AHORA LOS PUEBLOS | Trochas y Trocheros

Anabel Díaz Aché

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A pesar que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reconocen el éxito de Cuba y Venezuela en el combate contra la pandemia por covid-19, las grandes corporaciones mediáticas silencian e intentan ocultar esta situación; que contrasta con la nefasta gestión adelantada por los gobiernos neoliberales de la región.

Venezuela fue uno de los primeros países que decretó cuarentena nacional. Esta medida, audaz y muy criticada, actuó como barrera de contención contra la propagación del virus. Hace dos meses los casos importados, que entraban por las fronteras por Colombia y Brasil, representaban hasta el 80% del total registrado. Fue a partir de mayo que los casos de transmisión comunitaria comenzaron a crecer, hasta duplicar en junio a los casos importados.

En la segunda quincena de julio iniciamos la fase más crítica de la pandemia; por el rápido incremento de los casos comunitarios, en su mayoría en los municipios más poblados del país, Maracaibo, Petare y Caracas. Cuando las autoridades indagaron las causas de los contagios, encontraron el hallazgo de focos producto de connacionales que habían ingresado al país de forma ilegal, evadiendo los puestos de control sanitario.

Recordemos que Colombia y Venezuela comparten una extensa franja fronteriza de 2.219 kilómetros. Algunos especialistas catalogan esta frontera como porosa, debido a que sus características geográficas facilitan el libre tránsito de un país a otro; aunado a la ausencia de las autoridades por parte del gobierno colombiano; quienes parecieran haber cedido esos territorios a grupos paramilitares, que controlan cientos de pasos ilegales y muy lucrativos, conocidos como “trochas”.

El Estado colombiano ha impulsado una economía centrada en actividades irregulares, como el contrabando de gasolina y alimentos. Propiciando la naturalización de estas prácticas, en detrimento de la economía y condiciones de vida del pueblo venezolano.

“Esta situación es particularmente relevante a la hora de establecer un cerco sanitario, ya que el paso ilegal hacia uno y a otro lado de frontera, sin un adecuado control de personas que pudiesen estar contagiadas y propagar la enfermedad en el trayecto y destino final se deja una ventana incontrolable de contagios, constituyendo esto un factor de gran peligro.” [1]

El Estado venezolano, consciente de estas circunstancias, instaló 9 Puestos de Atención Social Integral (PASI), en los cuales se han atendido hasta el 21 de julio, a 45.391 personas, que han pasado por la cuarentena estricta, incorporándose a sus grupos familiares sin representar una amenaza para la salud de sus familias y comunidades. [2]

Considerando que en cualquier parte del mundo, entrar de forma ilegal a un país es un delito, agravado por el hecho de encontrarnos en un Estado de Emergencia Sanitaria, las autoridades y el pueblo venezolano, haciendo uso legítimo de su derecho a la defensa de la vida, deben actuar de forma eficiente para ejercer todo el peso de la ley, sobre aquellos individuos que por un puñado de dólares expongan a la ciudadanía.

Esto concierne a los “trocheros”, que se lucran con el tráfico ilegal de personas, a los ciudadanos que cancelan sus servicios para burlar los controles sanitarios, a los transportistas que realizan los traslados desde los municipios fronterizos hasta la capital y otras regiones del país. Así como a todo aquel que a través de cualquier medio incite y justifique esta actividad criminal.

Sólo con disciplina, cooperación y solidaridad, venceremos.

Anabel Díaz Aché

[1] Cautivo, María. La Otra Cara de la Pandemia: El Retorno de los Migrantes a Venezuela en: https://www.yumpu.com/es/document/read/63580892/apuntes-y-trochas-revista-cief-n-1
[2] https://www.vtv.gob.ve/36-trocheros-detenidos-pasos-ilegales-fronterizos/