HORIZONTE DE SUCESOS | Realidad y lenguaje

Heathcliff Cedeño

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La realidad es lo que pasa, es todo, y al parecer no hay una frontera que delimite su alcance; todo depende de lo que quiera incluir el observador-participante.

Pensar que cada quien es el tamiz del mundo es una forma de entender que la realidad es percibida y fragmentada por cada uno de los que la piensa. Después de todo aquello de “cada cabeza es un mundo” adquiere un poco de sentido.

Recientemente, un cosmólogo español se refería a nuestro planeta y lo natural que era sentirse en el centro del universo cuando no se sabía de la existencia de otras formas de vida. Sin embargo, según él: “Vivimos en un planeta cualquiera de una estrella cualquiera, en una galaxia cualquiera, entre miles de millones de galaxias”, por lo que en realidad nos situábamos en cualquier rincón de la existencia. Nada importantes para el resto.

Dentro de la realidad, el lenguaje es una de las tantas formas que usamos para interpretarla y podría simbolizar, por su naturaleza, la limitación humana al momento de percibir todo. Cada interpretación es un rincón de la realidad.

Por ejemplo, la realidad se presenta como una totalidad mientras que la naturaleza lingüística del lenguaje necesita de la producción en términos orales y de escritura, conversaciones y textos, para denotar su existencia.

En el discurso todo se construye de forma lineal: primero se necesita mencionar un elemento y después otros como si el lenguaje fuera un ovillo que va desenredándose. Si quisiéramos comparar el lenguaje con la realidad sería como si este fuera una palabra que designara todas las cosas. Un personaje de Jorge Luis Borges explica la condena del lenguaje al no poder escribir dos realidades que sucedían al mismo tiempo; argumentaba que necesitaba palabras como “mientras” para enlazar un hecho con otro. Algo similar ocurre con el cine.

A diferencia del lenguaje, en la realidad nada es relativo porque todo tiene presencia por sí mismo. Cada elemento es absoluto porque no se establecen relaciones de oposición entre una cosa y otra para que existan.

En el lenguaje todo es simbólico en tanto que nunca se presenta la realidad, sino que se representa. Se presentan palabras en lugar de las cosas y para entenderlas se requiere de una interpretación.

El lenguaje es una de las formas del pensamiento para desmenuzar e interpretar todo lo existente. Pero también evidencia que existe un pensamiento porque no hay otra manera de saber qué se piensa.

Heathcliff Cedeño