Caracas Ciudad Caribe | Un centro de estudios antiimperialista

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El 5 de septiembre del 2020, en el 205° aniversario de la Carta de Jamaica, fue fundado el Centro de Estudios Simón Bolívar, se cumple así un sueño acariciado largo tiempo por Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En su proyecto se afirma: “Es una institución destinada a investigar, preservar, enseñar y difundir el legado histórico y patrimonial del ideario y la acción histórica del Libertador como referencia cimera de las aspiraciones de independencia, igualdad, libertad, justicia social y de unión nuestroamericana. Se constituye como una instancia académica, política y cultural que aspira a fortalecer el conocimiento y la proyección del ejemplo histórico, insurgente del Libertador en la conciencia histórica del pueblo venezolano”.

El Libertador: poco conocido

La fundación de este instituto genera grandes expectativas y esperanzas porque, a pesar de lo que se cree, Bolívar es un gran desconocido. Salvo honrosas excepciones, se repiten los lugares comunes acerca de su vida, se reiteran sus citas más manidas y se celebran sus efemérides, pero en general se desconocen su doctrina, su obra y sus desafíos. En el libro Visión y revisión de Bolívar, dice J. L. Salcedo Bastardo: “El Libertador ha surgido ante nuestra inquietud como un objeto de estudio poco explorado, pese a la copiosa pero repetida bibliografía a él consagrada”.

Tan poco valorado fue Bolívar como sujeto histórico durante la Cuarta República que incluso el levantamiento de una estatua del Libertador en Río Chico (no había ningún monumento en su nombre hasta 1971), no contó con el apoyo del Gobierno puntofijista ni con el respaldo de los poderosos. Ante la desidia general, la gente del pueblo se organizó e hizo una colecta para financiar la obra, pero ni aun así las “fuerzas vivas” se sensibilizaron. De modo que “mientras algunas manos se hundieron profundamente en los bolsillos para ocultar la chequera, mientras puertas oficiales se volvieron de acero inexpugnable, mientras poderosos beneficiarios de las riquezas de Barlovento olvidaron la combinación de sus cajas fuertes, en hogares humildes donaron la única moneda que había en la casa”.

Bolívar: ¿padre del panamericanismo?

A tal nivel de ocultamiento y deformación de la obra del Libertador se llegó durante el puntofijismo que no fue de Venezuela sino de Cuba que surgió la iniciativa de organizar en 1976 un concurso sobre Bolívar en el sesquicentenario del Congreso de Panamá. “Este premio extraordinario tiene la intención de hacer resaltar los verdaderos propósitos con los cuales se celebró en 1826 el Congreso Anfictiónico de Panamá: consolidar la unidad hispanoamericana para defender la independencia frente a España, prevenir la amenaza de los Estados Unidos de Norteamérica y organizar una expedición para liberar a Cuba y Puerto Rico del coloniaje español. A Simón Bolívar el imperialismo ha querido presentarlo, por el contrario, como padre del panamericanismo y, al fijar los objetivos reales del Congreso Anfictiónico de Panamá, estamos contribuyendo a exaltar su figura y su verdadero mensaje”.

Afortunadamente un venezolano comprometido con la patria asumió la tarea de participar en este concurso internacional en nombre de toda la nación y obtuvo el primer premio: Miguel Acosta Saignes, autor de Bolívar, acción y utopía del hombre de las dificultades; compartió el galardón con el cubano Francisco Pividal, quien escribió la obra Bolívar, pensamiento precursor del antimperialismo.

Por supuesto, durante aquella época el Estado venezolano, manejado por el Pentágono, no veía bien que se escribiera sobre Bolívar, menos desde una perspectiva antiimperial. Desde hacía mucho tiempo EEUU comprendió que Bolívar, máximo representante de la lucha anticolonial en el siglo XIX, se estaba convirtiendo en un referente en las luchas antiimperialistas del siglo XX en Latinoamérica.

Para evitar que esto ocurriera, EEUU, apoyado por el Gobierno venezolano y la oligarquía, promovió la idea de que Bolívar era pro estadounidense. Reeditaron en 1976 una serie de obras donde Bolívar aparece como adalid del panamericanismo, doctrina que promueve la unión de las naciones de América bajo la hegemonía gringa. Con bombos y fanfarrias fue publicado el libro de Byrne Lockey Orígenes del panamericanismo. La Oficina Central de Información hizo una introducción laudatoria de la obra, a pesar de que cuando fue publicada por primera vez Rufino Blanco Fombona denunció: “Byrne Lockey contribuye a la política imperialista de su país. Se pretende y desea presentar al Libertador como el primer ‘panamericanista’. El equívoco consiste en eso, en confundir adrede al americanismo –o hispanoamericanismo– del Libertador con el panamericanismo inventado en los Estados Unidos, por los Estados Unidos, para los Estados Unidos”.

Esta era la tendencia general de la época: se hacía del Libertador una suerte de procónsul de EEUU. Así Estados Unidos, que en vida de Bolívar lo llamaba el “peligroso loco del Sur”, lo convirtió en un alfil al servicio de su política exterior, con la complacencia del Estado venezolano y sus cipayos intelectuales.

Bolívar insurge

Pero desde lo más profundo de la venezolanidad insurge el Bolívar anticolonial y antiimperial. Se publicaron obras clave para comprender el carácter antipanamericanista de su doctrina. En los cuarteles unos dignos soldados; en liceos y universidades los cimarrones intelectuales; y en la plaza los artistas recrearon al Bolívar enfrentado a las potencias, al soñador de un nuevo orden mundial basado en el equilibrio del universo, condición fundamental para evitar que “un nuevo coloniaje sea el patrimonio que leguemos a la posteridad” (4 de agosto de 1829).

De entre las catacumbas de la historia surgió entonces Hugo Chávez como portavoz del Libertador. Visualizó que Bolívar es sobre todo “General de un ejército de ideas”. Y entre sus ideas clave está el antiimperialismo. Nos dijo: “Bolívar fue como el precursor del antiimperialismo en Nuestra América. Tenía una visión política antiimperialista, y eso nos lo ocultaron también durante mucho tiempo”.

Chávez hizo todo lo que estuvo a su alcance para divulgar ese “ejército de ideas”. Sin embargo, confesó: “Yo tengo la impresión de que nosotros no conocemos bien a este hombre, quién fue realmente Bolívar” (12 de julio del 2004). Para saldar esa deuda ha nacido el Centro de Estudios Simón Bolívar: para que aprendamos quién fue realmente Bolívar.

Ciudad Ccs/José Gregorio Linares