PIEDRA, PAPEL O TIJERA | Así habló Chávez (no Zaratustra): (Citas sobre el Socialismo)

William Castillo Bollé

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Chávez siempre habló por sí mismo. Heredero de una larga tradición de pensamiento crítico que nace en Bolívar, Miranda y Simón Rodríguez, y se extiende en el tiempo a través de Zamora, Mariátegui, Fidel, el Che, Marx, Gramsci, Chomsky, Galeano, Mészáros, Dusell, (sin olvidar a Jesucristo), Chávez desarrolló una capacidad de hablar en concreto sobre el proceso revolucionario, sus desafíos y sus problemas.

Para Chávez, como para Brecht, la palabra fue siempre un ladrillo. La llevaba consigo para mostrar cómo sería la casa que quería construir.

No fue ciertamente un filósofo aburrido, ni un enjundioso teórico, o un intelectual envanecido en su torre de marfil. Quería, como reclamaba Marx a los filósofos de su tiempo, no sólo interpretar el mundo, sino cambiarlo.

Volver a la palabra de Chávez es esencial en este tiempo de conspiraciones y amenazas, de incertidumbre y confusión. La derecha continúa el encargo político de destruir su legado. Con la excusa de los graves problemas económicos que padece el país, se ha lanzado una amplia operación cultural para desconectar a Chávez de la Revolución en lo cotidiano. Para hacer creer que todo se ha perdido. Para romper la unidad entre su acción, su pensamiento, y la épica de resistencia que construye hoy el pueblo venezolano.

Desde el 5 de marzo fue 2013, han surgido -desde inesperados lugares, pero sobre todo en redes sociales- una generación de exégetas, intérpretes y traductores de Chávez. Gente que, a fuerza de consignas, quiere hacernos creer que es más chavista que Chávez, y se reclama vocera originaria del Comandante.

Sus “críticas” y “denuncias” son cimentadas con abundantes citas de Chávez, y con una actitud hostil que -amparándose en una supuesta irreverencia, el desplante y la ofensa personal- rehuye el debate de las ideas. Nos quieren hacer creer que Chávez era así.

La Revolución anda a la deriva, claman los exégetas. Peor aún: quienes quedaron al frente del timón han traicionado sus ideas ¡Ah, si solo se les dejara a ellos que gobernaran con las ideas de Chávez qué distinto sería todo!

Debemos volver a Chávez. Se corre el riesgo de que su palabra sea borrada y distorsionada de tanto mal usarla.

La palabra de Chávez está ahí: imperturbable, apasionada, dura, irreverente, en no pocas ocasiones, contradictoria. Porque su palabra fue siempre la expresión auténtica de un hombre profundamente comprometido con una visión, y con la acción política para alcanzarla. Una voluntad de vivir (diría Schopenhauer), una voluntad de poder (diría Nietzche) y una voluntad de hacer (diría Marx).

Todo lo que leerás más abajo lo dijo Chávez en un solo acto, con los trabajadores de las empresas de Guayana el 20 de septiembre 2005. Frente a sus palabras no queda nada más que reflexionar y debatir. A eso nos invitó siempre, el hombre y su palabra.

Sobre la transición al Socialismo

“…El capitalismo no es humanizable…”

“…No se trata de reeditar experiencias que en su tiempo tampoco lograron abrir caminos hacia la utopía posible, se trata de inventar un modelo socialista para Venezuela y para el siglo XXI…”

“…Sacudámonos el modelo capitalista; entremos de lleno en una transición, hacia una situación nacional que debe ir progresivamente alejándose del modelo capitalista, aflojando sus cadenas; debemos dar pasos hacia un post capitalismo que al mismo tiempo se vaya convirtiendo en una situación de pre socialismo”.

