Debemos formar capital humano

0

ABEL PRIETO

Dice Ignacio Ramonet que en la escena geopolítica se ha desbaratado el tablero de ajedrez del sistema mundo…

—Estamos en un momento como de recolocación de todas las piezas, usando la metáfora del ajedrez, aunque a veces no tiene la lógica del ajedrez, a veces hay un componente irracional que a uno le preocupa, las reacciones de algunos supuestos líderes. Es un momento donde todo esto se mezcla, los intereses empresariales con los intereses electorales, se mezclan los intentos de desviar la atención por errores en la conducción de la respuesta a la pandemia. Toda esta intentona de invasión a Venezuela con una compañía mercenaria, todo este tipo de cosas uno siente que son para enturbiar la mirada sobre lo que está ocurriendo.

Y estamos viviendo sin duda un momento nuevo donde efectivamente hay nuevas potencias: China, por ejemplo, Rusia, Cuba, que no es una potencia económica, no es una potencia militar, pero es una potencia moral extraordinaria y está teniendo un papel también que ni nuestros peores enemigos pudieran negar. Así se está moviendo ese tablero y tenemos que pensar permanentemente cuál va a ser el futuro, qué significan estos cambios, esta transformación, por qué está saliendo a flote por un lado, una tendencia fascistoide, xenófoba, racista, egoísta y por qué al propio tiempo, hay ejemplos solidarios muy notables que están dando los médicos cubanos en más de 20 países del mundo.

—¿Cómo se imagina el mundo pospandémico?

—Hay una mirada optimista sobre ese mundo pospandémico, en el sentido de que no vamos a volver, no es posible volver a la lógica neoliberal con un sistema de salud privatizado, con la industria farmacéutica considerando la venta de medicamentos como un mezquino afán de lucro. Un mundo donde el Estado deje temas tan sensibles como la salud en manos privadas, a ese mundo creo que va a ser muy difícil volver, no creo que sea posible defender esa privatización de la salud que estaba dentro de los dogmas de Milton Friedman, la Escuela de Chicago.

Dentro de los dogmas neoliberales la salud era atendida por empresas privadas. Un hospital era una empresa, un paciente era un cliente y había que sacarle todo lo posible con análisis, medicamentos, etcétera.

Yo creo que en ese sentido me siento optimista. Un virus no hace una revolución, es decir, la revolución antineoliberal no la va a hacer ninguna epidemia, por dura que sea la revolución antineoliberal. Una revolución por un mundo más justo, más igualitario, más democrático, auténticamente hablando, la tienen que hacer los pueblos. La tiene que hacer gente consciente, creando redes, creando un frente antifascista, porque uno de los peligros que tiene, y esta es la parte pesimista de la mirada que uno intenta construir ante esta situación nueva, es que puede abrirse espacio, un nuevo fascismo que ya está dando muchas señales, demasiadas señales como para ignorarlo.

Y pueden aprovechar aquello que decía Naomi Klein de La doctrina del shock, pueden aprovechar el choque que implica la epidemia para imponer políticas neoliberales, reinstaurar el neoliberalismo, con una dosis de autoritarismo mayor, aprovechando precisamente el desconcierto, aprovechando que las fuerzas de resistencia están como confundidas, descolocadas, bajo el shock, digamos.

Pero como tú muy bien sabes y sabemos todos nosotros, donde se está cebando el virus con particular furia, con rabia terrible, es en la gente más pobre, la gente sin techo. La pregunta que se hacía Boaventura de Sousa Santos: ¿Cómo tú haces una cuarentena si no tienes dónde vivir? ¿Cómo tú haces una cuarentena viviendo en un túnel? ¿Cómo haces una cuarentena viviendo en una casa de latas y cartones? ¿Dónde te lavas las manos? ¿Cómo puedes cumplir el distanciamiento –que me aleja tanto de ti– por las medidas que hay que tomar, cómo si la gente está hacinada, metida en agujeros? La pandemia lo que hace es agudizar la desigualdad, revelar lo que a veces no vemos y demostrar que realmente el sistema neoliberal es, como decía Fidel, como dijo Fidel tantas veces, un sistema genocida.

—Decía Noam Chomsky que los gobiernos están siendo el problema y no la solución. ¿Cuál es la dirigencia que mejor está enfrentando la pandemia?

—Creo que China logró verdaderamente un milagro. China logró, siendo el país donde surgió esta epidemia, aislar una ciudad completa, tomar medidas extremas en esa ciudad, hacer muchas pruebas, que ahí está la clave, hacer muchas pruebas para detectar los casos contagiados, que ya se sabe que muchas veces son personas asintomáticas.

China logró frenar la pandemia en su territorio y está ayudando también a otros países. La relevancia que ha adquirido China en medio de esta crisis es muy grande, yo no quisiera ser chovinista y pienso que nuestro Gobierno está haciendo realmente un esfuerzo excepcional a pesar de la gente, no todo el mundo es disciplinado. Lograr que en una cola haya esa distancia entre las personas, que sería lo adecuado, es difícil.

