Se ha probado la falsedad del neoliberalismo

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ENRIQUE DUSSEL

El nuevo virus es consecuencia de los errores y efectos negativos de la intervención del hombre en la naturaleza?

—Creo que habría que tener conciencia de que es la primera vez en la historia humana, y cuando digo historia humana, digo el Homo sapiens que tiene unos 200 mil años, los homos tienen ya como cuatro millones. La vida tiene 3.500 millones de años. Nunca, en una historia cósmica aconteció una pandemia como esta, porque no solo es mundial, lo que no había pasado en las anteriores porque no llegó a todo el mundo, sino que sobre todo llega con la autoconciencia de la humanidad en la hora del tiempo real.

Hemos maltratado a la naturaleza, la hemos primero influenciado superficialmente, la atmósfera la hemos llenado de gases, de líquido carbónico que ya no se puede respirar, hemos hecho un hueco de ozono en la estratósfera, hemos modificado la estructura de los océanos con plástico, pero además consumiendo oxígeno de los océanos, de tal manera que los peces llegan a ciertas regiones de los océanos y ya no pueden respirar, se mueren. La piedra es una piedra y está allí y no la modificamos demasiado, pero la vida es completamente vulnerable.

—Noam Chomsky dijo que del coronavirus vamos a sobrevivir, pero del cambio climático no se salva nadie a menos que se adopten acciones ya.

—Somos seres vivos, pero en un horizonte muy vulnerable que la propia vida produjo en la Tierra e hizo posible más vida, pero el ser humano, desde hace 500 años, en eso que se llama la modernidad, empezó a ser una explosión tecnológica debido a una explosión económica. Economía que, desde Europa, España primero saliendo del enclaustramiento otomano-musulmán, conquistó el Atlántico en la Tierra y produjo un mundo colonial que explotó.

Surgió un centro y una periferia, y esta explosión y explotación de una periferia comienza lo que llamamos la modernidad en 1492, cuando digo modernidad, la gente dice muy importante, hay que modernizarse. Hay que ver qué es la modernidad. Tiene grandes aspectos positivos, pero tiene unos efectos negativos que los rompen los grandes científicos, que Newton y hasta Einstein no lograron ver, quiere decir que yo descubro algo, pero al intervenir en la naturaleza produce efectos negativos que el inventor no supo, pero intervino y modificó la realidad.

¿Qué es lo que modifica? Destruimos las condiciones de la reproducción de la vida. Al faltar oxígeno, la vida ya no es posible. Al destruir las selvas ha habido incendios en Siberia, en Brasil, en Australia, se han muerto selvas. ¿Qué ha pasado? Estamos destruyendo la producción de oxígeno, estamos destruyendo las condiciones de posibilidad de la vida, ¿por qué? Porque en los bosques parece que no nos sirve. Primero explotamos la madera y después plantamos soya para hacer negocios de las trasnacionales. Y entonces, la lógica de esa modernidad que surgió hace 500 años fue un sistema cuya racionalidad es el aumento de la tasa de ganancia. Es decir, si algo me da ganancia es razonable y yo me tomé dinero. Pero si algo no me da ganancia, para qué voy a perder mi dinero, entonces, no invierto. El criterio es el dinero, no es la vida, entonces, esa modernidad que surgió hace 500 años está llegando a su fin. Y el virus nos lo demuestra.

—¿Por qué y cuáles son las lecciones que los Estados deben aprender?

—El neoliberalismo se impuso en Europa, Estados Unidos y nos lo quieren imponer en América Latina. Lo que pasa en Brasil, el ataque contra Venezuela y todo el liberalismo cree que el mercado es lo esencial y el Estado está solo para proteger el mercado. Ahora lo que pasa es que somos seres vivos y nos enfermamos, pero para qué el Estado va a gastar en un sistema de salud. Lo pueden crear empresas transnacionales o nacionales que se encargan de la salud, privatizamos el sistema de la salud y el Estado se limpia las manos y lo deja en manos del capital.

Viene el virus. Y ahora el capital no había invertido, porque no saca ganancias en la salud de los más pobres y los más pobres ya no pueden ir a ningún lado sino morirse, total, porque privatizó el sistema de la salud, quieren privatizar el sistema de la educación, quieren privatizar el agua y la gente se va a morir de sed, quieren privatizar todo. Hemos entrado a una espiral suicida y esto es un primer signo mundial, nunca había habido esta mundialidad de que hemos entrado en otra etapa de la inhumanidad.

—Ha dicho que estamos ante el comienzo de la transmodernidad.

—Es fundamental el tema porque la derecha, el pensamiento conservador, capitalista y demás, apuestan al capital, a la destrucción de la naturaleza, aunque no tengan idea, pero lo están haciendo. Concentración de la riqueza en manos de unos pocos millonarios y la humanidad entera se va empobreciendo. Esos son ciertos aspectos, pero la modernidad tiene muchos otros componentes y entre esos componentes también tienen sistemas políticos y el sistema político moderno tiene cierta racionalidad, y mira lo que venía a decir ahora: el liberalismo, por supuesto, es un sistema democrático representativo.

