HORIZONTE DE SUCESOS | Realidad fragmentada

Heathcliff Cedeño

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Dicen que la percepción de la realidad se empezó a fragmentar desde que Descartes le dio un machetazo al pensamiento y este quedó dividido en res extensa y res cogitans, materia extensa (lo que tiene cuerpo) y sustancia mental, sin posibilidades de que le diera unos puntos de sutura, y desde ese momento empezó una serie de fragmentaciones que hasta el momento continúan (el filósofo francés también se refiere a Dios como la tercera sustancia).

Puede que esto sea cierto, pero con Descartes sucede lo mismo que con Dios o Marx; el problema no son ellos, sino lo que han hecho luego con esas ideas. También hay que tomar en cuenta el tiempo en el que surgen esos planteamientos y las crisis cosmogónicas e intelectuales de la época. Tal vez su aporte más significativo fue que, además de una nueva ciencia y filosofía, generó el método para su estudio.

Así pues, se inaugura el llamado pensamiento o filosofía moderna. Sin embargo, aquella premisa de creerse “dueños y poseedores de la naturaleza” ya indicaba un mal comienzo. Aún no se sabe si darle autonomía a esas tres sustancias sirvió de algo, tal vez para complacer territorios en disputa.

Lo cierto es que desde entonces el ser humano parece que anda separado del resto del mundo, como si estuviera en una mesa de disección, cada vez más alejado de la naturaleza y de las cosas que fabrica. En esta mesa el sujeto se hace su propia autopsia y separa la razón de los sentimientos, el cuerpo de la tierra, y con esto inicia la carrera por separar cada parte en otras dos más.

Tal vez esa misma autopsia se la aplica al mundo entero, al que ve sobre la mesa como una maqueta, sin vida, y lo mira con ojos de extrañeza porque no lo conoce y no se siente parte de él. En este afán de meter todo en su respectiva casilla es mucho lo que se ha perdido. No está mal conocer los componentes del todo, pero no puede verse cada parte como algo distinto a éste.

La desgracia más grande es la de separarse de la naturaleza porque al hacerlo pierde la capacidad para interpretar sus señales. La cuestión no es otorgarle sentimientos a la naturaleza, sino entender que somos integrantes de una realidad que nos incluye a nosotros, no un mundo que está a nuestra disposición.

Una forma de ganarle un poco a esta carrera de fragmentación es tratar de concebir el mundo de forma integral y entender las claves de interpretación que nos ofrece. También es justo pensar que puede haber otra forma de pensar la realidad, para no buscar soluciones con los mismos pensamientos con los que se crearon los problemas. Debe existir otro método.

Heathcliff Cedeño