FISIOENACCIÓN | Práctica del surf va más allá de un desafío a las olas

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Hablando de deportes acuáticos es interesante reseñarles acerca de uno de ellos, en esta oportunidad me referiré al surf, el cual tiene su inicios en las islas de la Polinesia hace más de 500 años, y consiste en deslizarse encima de una tabla sobre las olas manteniéndose de pie, realizando diferentes maniobras, demostrando buen equilibrio y reflejos, excelente dominio de la natación y gran conocimiento del mar, características esenciales para el éxito en este deporte.

Sin embargo, el surf se popularizó en los años 60 en todos los continentes, siendo practicado en casi todo el mundo destacando Australia y el Sudeste Asiático, así como en países latinoamericanos como Perú, Chile, México, Brasil seguidos de Argentina, Uruguay y Venezuela. En las costas del Mar Caribe de nuestro país, por su buen oleaje y clima, es practicado de manera regular.

Así como otros deportes, este tiene características específicas, tanto como físicas del aspirante o practicante como propias de la disciplina, una de ellas es el uso de zapatos de neopreno para proteger los pies del frío del agua y de alguna herida por corales o rocas, la tabla debe poseer una correa que va sujetada al tobillo del surfista con el fin de no perder la misma al momento de caer al agua.

Entre los principales beneficios a la salud de manera general tenemos que mejora la condición física, ya que por realizarse en el mar hace que el esfuerzo físico sea intenso y esto genera aumento de la capacidad aeróbica, optimizando la resistencia, flexibilidad, coordinación, equilibrio, la capacidad respiratoria y cardíaca, ya que mejora del flujo sanguíneo, la presión arterial, fortaleciendo el sistema nervioso, relajándonos y ayudando a un bienestar también mental.

Como en toda actividad física, se pueden producir accidentes o lesiones como el ahogamiento, por ello es importante que el practicante conozca la geografía del lugar y su capacidad apneica. Los cortes o laceraciones con la tabla, rocas o corales en el fondo del mar, hematomas o contusiones cuya gravedad dependerá de la zona y el impacto recibido, esguinces de rodilla que en fuertes consecuencias llegarían a rupturas parciales o totales de ligamentos, el hombro podría ser vulnerable a tendinitis o pinzamientos en su musculatura y por último y no menos importante aparecen las fracturas craneales o faciales.

Ciudad Ccs/Ydalmis Bravo