El pueblo no tiene un protagonismo dentro de un sistema representativo porque se dice que eligen los candidatos, en realidad es la élite la que elige los candidatos y el pueblo lo que hace es confirmar lo que la élite, pues ha dispuesto. En Estados Unidos había un candidato de los jóvenes que quieren innovar un poco, pero no, al fin el sistema impuso uno que piensa lo mismo que antes y hasta los republicanos, como en el demócrata, en el fondo, los dos primeros son modernos por supuesto, son capitalistas.

Estados Unidos está en una crisis espantosa, no solo por el presidente que tiene, está en una crisis y va a luchar para no venirse abajo, lo cual es peligroso, es como un león herido, es más peligroso que nunca, puede matar todos los otros animales. Se ha probado cómo el sistema neoliberal es falso. Porque dejó simplemente el sistema de la salud en manos del capital privado y dejó a gran parte de la sociedad sin defensa.

—En la mayoría de los países capitalistas, el Estado perdió la tutela del sistema de salud y aunque son países con economías fuertes, su sistema de salud ha estado rebasado y ha sido incapaz de responder adecuadamente ante una pandemia de gran magnitud.

—Los ricos dicen: no conviene invertir en descubrir medicamentos para el pueblo porque después no tienen cómo pagarlos, desarrollan una farmacología para ricos y le ponen un precio estrafalario. Pueden decir las grandes transnacionales de la química que producen medicamento, explotan la enfermedad de los enfermos, es lo que han dicho, no han dicho sana la salud.

Utilizan la enfermedad como un medio de hacer ganancia y además sanar. Pero el que sane no es el fin, el fin es que tenga negocio y si no me da negocio, no lo creo. Y si la enfermedad es muy importante, pero está en el nivel popular, que se mueran. Ahora se están muriendo. ¡Ah no!, si se mueren todos, ¿qué hacemos?

No tenemos más obreros.

La pequeña Cuba es a la que llamó la China para que los ayudaran. No a Estados Unidos, qué cosa más paradójica que nadie reflexiona. Fidel Castro tiene unos discursos tremendos donde dice que Cuba no gasta el dinero en crear armas, sino que usa el dinero en crear vacunas. Y eso lo dijo hace 20 años. Eso es un hombre del futuro, más allá del socialismo. Porque el socialismo ecológico modifica ciertos elementos esenciales del propio socialismo, estamos ante realidades muy interesantes.

—Estados Unidos, por ejemplo, no ha salido bien librado frente al coronavirus y hasta retiró su apoyo a la OMS, la Organización Mundial de la Salud, cuando se sabe que de esta pandemia nadie se salva solo.

—Estados Unidos ha entrado en una crisis espantosa porque su ideal entra en contradicción: libertad de comercio y propiedad privada de las ganancias. Y ahora la propiedad privada es para muy pocos y la libertad hace que solamente se produzca para los que pueden pagar y las grandes masas se mueren.

No funciona, es inhumano, no es ético, más, no es ni cristiano y Estados Unidos es un país cristiano, el que no es católico, es presbiterano, metodista, ahí no hay casi ateos, son cristianos que están en contradicción con el fundador del cristianismo, que dijo “bienaventurados los pobres”. Estados Unidos está en una bancarrota ideológica inmensa y esta crisis toca fondo. Y Trump es un hombre irracional que está en ese cargo tan importante, es expresión del pueblo norteamericano.

—Cuba y Venezuela, que están fuertemente bloqueados por Estados Unidos lo que, dicho sea de paso, implica que sus poblaciones son más vulnerables a las pandemias y no pueden acceder a los medicamentos de última generación de los grandes laboratorios, sin embargo, son países que han manejado muy bien la pandemia.

—Un político que se da cuenta del desastre que está produciendo la epidemia en el pueblo está tomando medidas en favor de la mayoría, mientras que otros como Bolsonaro, por ejemplo, y el mismo Trump, solo están pensando en salvar la vida económica, aunque se muera la gente porque lo que les interesa es la crisis que se va a producir después. Así que estamos descubriendo mucho mejor quién es quién, los que se juegan por los pueblos y los que se juegan por el capital.

—¿Vamos a ver un reacomodo de la política mundial?

—Es un reacomodo de la geopolítica mundial ya no, diríamos así, bajo la organización norteamericana de posguerra, y entramos a una etapa muy importante. América Latina se ha abierto a China y también a Europa. México está poco abierto a China y tendría que hacerlo mucho más, no solamente pidiendo insumos por el virus, sino que se ha visto que justamente tendrían que pedirle muchas otras cosas, y entonces veremos qué pasa, pero también será parte de la geopolítica mundial en esta etapa del posvirus.

