ARRIMANDO LA BRASA | La vacuna bendita

Laura Antillano

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Cuando yo era niña, la sola palabra vacuna, me ponía a temblar. Odiábamos la sola idea de la inyectadora y el escenario consabido (ya fuera con la tía Amandita que sabía inyectar o alguna enfermera en su escenario oficial). Fuimos 7 hermanos, pero distanciados como dos camadas, los primeros cuatro: dos hembras y dos varones, obedecíamos órdenes en manada, pero cuando era la de ir a inyectarse la convocatoria era muy lamentada… Más órdenes son órdenes y temblando terminábamos desvistiendo el bracito o la nalga, según correspondiera, con las lágrimas a punto.

Después de adultos madres y padres, nos tocó el papel del ejecutor de la orden, y así será sucesivamente (suponemos). El hecho es que ahora con el covid-19 el sueño relevante que llama, el de un mundo sin covid-19, se plantea como: la rebatiña de vacunas; lo que lleva a medir la capacidad de solidaridad humana, al lado de la de efectividad del producto. Esta circunstancia nos hace vivir un escenario álgido, donde lo que importa es: -Llegar a la vacuna, ponérsela a todo el mundo, y comprobar resultados y alternativas- pasando por las posibilidades de acceso a ella y midiendo por tanto la capacidad de solidaridad de las naciones que la crean en su comunidad científica. Hay cerca de doscientas organizaciones científicas buscando crear la vacuna que nos ayude a volver a la posible normalidad.

La primera en anunciarse con escenario de aplausos fue la rusa, así supimos que tenía el nombre de Spútnik V, (por aquel satélite que fue el primero en el espacio cósmico en 1957); sabemos que Putin se la puso a sus hijas ya, (y todo bien). Los chinos, quienes tienen tiempo mayor en la contienda contra el virus, han creado la vacuna experimental Sinovac Biotech, que anda en procesos de prueba. El llamado Reino Unido, en el complejo científico de la Universidad de Oxford inventa la: ChAdOx1 nCoV-19, Estados Unidos hace la suya con la compañía Moderna.

Los cubanos tienen en proceso de pruebas un medicamento que “minimiza e inmuniza” los efectos de la enfermedad producida por el covid-19, y consideran febrero 2021 para el lanzamiento biofarmacéutico. Y hemos visto una información de científicos peruanos, que a partir del estudio del sistema inmunológico de las llamas crean un producto que ayudaría a los humanos a tener un sistema inmunológico más resistentes para cuidarse de agresiones como la de este virus insufrible.

A la expectativa estamos todos, no solo de la efectividad de los productos sino y definitivamente de saber una verdad, porque siempre va situarse el asunto en cuáles gobiernos demostrarían su solidaridad con el mundo y cuáles lo ven como el negocio del siglo para aumentar las arcas del tesoro… Y por ello pensamos en que la sobrevivencia de la población en este momento, más que en otras circunstancias, está en mano de quienes ejercen la autoridad gubernamental.

Laura Antillano