Candilejas y aplausos | Las raíces afrovenezolanas del Madera siguen sonando

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Apenas tenía tres años de fundado el grupo folclórico y experimental Madera, desde el barrio Marín, cuando ya sonaban durísimo hasta más allá de nuestras fronteras. Sus integrantes eran unos genios del ritmo afrovenezolano y así se hicieron sentir, no solo con su música, sino también con su labor social de difundir esas raíces en su San Agustín del Sur querida y en cualquier parte del país que los necesitara.

Cada uno de sus integrantes tenía su oficio y profesión. Ninguno vivía de la música: ésta era la pasión de cada uno, aupados por Juan Ramón Castro, Ricardo Quintero, Jesús “Chu” Quintero, Felipe Rengifo “Mandingo” y Carlos Daniel Palacios, los fundadores originales del Grupo Madera.

Y aunque no se lucraban de sus presentaciones ni del disco homónimo que llegaron a grabar y lanzar, eran bien constantes y estrictos a la hora de presentarse en cualquier escenario.

De hecho, todos los martes y jueves, a finales de la tarde hasta casi la entrada de la madrugada, ensayaban arduamente las voces, los ritmos y los bailes, como recuerda Marcela González, una de las sobrevivientes de la agrupación.

Rememora que eran sumamente cuidadosos con el vestuario, así como con la utilización de los vestidos estampados de flores para bailar el San Juan o el Guaguancó, además de contar con los detalles de los peinados y los bailes. “Había un compromiso adquirido y un profundo respeto por nuestro público. Por eso éramos estrictos en los ensayos: para presentar espectáculos impecables, dignos de la gente, del pueblo”. Definitivamente nada era improvisado.

Pero no sólo los Madera eran escuchados en cada rincón del país por el contenido social y los ritmos pegajosos de su música: el grupo también tenía un trabajo fascinante en la parroquia San Agustín en el ámbito de la formación de niños y niñas, a través de la escuela de baile Maderita, y en el rescate de los jóvenes para sacarlo del mundo de las drogas y la delincuencia.

“Teníamos mucho cuidado de hacer un trabajo político serio. Lo hacíamos por amor al arte y al pueblo. Levantábamos la parroquia con la música. Hay muchas evidencias de lo que hacíamos para que los niños del barrio, en vez de portar una pistola, tuvieran una guitarra. Esa era su arma”, señala Marcela.

La tragedia que los quiso callar

Ya habían llenado el Nuevo Circo y el Poliedro de Caracas, algo que nunca se habían imaginado, sin contar los escenarios full de seguidores en La Guaira, Mérida, Barquisimeto, Barlovento, Curiepe y pare de contar.

Hasta que llegaron al pueblo de Samariapo con miras a presentarse en San Fernando de Atabapo, ambos en el estado Amazonas: la tragedia llegó a las 8:00 de la mañana de ese 15 de agosto de 1980, cuando las aguas del río Orinoco atraparon a la embarcación “Esther”, gracias a un mal tiempo atravesado y donde 11 de los integrantes del grupo perdieron la vida junto a otros siete de los 45 tripulantes.

El río estaba crecido y no habían pasado cinco minutos de haber zarpado cuando empezó a entrar agua en el barco y, a pesar de solicitar ayuda hacia el puerto, las autoridades no enviaron equipos de salvamento.

Marcela, a esta altura de la vida, no duda que la tragedia fue planificada: “creo que tiene que ver con que estábamos produciendo para el pueblo y con el despertar que teníamos, con el contenido de las canciones y la trascendencia que teníamos. No éramos un grupo cualquiera. A esta edad creo que no fue un accidente. Fue provocado”.

En el Ministerio Público se encuentran las solicitudes de investigación para establecer responsabilidades y se haga justicia por la tragedia que ocurrió hace 40 años, pues el expediente desapareció hace décadas, lo que hace pensar la tesis del encubrimiento.

El tributo

Ya el cantor del pueblo Alí Primera les había dedicado una canción al grupo Madera, después de la tragedia, con su “Tin Marín” bien sentido.

El conocido músico Mauricio Silva no se quedó atrás al componerles “Canto al Madera”, que grabó días después de la tragedia como un homenaje a sus amigos.

Ahora, este sábado, a las 8:00 de la mañana, se estrenará en el canal de Youtube de Silva el video “Compañeros”, una versión de este éxito del grupo Madera.

Asimismo, este sábado, a las 4:00 de la tarde, se realizará una misa cantada desde la terraza del Teatro Alameda, en San Agustín del Sur, como un tributo que compartirán con la comunidad desde sus ventanas.

“Me siento bastante orgullosa de haber participado en una agrupación que hacía historia en la parroquia San Agustín y que se proyectó al mundo entero. El grupo folclórico experimental Madera se tomó muy en serio la labor de investigación cultural, social y comunitario, reivindicando el trabajo del campo y de las comunidades afrovenezolanas. Era un valor patrimonial sociocultural y dejó un legado cultural muy importante. Vaya un tributo a la memoria de mis amigos. Siempre estarán con nosotros”, recalca Marcela con profundo sentimiento.

Ciudad Ccs/Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com