Los cubanos ya tenían mucha ventaja porque hacía tiempo que venían pensando en el sistema de salud para el pueblo y por eso es que es notable. De toda la Tierra, los chinos cuando tuvieron que pensar algo que podía ayudarles, fueron a una isla perdida del Caribe.

Tienen 1.300 millones y los cubanos son 12 millones, es decir, que realmente son miles de veces más chicos que los chinos y les pidieron permiso y más, ellos han tenido un gesto de generosidad infinita, enviando a sus médicos y enfermeras a ayudar a muchos países.

No se los considera. La propaganda no habla de eso, pero es un gesto histórico mundial también. Ya cuando haya pasado, la humanidad tiene que hacerles un verdadero monumento a los cubanos por avanzar a la transmodernidad de manera maravillosa. Es un pueblo que es generoso porque ya ha practicado la generosidad en su vida, eso es algo muy bello lo que han hecho los cubanos y ni los grandes intelectuales de Europa o Estados Unidos todavía han hablado de Cuba en ese punto.

—Es notable que en medio de esta crisis sanitaria, la Casa Blanca no ha dejado de aumentar las presiones contra países como Cuba y Venezuela. ¿Cómo entender esto?

—Porque lo que interesa es el aumento de la tasa de ganancia, les interesa que esos gobiernos ejemplares no sean modelo para otros que si siguieran ese camino se les van de las manos y no pueden explotarlos.

Entonces por eso, en el caso de Cuba, porque es un sistema que ha resistido políticamente, y de Venezuela, es bien sabido que lo que interesa es el petróleo. Mira lo que le pasó a la pobre Libia, hoy mismo estaba pensando en Gadafi, era un cacique, no hay caciques allá, sino un jefe beduino, o mejor árabe, que gobernaba según la tradición árabe que no era la democracia occidental, pero era un país con 17 mil dólares per cápita, el país árabe con mejor distribución de la riqueza y que explotaban nacionalmente el petróleo y demás.

Francia y Estados Unidos querían petróleo y tiraron abajo a Gadafi, y qué hicieron con Hussein, lo mismo en Irak, en Afganistán, matando a mucha gente. Siria era el país más democrático de la región y entonces se vinieron a Europa porque les rompieron su casa.

Y ¿por qué les rompieron su casa? Irak y Afganistán por su petróleo, Siria, por su peligrosidad en Israel y así podemos ir viendo que han desarmado el Medio Oriente y se han limpiado las manos, se han vuelto su casa, eso es un crimen de la historia.

En el Orinoco está la mayor reserva de petróleo del mundo y eso hace brillar los ojos a los grandes banqueros y es, diría, la maldición de ser rico, rico potencial y no quieren dejar a Venezuela usufructuar.

Como los bolivianos, que es el gobierno más exitoso que ha habido en América Latina y casi en el mundo en los últimos diez años, después de China, que todo el pueblo se ha beneficiado, que ha habido un aumento económico extraordinario y sin embargo le dieron el golpe porque el litio es muy importante y entonces no se soporta. El dinero es el criterio, no las vidas ni la dignidad de los pueblos.

—Antes de la pandemia, el 1% de la humanidad tenía más riquezas que el 99% restante. ¿Considera que vendrá un período de grandes turbulencias?

—Habrá realmente mucha turbulencia en el futuro próximo. Sí, ciertamente, porque este virus produce, claro, inevitablemente, una recesión fuerte y va a haber en todos los países un bajón de la línea de producción y habrá que rehacer.

—En ese caso, ¿qué recomienda rehacer?

—Lo único que hay que hacer es querer la vida, querer vivir la vida en comunidad. La familia, el barrio, el país, la humanidad. Vivir la vida, pero con responsabilidad. Estamos siendo irresponsables y la naturaleza nos la va a cobrar si seguimos en esta irresponsabilidad, tenemos que cambiar. Yo espero que cambiemos, pero no sé si cambiaremos.♦

Mini Biografía

ENRIQUE DUSSEL

La Paz-Argentina, 1934

Filósofo e Historiador. Fundador, con otros, de la Filosofía de la Liberación. Trabaja especialmente el campo de la Ética y la Filosofía Política. Profesor Emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana en la Ciudad de México, dicta una Cátedra Extraordinaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Rector interino (2013-2014) de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Tiene más de cincuenta obras publicadas, entre las que se encuentran: Filosofía de la liberación (1977), Filosofía de la cultura y la liberación (2006), Política de la liberación: Arquitectónica (2009), Carta a los indignados (2011), Filosofías del Sur. Descolonización y Transmodernidad (2015).

ENTREVISTA AISSA GARCÍA, CORRESPONSAL DE TELESUR EN MÉXICO