El cubano tiende a ser cariñoso, afectuoso, pero Cuba está dando un ejemplo hacia adentro, sobre todo informando a la gente con mucha transparencia. Este pueblo está recibiendo una información transparente, clara, diaria. Después vienen los resúmenes que se hacen de la reunión que presiden Díaz-Canel y Marrero para explicar el enfrentamiento a la epidemia, donde también se toman nuevas medidas, se dan nuevas explicaciones.

Hay países que han tenido muchos muertos en una región, con imágenes muy dramáticas que hemos visto precisamente a través de Telesur, que de pronto cambia la cifra de muertos, tú te das cuenta de que en el campo de las estadísticas el ministro de Salud de Chile dijo que los asintomáticos no iban a ser reportados en las estadísticas porque no requerían atención hospitalaria, ya eso distorsiona totalmente las estadísticas.

Con respecto a la presencia nuestra en Europa, que estemos en Lombardía, en Andorra, que estemos en más de 20 países, creo que son 25 brigadas del contingente Heny Reeve en 23 países. Eso ha puesto el prestigio de Cuba muy alto y es algo que nos tiene que hacer sentir orgullosos a nosotros.

Trump, el prestigio, si es que alguna vez tuvo prestigio, para mí esa palabra y Trump no tienen ningún tipo de vínculo, resulta absolutamente inimaginable el desprestigio profundo de Estados Unidos. Acuérdate, queriendo comprar la vacuna alemana que quería comprar Trump, arrebatándoles a aliados europeos pedidos de mascarillas y de respiradores. Ha sido aplicar la lógica de la competitividad en un momento donde habría que aplicar la lógica de la solidaridad y de la cooperación, es la solidaridad es la cooperación. Trump buscando todo el tiempo el enemigo externo, echando la culpa a la OMS, echando la culpa a los chinos. Todo lo que sea para buscar su reelección. Todo eso, tú te das cuenta de que ahí el problema central, que es salvar vidas humanas y evitar que esto se siga extendiendo, se ha ido apartando en función de otros objetivos verdaderamente mezquinos.

—La economía mundial se encuentra paralizada y los expertos dicen que se avecina una situación catastrófica. ¿Qué es lo más preocupante del confinamiento que ya ha empezado en Estados Unidos, a pesar de todo lo que me decía anteriormente, que había sido una mala gestión del presidente Trump?

—Los pronósticos, por ejemplo, la FAO dice que viene una hambruna de proporciones bíblicas. Si tú has hojeado la Biblia te darás cuenta de que hablar de proporciones bíblicas realmente son palabras mayores. Las secuelas en términos de recesión económica, de desempleo en toda la industria del turismo. Muchos países vivían del turismo, nosotros, para nosotros era muy importante el turismo. Todo eso queda quebrado, ha quedado quebrado, las líneas aéreas quebradas.

Supongo que la sensación de inseguridad va a sobrevivir a la pandemia. Supongo, como muchas personas, que esta especie de experiencia pavorosa, aterradora, se prolongará más allá de la de los propios resultados de la ciencia; esperamos que aparezca la vacuna y esperamos que sea una vacuna gratuita y esperamos que sea una vacuna que tenga una distribución universal, esperamos que prosperen las ideas del respeto a la vida humana, de la solidaridad y no las ideas de sacarle dinero a esa vacuna.

A Cuba, a pesar de ese ejemplo que está dando, le vienen tiempos muy difíciles. Yo creo que ningún tipo de situación extrema va a hacer que se quiebre esa unidad entre pueblo y Gobierno, que no es un don que nos cayó del cielo, sino es algo que se ha construido a lo largo de 60 años, en que la gente ha visto que las personas que nos gobiernan son gente que está sobre todo, por encima de todo, pensando en su pueblo y pensando, como dice Raúl, con el oído pegado a la tierra, cuáles son las opiniones de este pueblo.

Y creo que, en ese sentido, el sueño yanqui de que aquí una situación de crisis económica va a provocar una crisis política es algo que pertenece absolutamente a la imaginación de nuestros enemigos. Eso no tiene ninguna perspectiva, no tiene ninguna posibilidad. Yo creo que Cuba es uno de los pocos países que tienen condiciones para salir unido de una crisis como esta y, al mismo tiempo, salir sin que sectores de la población vulnerables, desamparados, los ancianos, la gente, vamos a decir con menos recursos, sean, digamos, las víctimas de esa crisis.

—Las críticas de Estados Unidos a la OMS, y en medio de la pandemia Estados Unidos deja de financiar a la OMS. ¿Qué implica esta decisión?

