Esperanza, esperanza, esperanza

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BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

Qué representa esta pandemia para los gobiernos mundiales?

—La pandemia ha producido un descrédito total de los gobiernos de derecha y de extrema derecha, porque estos gobiernos han minimizado la gravedad de la pandemia y además han creado una dicotomía completamente arbitraria entre economía y vida, en el sentido que se debería proteger la economía y por eso se debería minimizar el derecho a la vida. Y eso fue un desastre. El caso más ridículo de alguna manera en los países de Europa fue Inglaterra, con Boris Johnson. Expresó que no era importante la pandemia y acabó él propiamente infectado y fue salvado por el Servicio Nacional de Salud. Johnson había hecho todo para privatizar el Servicio Nacional Público de Salud en Inglaterra y fue salvado por este mismo servicio. Ha hecho toda su campaña para impedir a los inmigrantes entrar en Reino Unido y ha sido salvado por inmigrantes, un portugués y una enfermera neozelandesa. Entonces, eso es un descrédito que después vamos a encontrar en Estados Unidos y también en Brasil de una manera muy caricatural. Estos gobiernos prueban que son muy buenos en destruir, pero muy malos para construir, para dar una respuesta eficaz en contra de esta pandemia.

Esperemos que eso tenga consecuencias con Trump, que es un desastre en estos momentos, un Estado fallido es Estados Unidos, el Estado que puede destruir todos los mundos que quiera con su poderío militar y que hace un embargo vergonzoso a Cuba, Irán y Venezuela. No produce guantes, no produce mascarillas, no produce respiradores y depende casi de China para eso. Los gobiernos de extrema derecha están desacreditados y con un descrédito total, y espero que eso tenga consecuencias.

—¿Qué significan estos bloqueos en un momento de pandemia? Estados Unidos mantiene este bloqueo que tiene consecuencias en la salud de las personas de estos países.

—Esta es una violación repugnante del Derecho Internacional Humanitario, pero ya estamos acostumbrados, Estados Unidos es un Estado paria y en este momento es un Estado que no respeta el derecho internacional y que lo viola todo el tiempo. Es un crimen que no va al tribunal internacional porque Estados Unidos tiene un poderío enorme en las instituciones de la ONU; pero, de hecho, eso es un crimen en contra del derecho humanitario y por supuesto que hay que rechazarlo de alguna manera y de todas las maneras. Europa hoy en día es un continente sin una política internacional autónoma, como sabemos, y por eso depende mucho de Estados Unidos y es para mí una hipocresía enorme lo que la Unión Europea está haciendo con Venezuela, Cuba e Irán en este momento.

—Sobre esa teoría que afirma que lo que está pasando ahora sería una guerra biológica…

—En un librito que acaba de salir en español, La cruel pedagogía del virus, ahí hablo ya de eso. Estados Unidos está utilizando esto para impulsar la guerra económica y política con China.

Es una guerra, es la nueva Guerra Fría que es todavía cada vez más caliente y Estados Unidos quiere por todas las maneras neutralizar el potencial de China. Buscan por todos los medios de crear un problema internacional con China, cuando nosotros no sabemos todavía cuál es el origen de la pandemia. Han surgido otras pandemias debido a los hábitos de las personas, de cómo ocurren las cosas en Asia, y eso no quiere decir que podemos aceptar una teoría de la conspiración de China como guerra biológica. Los virólogos aquí en Europa dicen que el genoma de este virus tiene 30 letras y que les parece imposible que sea producido en un laboratorio, mucho menos para una guerra biológica. Estados Unidos está desesperado. Inventó esta guerra en contra de la OMS, que no es [controlada] por China. La gran mayoría de los expertos de la OMS son de Estados Unidos y de Europa, no son del sur, deberían ser, pero no son.

En este momento, el presidente, el director es un médico de origen etíope; pero inventan todo para intentar que no se diga la verdad y la verdad es esta: Trump ha sido totalmente incompetente para poder prevenir y de alguna manera controlar esta pandemia. Lo último es que ha propuesto, incluso, [es] que las personas tomen desinfectantes de cocina. Es ridículo. ¿Cómo se puede imaginar que un presidente de Estados Unidos sea tan incompetente?

—Hace un año nosotros estábamos en las fronteras de Venezuela acompañando toda esa supuesta entrada de la ayuda humanitaria. Luego vinieron las organizaciones no gubernamentales con el discurso de los venezolanos que están huyendo de una supuesta dictadura. El programa “Punto en la I” de nuestra compañera Madelein García, de Telesur hablaba justamente desde donde estaban esas organizaciones, ¿dónde está la prensa que antes estaba justamente ahí, en la frontera, en este momento cuando personas venezolanas están cruzando kilómetros por Colombia, caminando para llegar otra vez a Venezuela, porque se sienten más seguros en Venezuela? Los extranjeros en Venezuela no han solicitado salir de Venezuela. ¿Dónde está esa prensa?

