Carlos Azpúrua: El arte y la política son determinantes

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Director de cine. Documentalista. Guionista. Constituyentista. Director de las películas Amaneció de golpe y Disparen a matar.

La Película, Lunes o martes, nunca en domingo, acaba de ganar el premio a la mejor película en el VII Festival Internacional de Cine en Calzada, Calatrava España, ¿está renaciendo el cine venezolano?

—El cine venezolano no está renaciendo, se ha desarrollado y se mantiene en el tiempo, estamos viviendo una etapa políticamente compleja y difícil y con una revolución tecnológica en todas sus áreas muy significativa. No obstante, prueba de ello es una buena cantidad de premios y reconocimientos que ha logrado el cine venezolano.

El problema es que esta coyuntura histórica que estamos viviendo impacta negativamente y afecta la producción, la exhibición y desarrollo en todas sus áreas a esta importantísima industria cultural, no solamente en Venezuela sino en el mundo, por eso estoy proponiendo un foro con todos los sectores del cine nacional que nos permita avanzar y retomar la segunda reforma de la Ley de Cinematografía Nacional.

—¿Por qué el cine venezolano no ha logrado tener una resonancia internacional como la tuvo el cine cubano?

—Toda comparación es relativa en el tiempo, cada cinematografía tiene su dinámica y su desarrollo. En principio fueron épocas distintas,  la época gloriosa del cine cubano está ligada al inicio y desarrollo del proceso revolucionario, con la fuerza de ese proceso histórico y liberador, obras como la de Tomás Gutiérrez Alea con Memorias del subdesarrollo, La fuerza del cine documental de Santiago Álvarez, las reflexiones profundas de Julio García Espinoza en Por un cine imperfecto entre otros; la creación del ICAI y la potencia y el efecto integrador del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano es uno de los acontecimientos culturales, liberadores, de integración cultural y crecimiento ideológico más importantes y explosivos de nuestra América.

Cada cinematografía tiene su dinámica y sus aportes, por ejemplo la creación y conceptualización de Ibermedia, el aporte  nuestro con  la ley de cinematografía, referencia obligada como legislación comparada para las cinematografías latinoamericanas y la creación del CNAC y Fonprocine, son vigorosos ejemplos del aporte y referencia de los cineastas venezolanos en el desarrollo del cine latinoamericano.

A pesar de muchas dificultades, en la última década el cine venezolano se ha destacado con grandes logros en festivales internacionales, por decirte algunas Azul y no tan Rosa de Miguel Ferrari con el premio Goya, Desde Allá de Lorenzo Vigas con el premio El León de Oro de Venecia que por cierto es el mismo premio que ganó Akira Kurosawa con Rashōmon y el gran éxito de Mariana Rondón con Postales de Leningrado, ahora se une la película Lunes o martes, nunca en domingo de Maruvi Leonett y Javier Martintereso con el premio a la mejor película en el festival de Calatrava. Así como las extraordinarias obras de Luis Alberto Lamata (Parque Central). De manera que por aquello de la resonancia es relativa.

¿A través del documental se está narrando la historia de la revolución venezolana?

—Parcialmente, diría yo. Me gustaría responderte de esta manera, el arte y la política son determinantes para transformar la conciencia del ser humano, el cine documental, su palabra lo dice, se alimenta del hecho documental de la realidad para generar lecturas sugestivas con una inmensa carga de comprensión generando conciencia. En mi caso personal y disculpa que me refiera a mí, me alimento e  inspiro en el hecho político, es decir, en la política. Intento hacer un cine de indagación social inspirado en esa dinámica. De esa percepción y  lectura intento contribuir a generar conciencia de nuestra realidad política.

Yo diría que el cine documental es la crónica por excelencia de nuestra realidad. En la etapa del proceso revolucionario con el comandante Chávez se hizo un registro documental a mi juicio efectivo con  variadas y diversas  lecturas del  proceso. No así en la etapa del presidente Maduro, quizás por la dinámica de los acontecimientos tan variados e intensos de la contrarrevolución, que prácticamente no ha habido tiempo por su dinámica vertiginosa de poder registrarlos y narrarlos. Para muestra un botón: los acontecimientos de los dos últimos años (dígase la situación del autoproclamado, el intento de magnicidio. El intento de invasión por el estado Táchira, La batalla de los puentes. El saboteo eléctrico, el asalto y robo de las armas en Fuerte Tiuna, intento de golpe de Estado del 30 de abril, intento de invasión por mercenarios en la costa. Y todo esto en el marco de un bloqueo y saboteo  económico espantoso a  nuestra moneda). No ha sido registrado en el cine documental (o muy parcialmente).

Yo diría que el reportaje de televisión es el que ha asumido el registro de esa crónica histórica contemporánea por lo compulsivo de la realidad política.

Es importante destacar que el reportaje de televisión no es documental como género cinematográfico, son propuestas narrativas distintas, el documental exige una densidad dramatúrgica y una comprensión subjetiva, más exigente. De ahí la importancia de que podamos estimular cátedras de cine documental político en Unearte, es una idea que acaricio y la he compartido con Alejandrina Reyes (su rectora),  formar cineastas para la realización de cine político en el área documental, es  un registro que hay que hacer, que está pendiente. El documental por excelencia es la crónica del devenir histórico de nuestra realidad política en América Latina.

¿Esta pandemia no será llevada al cine?

—Seguramente sí, es una circunstancia que inspira a la creación. Hasta donde entiendo hay unas jóvenes cineastas que están elaborando documentales, que ya han realizado mejor dicho, y en el caso personal abrazo una idea que la estoy desarrollando con Earle Herrera en la comedia y el humor, cuyo personaje principal es un motorizado que reparte delivery. No dudo que la pandemia va a tener una inmensa y extraordinaria presencia en el arte, no solamente en el cine.

¿Qué está pasando en la izquierda venezolana que va desunida a las elecciones?

—Yo no creo que va desunida como tal, el proyecto político es el mismo, es la revolución, lo que hay es una diferencia en esta coyuntura y es electoral, mi percepción es que nuestra revolución necesita un contrapeso desde la perspectiva de la izquierda y no de la derecha, el que vaya dividida o no es relativo, el proyecto revolucionario nos une en la diversidad.

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Retrato Hablado

“USA, donde la libertad es una estatua”, con esa frase el antipoeta Nicanor Parra fue dejando su irreverencia y su talento por todas partes. Irrumpió con fuerza en la poesía chilena, y por eso lo llamaron el antipoeta, y dijo: “Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”. Y era eso, una montaña de frases dispuestas de tal manera, que era capaz de crear con ellas a cada momento un escándalo poético: “Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”. Así ironizaba con las estadísticas, porque parecía que su premisa era devaluar todo lo que estaba ya concertado como una verdad. En 1969 fue ganador del Premio Nacional de Literatura, también fue galardonado con el Premio Reina Sofía en el 2001, y con el Premio Cervantes, en España, en 2011. Entre sus libros están: Poemas y antipoemas. Artefactos. Discurso de sobremesa. La cantante y compositora Violeta Parra era su hermana. Nació el 5 de septiembre de 1914, en San Fabián, Chile, y murió a los 103 años, el 23 de enero de 2018, en La Reina, Chile.

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El Viernes de Lira

 

Ciudad CCS / Roberto Malaver