Flor Isava cortó exclusividad masculina

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En momentos que me encontraba, por intermedio de mis lecturas, conmemorando el día de Caracas, recibí la infausta noticia del fallecimiento de Flor Isava Fonseca, muy bien llamada la Dama Olímpica, debido a su excelente trayectoria en el universo deportivo, en el cual pasó toda su vida como competidora en las disciplinas de equitación, tenis de campo y natación; además, sobresalió con grandes méritos en la dirigencia y organizadora de movimientos altruistas.

Su familia se radicó en Europa cuando apenas contaba con dos años de edad. Su formación profesional fue completada en Francia, Bélgica e Inglaterra, con estudios de idiomas, literatura, historia y con dedicación a las prácticas del ballet, pintura y con el cultivo de los deportes ya señalados.

Regresó a Venezuela en 1939 y desde el primer momento de residenciarse, de manera definitiva, en Caracas inició una carrera deportiva en la que destacó con la equitación, disciplina con la cual obtuvo numerosos triunfos durante casi tres décadas de competencias en todos los niveles y llenó innumerables páginas deportivas con sus triunfos. Hay detalles olvidados en su carrera competidora, como que en la época de los años 40 y 50 fue la capitana de la selección nacional de natación.

Al mismo tiempo mostró sus dotes de organizadora, cuando en 1947 fundó la Federación Venezolana de Deportes Ecuestres y sus acciones, en este campo de la creación, la condujeron a organizar torneos internacionales en esa disciplina y el primero que se conoció fue el Campeonato de la Confraternidad de Amazonas, en cuya organización intervinieron, en su primera fase, deportistas representantes de Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Brasil, Argentina y Venezuela. Luego, bajo su dirección y disciplina, el certamen se fue extendiendo a los países centroamericanos, con el nombre de Hermandad Americana.

Son innumerables las labores que desarrolló en pro del deporte y acciones filantrópicas. En este sentido, podemos destacar que entre sus ocupaciones fue Comisionada Nacional del Deporte, que en combinación con la fundación que lleva su nombre promovió las actividades deportivas en barrios de muchos pueblos venezolanos e introdujo programas deportivos en las cárceles del país.

Otro de sus grandes logros fue cuando se presentó su candidatura y fue admitida, en 1981, junto con la finlandesa Pirja Haggman, en la asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI) y luego se convirtió en la primera mujer, en el plano mundial que formó parte de la junta directiva del COI, en 1990.

Pero antes, desde 1965, integraba el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Venezolano (COV). Entre sus numerosas obras se encuentra la donación de una extensa colección de libros, con temas deportivos, a la biblioteca del COV, la cual lleva su nombre.

En 1972 fue exaltada al Salón de la Fama del Deporte Venezolano. Su formidable labor fue reconocida con las órdenes Libertador, Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, Olímpica por parte del COI, Condecoración Civil de España, junto con muchos otros reconocimientos en Venezuela y otros países del mundo.

Su partida fue sentida en muchos rincones del orbe, donde su presencia dejó huella perenne de una dama que dedicó su vida al deporte y a las causas nobles en favor de los desposeídos, razón por la cual el funeral de Flor Isava fue extensivo en todo el mundo.

En la sede del Comité Olímpico Internacional (COI), situado en la ciudad de Lausana, Suiza, al igual que en todas partes del mundo, se colocó la bandera blanca con sus cinco círculos, a media hasta, por tres días consecutivos.

Ciudad CCS / Julio Barazarte / Fotos y reproducciones Américo Morillo