—Yo no los he visto [a los medios] y estoy totalmente de acuerdo [contigo] porque he trabajado bastante con los artistas de Cúcuta, que es del otro lado del río, y he estado ahí en la frontera varias veces. Y eso es lo que pasa con la prensa internacional, con los medios internacionales, que están totalmente dominados por la lógica de Estados Unidos. Es simplemente esto. Tendremos que buscar medios alternativos, Telesur es uno de ellos. Hay muchos otros foros de radios comunitarias, televisiones comunitarias, porque no podemos creer, sobre todo aquí los medios europeos, lo que han dicho y han hecho, sobre todo con el liderazgo anterior de España sobre el señor Guaidó, es una vergüenza.

No se puede considerar a un presidente encargado que no está encargado de nada, que no es presidente de nada, simplemente porque el señor Trump ha decidido que sería esa persona con esas características. No, eso nos da vergüenza. Realmente nosotros no podemos, hay muchas otras imbecilidades en el mundo y esa obviamente es una de ellas.

Lo que le interesa a Estados Unidos es controlar los recursos naturales de Venezuela que son inmensos, porque ahora con esta guerra de petróleo los precios del crudo están muy malos, claro que es muy malo y esta caída de los precios, a mi juicio, puede ser también un incentivo para que cambiemos un poco la matriz energética, que tiene que ser más amigable con el medio ambiente, quizás con más energía renovable.

—Pensamos que África no ha sido afectada porque nadie, nadie ni nada, habla sobre África. ¿Por qué este olvido hacia este continente?

—En Suráfrica y todo el continente hay países que están ya bastante afectados, se están defendiendo bien. Yo pienso que realmente África es siempre uno de los motivos para que los medios internacionales digan que es un problema. Solo se habla de África como problema y no como solución. África hoy está dando algunas soluciones en países como Níger, Ghana, Mozambique, como Suráfrica, por ejemplo, que tiene ahora y tuvo bastantes casos, fue el país más afectado por la pandemia y está siguiendo una política muy consecuente de confinamiento, de control y parece que lo están haciendo muy bien.

Siempre que África presenta soluciones se queda invisible. Y esto no es de ahora, también con el ébola, también con el sida, siempre que lo hiciera muy bien, siempre que África presenta soluciones con todos los recursos y las dificultades que tiene, eso no viene nunca a los medios internacionales hegemónicos, porque África es, por definición, un problema y eso para mí es lo más tenaz, es lo más colonialista, es que realmente todos somos herederos de eso, la prensa de Francia, del colonialismo, que somete a África a esa invisibilidad.

—¿Quiénes serán los principales perjudicados? ¿Cuál será el escenario que la clase trabajadora de todo el mundo enfrentará en esta pospandemia?

—El capitalismo financiero global va a intentar controlar las cosas, pero la situación de la pandemia va a producir una crisis económica muy grande, y esa crisis se va a ver resuelta por el capital financiero como la de 2008, entonces es una catástrofe de austeridad en el mundo. Pienso que puede haber rebelión de las poblaciones. Antes de la pandemia había varios países, desde el Líbano hasta Chile, donde había protestas sociales. La gente estaba en la calle. En Chile se estaba promoviendo un referendo por una Asamblea Constituyente para retirar del poder a Piñera. Realmente ya había mucho descontento en las sociedades del mundo y por eso será todavía peor. Eso va a ser una situación de ingobernabilidad. Ese es el escenario peor.

Italia y Francia fueron los países que más privatizaron la salud en Europa y las consecuencias están ahí. Eso puede ser una llamada de atención a las clases trabajadoras de los partidos de izquierda, fuerzas progresistas que tienen que de nuevo volver a revisar todas las políticas sociales, de mostrar que una salud pública en educación pública no es un gasto, es una inversión social fundamental y eso puede ser un cambio, yo pienso que este capitalismo está llegando a su fin, porque realmente no creo que vamos a tener un período pospandemia, vamos a pasar por un período de pandemia intermitente.

Van surgiendo nuevas pandemias. El modelo de desarrollo que tenemos ahora, con la exploración sin precedentes de la Madre Tierra, como dicen los pueblos indígenas, ha llegado a su fin. No podemos seguir con este modelo. Este modelo tiene que cambiar.

Entonces se habla bastante de cosas, se habla bastante. Hasta ahora se hablaba solamente de globalización, ahora se está hablando de relocalizar la soberanía alimentaria. Por ejemplo, que la vía campesina siempre lucha por la soberanía alimentaria en Brasil, ahora se habla también de soberanía industrial.

