ASÍ DE SENCILLO | Lo que soy

Maritza Cabello

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La escritora chilena Ana María Güiraldes nos cuenta que la bruja Aguja quiso cambiar su nariz. Se sometió a una cirugía plástica. Cuando regresó a su pueblo, todos la confundieron con un hada y la expulsaron. Ella se fue triste y volvió a rehacer su nariz. Esta vez cuando llegó de nuevo al pueblo, todos la recibieron con amor y le celebraron su gran nariz.

Nos dejamos guiar por los patrones establecidos presentados en la TV, la publicidad, la moda y el cine, hasta llegar a odiar lo que somos. Queremos parecernos al modelo impuesto y negamos nuestros ancestros, nuestra raza, nuestra cultura.

Lo que podría resultar nuestro orgullo, se oscurece con la carga de vergüenza que le colocamos por no querer ser como somos.

Un hombre perteneciente a la etnia baré del Amazonas, cuenta que su padre lo castigaba si repetía la lengua que escuchaba de sus abuelos.

¡Cuanta sabiduría perdimos por querer ser como «los blancos»!

Nos hemos convertido en una sociedad que rinde pleitesía al cuerpo más que al espíritu y a la salud.

Importa cómo nos vemos, no cómo nos sentimos o lo que somos.

Todo está dispuesto para que así sea.

La forma corporal es indicador de la clase social y patrón cultural al que pertenece o quiere pertenecer. Muchos se someten a dietas extremas y mágicas, que según su implementación dan resultados en solo días, o se ejercitan de manera obsesiva y obstinada para poder tener o conservar «los cuadritos».

Otros son más prácticos y acuden a la cirugía plástica como la bruja Aguja.

Al verse en el espejo con el cuerpo perfecto, según el parámetro que esté siguiendo ¿logra la felicidad? ¡No! Logra estar alegre por un rato, hasta que comience a molestarle, tal o cual parte de su cuerpo, entonces se repite el ciclo o llega la frustración.

A la bruja aguja le dijo un amigo: -Por aquí vino un hada diciendo que eras tú. ¡Tú, que tienes la nariz más hermosa de este pueblo!

Al dejarnos llevar por los patrones establecidos, cerramos los ojos a nuestra propia belleza. No podemos ver lo hermoso que somos con nuestra carga histórica, cultural y ancestral.

Maritza Cabello