AHORA LOS PUEBLOS | EEUU: Hegemonía Genocida (II)

Anabel Díaz Aché

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Después de la caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución de la URSS en 1990, el mundo presenció el fin de la Guerra Fría. Estados Unidos pasó a ejercer la hegemonía mundial; como la nación de mayor influencia en el orden político, económico y militar en alianza con las principales potencias del bloque europeo. En este contexto y a través del voto popular, llegó el Comandante Hugo Chávez al poder en Venezuela, en febrero de 1999; dando inicio a la primera revolución socialista del Siglo XXI en el continente.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 sirvieron como excusa al gobierno estadounidense y sus aliados de la OTAN para declarar la “guerra contra el terrorismo”. Comenzó con la invasión militar de Afganistán en octubre de aquel año, con la intención de lograr el cambio de régimen Talibán. En marzo de 2003, EEUU y Reino Unido invadieron Irak, con el pretexto del ocultamiento de armas de destrucción masiva por parte del gobierno de Saddam Hussein. Hipótesis que no fue comprobada, pero que significó un alto costo en vidas humanas.

Durante la primera década de este siglo, los pueblos latinoamericanos se pronunciaron en las urnas en contra de las políticas neoliberales, implementadas por las élites aliadas a los intereses estadounidenses. Así ganaron la presidencia de sus países: Luiz Inácio Lula da Silva, en enero de 2003 en Brasil; y en mayo del mismo año Néstor Kirchner en Argentina; Tabaré Vázquez en Uruguay, en marzo de 2005; en enero de 2006, Evo Morales en Bolivia; y Manuel Zelaya en Honduras; en enero de 2007, el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, con Daniel Ortega; y en Ecuador, Rafael Correa. En 2008 gana Fernando Lugo en Paraguay, y en junio de 2009, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, con Mauricio Funes, en El Salvador.

A pesar de los conflictos creados en el Medio Oriente, el gobierno estadounidense no dejó de intervenir y agredir a los gobiernos nacionalistas, progresistas o abiertamente socialistas de Latinoamérica. De manera sostenida ha dirigido, organizado y financiado operaciones como: Venezuela (2002), golpe de Estado fallido contra Hugo Chávez; Haití (2004), golpe de Estado contra Jean-Bertrand Aristide, derrocado por paramilitares de derecha que invadieron el país desde la frontera dominicana; Bolivia (2008) golpe de Estado fallido contra Evo Morales; Honduras (2009) golpe de Estado contra Manuel Zelaya, esto ocasionó graves violaciones a los DDHH y una situación de inestabilidad política que causó las Caravanas de Migrantes hacia EEUU durante 2018 y 2019.

Para la segunda década del presente siglo, EEUU continuó y profundizó las operaciones de desestabilización: Ecuador (2010), golpe de Estado Policial fallido contra Rafael Correa; Paraguay (2012) golpe Parlamentario contra Fernando Lugo; Venezuela (2013), después de la muerte del Comandante Hugo Chávez se orquestó con las cúpulas empresariales la Guerra Económica contra el pueblo, apoyada desde EEUU con el Decreto Ejecutivo de Barack Obama de marzo de 2015, que declaró al país como una «amenaza inusual y extraordinaria». El decreto fomentó actos violentos contra la población civil, denominados “guarimbas”, y condujo al triunfo de los partidos de derecha en las elecciones parlamentarias de diciembre de ese año.

Se despide de la presidencia Barack Obama, a quien se le otorgó el Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento por los crímenes cometidos en la “guerra secreta contra el terrorismo”; en el marco de la que autorizó ataques con drones contra población civil desarmada en Yemen, Somalia y Pakistán.

Con la llegada de Donald Trump al poder, las fuerzas derechistas del continente iniciaron una Campaña por la Restauración Neoliberal; que ejecutó en Brasil (2016), el Golpe Parlamentario contra Dilma Rousseff; gestó en Ecuador (2017), la ruptura constitucional de Lenin Moreno, que conllevó al encarcelamiento del vicepresidente electo Jorge Glas, la desestabilización política y económica del país y su posterior endeudamiento con el FMI; que ha desencadenado un conjunto de movilizaciones y protestas en contra de las medidas neoliberales.

El gobierno fascista de Colombia, en su postura colaboracionista frente a las agresiones imperialistas, organizó en agosto de 2018, el Magnicidio frustrado contra el Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro. Durante 2019 el pueblo venezolano ha resistido a la autoproclamación y desconocimiento del gobierno constitucional, al intento de penetración del territorio nacional, bajo la excusa de ayuda humanitaria, y al sabotaje eléctrico que mantuvo desde el 7 al 12 de marzo a gran parte del país sin servicio eléctrico.

Mientras que en Bolivia se ejecutó el golpe de Estado contra Evo Morales, bajo la intervención directa de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha ocasionado la desestabilización política y económica de la nación andina; que hoy se debate entre elecciones libres o guerra civil.

El ensañamiento del Departamento de Estado contra Venezuela se evidencia en los reiterados ataques a la moneda y agresiones financieras, que siguen desarrollándose aún en medio de la pandemia por covid-19, constituyéndose en delitos contra los DDHH.

En noviembre de 2020, probablemente despediremos al inquilino de la Casa Blanca, quien deja a una nación dividida, a un sistema político deslegitimado, una economía con la más grave contracción desde 1929 y una evidente decadencia en su influencia frente a la comunidad internacional. Está en crisis la hegemonía genocida ejercida por EEUU y un nuevo orden mundial parece estar naciendo.

Anabel Díaz Aché