Orgullo covid-19

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Las abuelas hablaban de un orgullo pendejo. Aquel por el que se perdía un importante ascenso en la vida o un gran amor, “pero no cedí”.  El coronavirus trajo una especie de orgullo covid-19. Bolsonaro echó de su país a los médicos cubanos y cuando estalló la pandemia, dejó que el pueblo muriera antes que revertir su orden. La Italia del primer mundo sí aceptó el apoyo  cubano y lo agradeció con un bonito homenaje de la Juventus (la Vecchia Signora) y  Ronaldo. Iván Duque rechazó las máquinas para diagnóstico que le ofreció Maduro y bloqueó a  los alcaldes colombianos dispuestos a aceptar  la mano franca, como la de Martí, que le extendían los médicos cubanos. Ya aquí no se trata del “orgullo pendejo” de los viejos tiempos. Es un orgullo enfermo, calculado,  criminal.

Earle Herrera