Parroquia Adentro | El Gran Ferrocarril de Venezuela (II)

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Seis años de trabajo realizado por unos cinco mil obreros y una plantilla de 52 ingenieros de los cuales 28 eran venezolanos, se requirieron en la construcción del Gran Ferrocarril de Venezuela (GFV). El primer tren llegó a Las Adjuntas en 1890, la sección Caracas-Los Teques la inauguró el presidente de la República, doctor Andueza Palacios el 7 de junio de 1891, para 1893 el tren llegaba hasta El Consejo, estado Aragua, y por último el 30 de diciembre del mismo año la línea llegaba a Valencia. En 1894 tuvo lugar la inauguración oficial, de todo el trayecto, por el presidente Joaquín Crespo.

En total, el majestuoso sistema de rieles y estaciones entre Caracas y Valencia era de 179 km. El viaje tardaba unas 7 horas con 45 minutos aproximadamente a diferencia de los 30 kilómetros que recorre un caballo por día en promedio. De los 212 puentes y viaductos erigidos, el más largo, con 106 metros y 47 metros de altura, estaba situado en el kilómetro 48 en Agua Amarilla (estado Aragua). Tenía 86 túneles, el más largo de ellos llamado El Corozal (estado Miranda) con 267 metros.

El material rodante inicial, estaba compuesto por 18 poderosas locomotoras, 33 carros para pasajeros, 131 para carga, 30 para transporte de ganado, seis velocípedos de vía, seis bicicletas de vía, 30 trolies y tres grúas.

El valor del boleto era costoso: hasta Valencia en primera clase era de Bs. 44,75 y Bs. 36,00 en segunda. Progresivamente empezaron a bajar los precios de los boletos del tren debido a la competencia que le hacían los autobuses y los carros por puesto, que ya dominaban el movimiento de encomiendas y pasajeros en el mismo trayecto.

El ocaso del GFV coincide con el auge petrolero, el cual abrió las puertas a la moderna industria automotriz, ocasionando que las inversiones hacia el sector ferroviario disminuyeran su rentabilidad. Muchas son las historias sobre la oscura gestión financiera y crediticia del GFV, que terminaron por arruinar una industria que hoy en día sería de gran utilidad para la nación.

A mediados de la década de los sesenta, el tren recorrió por última vez su habitual trayecto entre la estación Palo Grande (hoy Ipostel) y Valencia.
Nos despedimos citando al escritor Luis Cordero Velázquez, quien dijo:
“Ahora –de pronto– se diluía en la distancia y en el vacío, aquel artefacto mágico de chasquidos y relámpagos, que tantas veces cruzara, señorial y majestuoso, por unas vías de herradumbre.”

Julio González Chacín. Fundador †
Renny Rangel Salazar.
Gabriel Torrealba Sanoja
parroquiadentro@gmail.com