CARACASCIUDADCARIBE | Arqueología y crónica municipal

0

El oficio de cronista de una ciudad como Caracas representa no solamente el compromiso de desarrollar una actividad literaria que recoja los hechos de la pequeña historia, de la anécdota cotidiana, sino también y principalmente acometer investigaciones históricas que contribuyan a explicar cómo la cultura de la gente definió el perfil urbano de la ciudad donde aquellas historias ocurrieron.

Hace una veintena de años, la historia de Caracas se consideraba como un caso cerrado, se reducía a repetir la “verdad” que narraban los textos escritos, las descripciones de primera, segunda o tercera manos que hacían los cronistas de épocas antiguas, las gestiones burocráticas contenidas en los documentos oficiales de los cabildos civiles o eclesiásticos o el anecdotario popular, este último una rica fuente de conocimientos históricos. Nuestras investigaciones en el campo de la arqueología urbana caraqueña han contribuido a reabrir el debate.

Se han hecho excavaciones en el edificio sede de la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas y en el Teatro Municipal, ubicados en el centro histórico de la capital.

Hasta recientemente, el estudio de las historias de las sociedades municipales conformaba un área de investigación poco o nada favorecida. Gracias a los cambios revolucionarios en la estructura político-administrativa y territorial del país, particularmente la creación de la organización comunal, se ha propiciado una mayor participación del poder popular en la toma de decisiones para elegir alcaldes y gobernadores, se ha fortalecido la necesidad de investigar la historia regional y municipal. Ambas se nutren de los hechos históricos en pequeña escala que ocurren en la vida cotidiana, los cuales tienen significación para los propios habitantes de parroquias y municipios.

La arqueología que practicamos, fundamentada en un enfoque social que estudia la traza de la acción humana en el entorno socioambiental, constituye una disciplina que permite historiar lo cotidiano y, en consecuencia, nos ayuda a construir una historia alternativa a la tradicional, una “historia insurgente” que sirva de referencia para los habitantes de los municipios.

Nuestro reciente libro, El proceso urbano caraqueño, 1300-2020 d.C, narra una historia alternativa de la ciudad de Caracas, basada en resultados logrados en el proyecto de Arqueología Urbana de Caracas, datos fundamentalmente obtenidos en excavaciones realizadas en el Palacio de las Academias, en el viejo Teatro Ayacucho, en el Teatro Municipal y en el edificio sede de la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, todos en el casco histórico de la ciudad de Caracas.

El Teatro Ayacucho, construido en 1920 sobre una sucesión de edificaciones domésticas –de la familia de Francisco de Miranda– las cuales datan desde los siglos XVII al XIX. El Municipal, erigido en 1876 sobre los restos de un complejo de edificaciones que incluyen un hospital y una iglesia, así como de basura consolidada proveniente de estructuras domésticas, posiblemente destruidas durante el gran terremoto de 1812, datada entre finales del siglo XVI y finales del siglo XIX. El espacio ocupado por la Escuela Lamas fue asiento de la primera ermita declarada en Caracas, a mediados del siglo XVI, inicio de sucesivas construcciones hasta comienzos del siglo XX donde destaca la última ermita: la Santa Capilla.

En el proyecto de Arqueología Urbana de Caracas nos planteamos como meta estudiar la forma particular de expresarse el capitalismo en Venezuela y su manifestación en la ciudad. Para ello intentamos, en primer lugar, hacer una reconstrucción histórica del consumo del espacio en el centro de Caracas en cada momento histórico, pues consideramos que toda sociedad hace un uso social particular del tiempo y el espacio. Dicha reconstrucción permitió documentar la vida cotidiana tanto doméstica como pública de sus habitantes, así como recolectar datos y colecciones arqueológicas que permitiesen a futuro, dentro del marco de una política educativa municipal adecuada, proyectar los resultados de los trabajos hacia el público en general mediante recursos educativos tales como, museos de sitio, museos didácticos, planes editoriales y exhibiciones itinerantes.

Una propuesta educativa basada en el conocimiento histórico de la vida cotidiana del municipio, promovería sentimientos de identificación y adhesión en el ciudadano/a común, impulsando la participación colectiva en la solución de los problemas sociales.

Lo cotidiano y la autoestima

La premisa teórica central de nuestro proyecto de arqueología urbana caraqueña es que la arqueología social es una disciplina que permite historiar lo cotidiano con apoyo documental, para construir, como hemos hecho en nuestra obra, una historia alternativa a la tradicional. El carácter alternativo se traduce no sólo en una reconstrucción histórica diferente, cargada de significados comprensibles y accesibles al caraqueño común, sino fundamentalmente en fines y usos diferentes de sus resultados: emplear la historia como arma estratégica en la búsqueda e implementación de soluciones a problemas sociales que deben partir de una revitalización de la autoestima de los ciudadanos, de sentirse concernidos con su ciudad, lo cual se lograría en gran parte a través del conocimiento de los factores históricos y culturales que integran la personalidad básica del caraqueño.

La historia tradicional, basada en relatos de gestas heroicas, de personajes y eventos excepcionales, que por lo demás deja de lado los factores indígena y africano que son parte integral de la historia urbana, impide que el caraqueño promedio pueda “leer” o apreciar la profundidad y el significado de las referencias históricas de su ciudad. El caraqueño común no puede simpatizar con el rescate y la protección, o sentirse orgulloso de cosas que ignora, que desconoce, que no entiende o que desprecia como producto de la enseñanza de un cierto tipo de historia.

Mediante la arqueología social coordinada con la historia documental, es posible ofrecer explicaciones sobre las actividades diarias del caraqueño/a en sus distintas épocas, sobre las maneras de crear e innovar que han sido puestas en práctica por las y los ciudadanos en los distintos momentos históricos. Con la arqueología social coordinada, con la historia documental, pensamos, es posible entender la historia como un hecho vivido por todos los ciudadanos.

Ciudad Ccs/Iraida Vargas Arenas – Mario Sanoja Obediente
Cronistas de Caracas