Países como Cuba, Venezuela e Irán están en una buena posición para repensar quizás esta situación. Pero para eso hay que tener voluntad política y obviamente que no me parece que el imperialismo esté muy interesado en esta renovación. Vamos a pasar por un período de grandes turbulencias sociales y políticas, a mi juicio, y hay que estar preparados para eso, para defender la democracia, que es lo mínimo.

Todos los países del mundo tienen un problema ahora, que es resolver la pandemia. Brasil tiene dos: resolver la pandemia y la crisis política. ¿Cómo están conectadas? Ni se está resolviendo bien la crisis de la pandemia ni la crisis política. Por ejemplo, el impeachment es más difícil ahora, pero hay un cierto consenso finalmente, en las fuerzas de izquierda, de que Bolsonaro debería ser objeto de impeachment, pero la pandemia crea un problema para ellos. Entonces, realmente es un país que está en una situación particularmente difícil en el continente.

—¿Cuál es la importancia que tiene la articulación de estos pueblos en este mundo de pandemia intermitente de las otras pandemias que nos apuntan?

—Ahora puedes ver muy bien cómo sería el continente si siguiéramos teniendo con fuerza las articulaciones bolivarianas que se habían creado como el ALBA, la Celac, la Unasur y por ejemplo los Brics con Brasil, India, Suráfrica, China y Rusia estaban intentando crear una alternativa. Brasil y el continente estarían bastante más protegidos.

Los Brics estarían realmente en ese momento bastante activos con todas las estructuras que se crearon para la articulación del continente, que fueron neutralizadas, y aquí realmente fue terrible el hecho de que Estados Unidos lograra elegir a Luis Almagro para la Organización de Estados Americanos, que es una vergüenza.

A pesar de todo eso, Luis Almagro logró ser elegido porque Estados Unidos quiere mantener esta política en el continente de sumisión total para protegerse de la influencia de China, lo que está creando un desastre en algunos países, como puede causar en Argentina, que se liberó un poco en este momento con Alberto [Fernández] y pienso que están en buen camino, pero Brasil no.

—¿Cuál es el mensaje que envía para los trabajadores de todo el mundo? ¿Cuál es el principal desafío?

—Esperanza, esperanza, esperanza, o sea, nosotros necesitamos en la sociedad de dos sentimientos fuertes que tienen que estar equilibrados: el miedo y la esperanza.

La pandemia de alguna manera ha creado miedo y muchos gobiernos están alimentando la idea de miedo para que no haya esperanza y esperanza de cambios. Y por eso mucha gente piensa que lo importante es volver a la normalidad, pero la normalidad, qué es la normalidad. La violencia contra las mujeres, contra los trabajadores, la informalización, el hambre, la pobreza, que está creciendo en todo el continente, de hecho la pobreza extrema también fuera del continente, en África.

Estamos en un momento realmente que se quiere inculcar el miedo e impedir que la esperanza vuelva, porque solamente con la esperanza podemos resistir, entonces mi mensaje es de esperanza.

Las cosas están malas. La pandemia es una, digamos, una transparencia total para mostrar todos los problemas que las sociedades capitalistas contemporáneas tienen y ahora la esperanza de que podemos sacar las lecciones, los cambios políticos necesarios para intentar impedir que en el futuro haya pandemias de otro tipo. Y es posible. Es posible, pero hay que políticamente crearse la oportunidad de organizarse, la oportunidad para eso.
La esperanza es la responsabilidad que tenemos de nunca desistir y nunca llegaremos simplemente con miedo, porque quien tiene solamente miedo, desiste. No podemos desistir y hay mucha gente que no puede siquiera desistir, porque tiene que ganar la vida mañana, tiene que resistir y vamos entonces con esperanza a enfrentar estas situaciones.

Mini Biografía

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

Coímbra-Portugal, 1940

Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de la Universidad de Coímbra. Profesor distinguido del Institute for Legal Studies, Universidad de Wisconsin-Madison. Su trayectoria reciente está marcada por la cercanía con los movimientos del Foro Social Mundial.

Ha publicado entre otros libros: El milenio huérfano. Ensayos para una nueva cultura política (Madrid: Trotta, 2005); Conocer desde el Sur. Para una cultura política emancipatoria (Lima: Universidad Mayor de San Marcos, 2006); Una epistemología del Sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación social (Buenos Aires: Siglo XXI, Clacso 2009); Descolonizar el saber. Reinventar el poder (Montevideo: Trilce, 2010).

ENTREVISTA ANDRÉ VIEIRA, CORRESPONSAL DE TELESUR EN BRASIL