Sobre la ética socialista

“…A mí me ha pasado que de repente uno cree que alguien, es un revolucionario de los más embraguetados, y uno lo coloca en un cargo, y se vuelve loco. Como dicen vulgarmente, no aguanta dos pedidas para embolsillarse no sé cuántos millones, para cambiar de estilo de vida, etc…”

“…Yo no le pido a nadie que deje la mujer, o deje al marido, o los hijos por la Revolución; no, lo que pido es que demuestre todos los días su espíritu revolucionario con pequeñas cosas, sobre todo con la ética y el comportamiento diario, la honestidad; no habrá jamás socialismo verdadero, sino tenemos una moral socialista…”

Sobre las relaciones entre Trabajo y el Capital

“ Hay que romper las relaciones de dominación en las empresas públicas y socialistas…”

“Un amigo mío allá en Barinas… el tipo no es malo, no, es un hombre bueno, yo lo conozco; incluso él era uno de los que sabía por esas sabanas que venía una rebelión militar, antes del 4 de febrero y varias veces llegó a vender parte del maíz, que producía con mucho esfuerzo, para aportar al Movimiento Bolivariano, y sacar un periodiquito, allá por las sabanas de Barinas y Apure.

«Pero un día, ya en la Revolución, me lo consigo y estaba muy feliz y ¿qué te pasa que estás tan feliz? Esa sonrisa de oreja a oreja; bueno, tengo un tractor, él nunca pudo tener tractor, y yo le dijo ¿Ajá y qué pasó con el tractor? De los chinos, es bien bueno, me dijo, es un tractor de los mejores…¿Ajá y qué has hecho con el tractor?

«Entonces, el muy insensato me dice, pues que me hice rico, hice una casa nueva y tengo una cuenta en el banco; y le dije ¿Cómo te rindió tanto el tractor? Pues, alquilándolo. Es decir, él ahora no trabaja, él ahora es un potentado porque tiene un tractor; bueno, lo que a él le hicieron durante 40 años, ahora él se lo estaba haciendo a otra gente; espero que no siga, porque yo le pegué un regaño, y lo llamé después allá a Barinas y le dije del mal que se iba a morir, le dije que recapacitara, ojalá lo haya hecho…”

Sobre las empresas de producción social

“…Debemos crear empresas que tengan características nuevas: Que la actividad de los trabajadores sea establecida como un vínculo con la producción general, es decir, los trabajadores en estas empresas de producción social deben sentirse y vivir de otra manera; el trabajo allí debe ser una actividad liberadora, no explotadora, alienante; debe ser una actividad que libere, conectada con la vida del trabajador, debe ser parte de su familia, de su comunidad…”

“Debemos crear una red de empresas de producción social, en la ciudad, en el campo; unidades de producción donde se suprima la división social del trabajo a través de métodos distintos de autogestión, de autogobierno, de relaciones horizontales, de cooperación, de solidaridad; y no de explotación y de dominación que son las que prevalecen en el capitalismo…”

“Ahora, fíjense, esos productos que ustedes van a fabricar, muchachos y muchachas, no deben sumarse todos al torrente mercantilista; una parte de esos productos puede comprarla Estado; pero otro porcentaje, a través del trabajo social, deben destinarlo a retribuir a la comunidad; a demostrar su pertenencia social, a beneficiar a los más necesitados, a los niños y niñas, a los más vulnerables. Esas pequeñas cosas van a ir configurando el punto de Arquímedes, es decir, es una parte de esa producción no es mercancía para la venta, son productos para satisfacer necesidades del colectivo”.

“Otra parte de los productos ustedes pueden llevarlos al mercado; eso es válido, es decir, una mesa, una cama bien hecha, viene un señor que tiene recursos económicos, y bueno, le cobramos lo que vale, un precio justo, que pueda pagar. Cobrar un buen precio por el producto al final es necesario para que la empresa no quiebre, porque el Socialismo no se construye quebrando empresas”.

“Yo siempre he dicho que PDVSA y la CVG deben ser como decía Arquímedes, puntos de apoyo, palancas para la transformación socioeconómica del país; y también para la transformación cultural; el esfuerzo de cada una de estas microempresas, cooperativas, debe estar acompañada de un esfuerzo cultural, social, ideológico, si no se lo traga el viejo modelo…”

“Una de las prioridades nuestras líneas de producción deben ser los alimentos. Alimentos de la mejor calidad y lo más barato posible; no es bajo el principio de la producción mercantil, es la producción social orientada sobre manera a satisfacer las necesidades del colectivo…”

Así hablaba Chávez. Sigamos debatiendo con él. Que sus ideas y su palabra nos siga interpelando. Pero hagámoslo, avanzando con él.

William Castillo Bollé