EstoyAlmado | Borrador de lecciones

Manuel Palma

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Cuando comenzó el coronavirus era imposible prever el cambio que suponía. Ahora, con más de seis meses haciendo estragos en el (des) orden social mundial, podemos resumir algunas lecciones preliminares hasta el cierre del mes de julio.

Seguro cada quien tiene un balance en su micromundo personal. Así que este es apenas un borrador. Cada quien, por favor, siéntase libre de ampliarlo.

1

Interacción. Por mucho Zoom, Slack, Google Meet, Skype, wasap y Telegram nunca será igual la sensación de reunirse cara a cara con el otro. Nos dimos cuenta que, aunque es necesario el confinamiento un poco agobiante, ya a estas alturas valoramos como nunca el encuentro social: hablar, reír, compartir con amigos y familiares. Mirarse a los ojos.

Las experiencias y recuerdos que dejan las reuniones enmarcan nuestros buenos momentos de la vida. Con el confinamiento aprendimos que cualquier convite grupal lo necesitamos como oxígeno al alma. Aunque por ahora es irresponsable y, como se ha demostrado, puede ser mortal. Algún día, cuando sea posible, debemos disfrutar de esos placeres divinos del sano reunionismo.

2

Todos. Si nos cuidamos, nos salvamos entre todos. El covid-19 nos ratificó la necesidad de la consciencia ecuménica para frenar la propagación del virus. Si no cumplimos entre todos las medidas de bioseguridad, más serán los enfermos, y más los fallecidos.

Peligra nuestra vida, la de las nuestro seres queridos, la de todos, si seguimos sólo mirándonos el ombligo; si no nos importa enfermar a los demás, o contagiarnos por incrédulos, desprevenidos o rumberos. Ahora ya se trata de actuar por el bien colectivo. Por todos.

3

Vulnerables. Pese a los avances en ciencia y tecnología, seguimos siendo muy frágiles. La pandemia afloró lo endeble que es la humanidad. No sólo en términos de salud, sino en los paradigmas de certidumbre social. Lo que creemos que hoy puede ser inexpugnable, mañana cambia, simplemente deja de serlo. En estos meses el covid-19 lo ha venido demostrando.

Tal vez como humanidad nos debíamos esta dosis de humildad, que por fuerza el coronavirus nos impone. Eso de sentir que un virus puede acabar con nosotros en un tris, por momentos, nos baja el copete de la soberbia.

4

e-Vida. El uso de herramientas digitales en la vida cotidiana se adelantó. Claro, cada país lo vive con sus propias dinámicas internas. Lo que sí es común es que en esta época de encerronas las ´soluciones digitales´ se venden como pan caliente para revivir economías o replantear métodos de trabajo, producción y consumo.

Sin embargo aunque se presente como una panacea, esta e-Vida no doblegará lo físico-tradicional. Básicamente por lo excluyente que puede ser. En un escenario de recesión mundial pospandemia no todos tendrán el mismo acceso, ni los mismos ingresos. Una vez superada la crisis de la pandemia, es probable que esa e-Vida esté ahí, como una puerta más que se abrió en la coyuntura y se mantendrá disponible en la cotidianidad.

Manuel Palma | @mpalmac