—Yo creo que lo que importa es el gesto de una situación como esta, de emergencia global. Que una de las principales potencias del mundo retire su respaldo a una organización de Naciones Unidas, que tiene como principal objetivo, precisamente, enfrentar enfermedades de este carácter, es otra señal más del desprecio al multilateralismo, del desprecio a las Naciones Unidas. Trump y su equipo son en sí mismos negación de los pilares que fundaron Naciones Unidas, son absolutamente un tropel de gente irresponsable, narcisista, verdaderamente vergonzoso en muchos momentos.

Yo creo que el propio António Guterres ha hecho declaraciones también de cierto peso sobre la necesidad de que predomine la cooperación y la solidaridad. Esas palabras no existen para el Gobierno de Estados Unidos. No existen, no están en su vocabulario, no están entre los valores que respetan.

—Si tuviera que sacar una lección de toda esta situación o la principal lección…

—La principal lección tiene que ver con la inversión a largo plazo que hizo Fidel en la formación de médicos y en la formación de científicos, que incluso los recursos a esos centros de biotecnología, de experimentación, de fabricación de medicamentos, nunca faltaron, ni siquiera en los peores momentos del período especial. Es decir, esa conciencia de Fidel de que, aunque sea un país pobre, un país subdesarrollado, un país sin grandes recursos naturales, puede realmente invertir en el talento, en lo que él llamaba capital humano. Yo creo que la formación de capital humano es esencial.

Una lección para todos los países del mundo sería: hay que formar capital humano, porque un día puedes amanecer con uno de estos enemigos invisibles y no tener a quién acudir.

Hoy ese capital humano lo tenemos nosotros, lo tienen otros países, por supuesto. Me dio mucha alegría ver a una joven afroamericana formada en la ELAM batallando contra el coronavirus en Nueva York. Tú te das cuenta de que Fidel también formó capital humano, Fidel y la Revolución Cubana formaron un capital humano para otros países del mundo, sobre todo del sur y para ese sur que vive en el norte.

Otra lección: jamás coquetear con privatizar la salud, privatizar la educación, privatizar los principales derechos humanos, los programas sociales que el neoliberalismo realmente destruye. Creo que hay una gran lección contra el egoísmo para esos todopoderosos, para los que se creen los dueños del mundo, para esos emperadores de pacotilla, hay una gran lección de humildad que debían aprender.

—¿Cómo actuaría Fidel en un momento como este? ¿Qué hubiese hecho?

—El tema de la solidaridad internacional es un tema que no hubiera faltado nunca en la mesa de Fidel entre sus prioridades, entre su máxima prioridad, el tema de proteger a la población cubana, el tema de proteger a las personas más débiles y yo creo que hubiera hecho lo mismo de haber estado al frente de este combate, él hubiera estado al día, hubiera dicho: en Liguria hay tantos enfermeros, tantos médicos, como tú sabes que era y sigue siendo Fidel. No se puede hablar en pasado de Fidel, pero creo que cuando Díaz-Canel dice somos continuidad, es verdad, absolutamente. No es una frase más.

—¿El gran desafío entonces?

—Seguir defendiendo las ideas de emancipación. Continuar siendo cada vez más eficaces al transmitir una visión crítica del modelo neoliberal, del capitalismo. El modelo liberal es solo la versión más impúdica y desvergonzada del capitalismo. El sistema capitalista en sí mismo es insostenible e inaceptable y va a liquidar este planeta, que era una cosa que a Fidel le preocupaba enormemente, consideraba que era la principal cuestión de la que había que ocuparse.

Seguir trabajando por una crítica permanente, sistemática, en todos los medios a nuestro alcance, en todos los foros, Telesur es un foro esencial para difundir esa crítica y al mismo tiempo darle espacio a la generación de alternativas.

Hay que cuidarse del fascismo y tratar de abrir espacio a un frente humanista, un frente solidario, un frente que esté contra el genocidio cotidiano del neoliberalismo y del capitalismo, el único camino es sembrar ideas, sembrar conciencia. Acuérdate que ese fue el consejo de Fidel en aquel evento sobre Martí, cuando la gente le dijo: ¿Qué hacemos, nos alzamos, buscamos armas? Fidel le dijo a la gente: La principal tarea es sembrar ideas, sembrar conciencia.

Mini Biografía

ABEL PRIETO

Pinar del Río-Cuba, 1950

Egresado de la Universidad de La Habana en Letras Hispánicas, se desempeñó como docente en Literatura. Fue director de la Editorial Letras Cubanas y presidente de la Uneac.

Fue ministro de Cultura de la República de Cuba en dos oportunidades. Asesor del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio Pinar del Río. Actualmente es presidente de la Casa de las Américas.

Es autor de novelas como El vuelo del Gato, Viajes de Miguel Luna; de varios relatos, entre los que destacan Los bitongos y los guapos y Noche de sábado. En su obra ensayística resalta su trabajo sobre José Lezama Lima y ha sido reconocido internacionalmente con varios galardones.

CiudadCcs/FABIOLA LÓPEZ, CORRESPONSAL DE TELESUR EN CUBA