espero que no cometa la estupidez de pretender hacerlo póstumo, porque los poetas le harán una sortija como la que hacía Blas. Hecho que me incomoda más cada vez que recuerdo al poeta, que era por cierto antiparabólico, cuando me dijo cuánta ilusión le producía la vaina… “vergas de viejo, Humberto, uno se pone hasta sentimental”… “¡Después de burro muerto, no hay Santa Lucía!”, como decía mi panita burda.

HUMBERTO MÁRQUEZ