Más que un mural es un acto de gratitud

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La Plaza Bolívar es un espacio característico para los caraqueños tanto por su historia, como por los elementos artísticos que la rodean y en este 2020 se le suma uno más: el mural “Un Buque de Dignidad” un ensamblaje de arte urbano que representa el momento político que vivimos como una reivindicación de la solidaridad internacional por las causas justas, denominada así por el autor.

Julio Linares es la mano detrás de esta obra, un joven de 26 años, estudiante de la Unearte que viene realizando corredores artísticos en Caracas y en los Altos Mirandinos con una nueva expresión de arte urbano.

Nos detalló que la frase en letras doradas que se encuentra escrita en el mural significa “Victoria” en persa y es lo que mayor curiosidad les causa a los visitantes de la plaza al ver el mural.

Frase que inició esta amplia y amena conversación :

—¿Qué significado tiene esta obra ?

—Esta obra se realizó en el marco de la alianza con la República Islámica de Irán, más que un mural es un mensaje de agradecimiento por el apoyo que nos han brindado.

“Un Buque de Dignidad” está hecho con materiales reciclados, muchos de ellos están en los espacios del Gobierno de Distrito Capital y fueron reutilizados para generar un mensaje de alianza binacional, para decir Venezuela es un centro geopolítico internacional.

Pero más que eso representa un símbolo de resistencia internacional donde “Todos estamos montados en el mismo barco, que es el mundo, la máquina representa la modernidad y el pueblo es el que está tratando de manejar la máquina para darle el curso al destino de ese barco” que son los brazos que refleja el mural.

—¿Un Buque de Dignidad?

—Me propusieron hacer la obra porque yo vengo realizando mis trabajos de ensamblaje.
Para trabajarla interpreté esa realidad y la velocidad que estamos viviendo.

Inspirado con el envío de los buques iraníes con gasolina y alimentos para el beneficio de nuestro país en tiempo difíciles.

Este trabajo es parte de los tiempos urbanos, colección que vengo trabajando con los ritmos de la modernidad como instrumento de dominación, expresión cultural y contracultural y cómo el hecho de la tecnología es un elemento que toca el tema del tiempo.

—¿Por qué ese lugar para la exposición?

—La Plaza Bolívar es un lugar simbólico en el sentido de su arquitectura y de su historia.

Es interesante que se dejen realizar proyectos de arte contemporáneo que rompan un poco con el tema clásico. Que se implementen nuevos lenguajes para expresar lo que está pasando en la realidad actual, vista de una perspectiva artística, para que la gente razone y reflexione sobre la situación desde una forma más amena, haciendo que las personas cuestionen, se pregunten qué representa.

—¿Qué otros proyectos tienes?

—Estoy desarrollando un proyecto en Caracas y en los Altos Mirandinos dentro de la fundación “Hijos de Guaicaipuro” la cual presido, el cual consiste en construir rutas artísticas culturales y sociales en los territorios a escala nacional e internacional.

Tenemos un programa presencial que es la Galería de la Calle Latinoamericana que busca construir rutas artísticas, culturales y sociales en el territorio nacional e internacional, “tenemos muchos artistas en Latinoamérica que también apuestan al arte público como herramienta de comunicación y dignificación de los pueblos”.

El arte como medio de liberación de los imaginarios colectivos desde dos colecciones de murales, pinturas y ensamblajes que tiene que ver con dos temas antagónicos que son “Viajes locales” y “Tiempos urbanos”.

—¿Qué buscas con estas nuevas propuestas de arte?

—Que las personas se apropien de esas piezas, que sean parte de nuestro turismo, del patrimonio contemporáneo, así como lo es la arquitectura. Que se puedan ver y sentir, que la gente lo entienda; trabajamos con un sentido simbólico de los espacios, pretendemos intervenir para plasmar nuestras obras y que tengan un valor para todos.

Estamos haciendo corredor de murales en los Altos Mirandinos y en Caracas en Bellas Artes, El Valle y en otros puntos, donde muchos artistas urbanos están interviniendo constantemente la ciudad, quienes también tienen los mismos intereses de trasformar la estética de los espacios públicos.

—¿En tus dos perspectivas, cómo has vivido los días de pandemia?

—Desde del arte ha sido toda una experiencia de introspección, el estar en casa te obliga a reflexionar sobre tu proceso, es muy diferente el arte público, al taller artístico; el segundo es más íntimo es más un sentimiento de querer seguir produciendo en función de tu propuesta de lo que tu estás construyendo como arte.

Al principio de la cuarentena realicé un cuadro que se llama “Virus del miedo” es una mujer que está atrapada en el microorganismo, pero es virtual, es como la reflexión que también existe un virus en la comunicación, en el sentido del terror es como un tema de desinformar a la gente realmente de lo que es el virus y de lo que se tiene que hacer.

Y como ciudadano es un cambio drástico de la realidad, creo que a todos nos afecta, ya no tenemos la misma libertad de poder apropiarnos de lo que pensábamos que era nuestro.

Realmente no lo veo totalmente malo, hemos visto el valor que tiene el espacio público ahora.

Para mi estos tiempos han sido de reflexión para entender que el sistema en que vivimos es súper frágil y que nosotros lo somos mucho más. Ves la cruda realidad en las crisis, es allí donde despiertas y te preguntas qué hacer.

—¿Cómo el arte puede ayudar en estos tiempos?

—Puede ayudar a no enfermar la mente en casa, un proceso creativo de cualquier disciplina es un buen ejercicio de liberación.

Estar en constante creación es como plantearte un reto diferente que tienes que resolver, la obra de arte no es solo un cuadro colgado, puede ser vivencial. Son muchos los referentes artísticos que viven haciendo diferentes actividades (dibujo, performance, música, poesía, etc.) que de cierta forma lo liberan, funcionan como un antídoto ante la mente y el distanciamiento.

—¿Qué mensaje le das a los que están en casa?

— “Crear es el mayor antídoto que existe”, cuando nosotros proponemos nuevas situaciones, no solamente obras, sino situaciones ante la vida, puedes abrir nuevas puertas y caminos, bien sea que te pones a pintar en la pared de tu casa eso te puede generar otra situación que nazca de esa creación.

Lo importante es nunca detenerse, nunca perder la fe, debemos tomar nuestra labor con un compromiso real que estamos haciendo ante este contexto.

Para conocer más de las obras de arte urbano que realiza este joven, pueden seguirlo en su cuenta Instagram @murdokwskn para estar enterado de los nuevos lugares de la ciudad donde trabajará su próxima obra.

Linares manifiesta que “son necesarios más elementos sensibles del arte para tocar esa fibra social con nuevos lenguajes”.

Ciudad CCS / Emily Cazorla / Foto Javier Campos