El trabajo ya no se queda en la redacción

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Leí hace poco que una sala de redacción es un organismo vivo, es el escenario caótico donde se debe producir información ordenada y veraz. Si bien este desafío periodístico ahora tiene otra perspectiva para muchos colegas, tuvimos que trasladar ese caos a nuestro rincón más íntimo, el hogar, o agregarlo a un caos ya existente para algunos como las madres periodistas, por ejemplo.

He visto a bebés aparecer en pantalla en plena transmisión, o sencillamente toca redactar una nota de prensa con nuestras crías en las piernas. Sin embargo más allá de estos desafíos tras la cortina, está el hecho de cuánto ha afectado el teletrabajo al periodismo, o mejor dicho, ¿cuánto más daño le está haciendo? Esta modalidad ya es vieja y es uno de los culpables de la fragmentación y dispersión del oficio periodístico y nos otorga una laboriosa tarea más: curar las noticias ya probadas, gracias a la aceleración de las nuevas tecnologías, las redes sociales y todo lo que de ellas emana.

Es el hecho de que el periodismo ha tenido que renunciar a un contacto imprescindible que se notará algunas veces en el papel, en la noticia, y nos obliga a ser aún más audaces a la hora de describir una emoción en una entrevista, por ejemplo.

Desde este cuarto que imito como sala de redacción, envío este texto por correo, y me integro al de los colegas que a continuación echan su cuento sobre el impacto del teletrabajo en nuestro oficio.

No hay como el trabajo que te conecta con la gente. fotos Bernardo Suárez

Roberto Malaver: Levantar el culo

Ahora que todos sabemos que los medios de comunicación no son independientes, como siempre nos lo dijeron, no hay que perder de vista que los periodistas son los que mueven esos medios, los que incorporan su fuerza de trabajo –como diría Carlos Marx– a esas empresas. Es por eso que ahora, muchos periodistas han encontrado en el teletrabajo una manera de independizarse de esos medios. Una forma de crear su propio medio y aprovecharse de la tecnología que le da internet. Así se encuentran entonces trabajando en función de ellos mismos. Elaboran una página o un programa en YouTube y le dan su propio contenido y lo venden a otros medios y si logran alcanzar credibilidad y una gran cantidad de seguidores o lectores, pueden tener hasta publicidad.

Hay que tomar en cuenta que muchos diarios impresos han desparecido y siguen desapareciendo en el mundo. Aquí en Venezuela, por citar algunos, están El Nacional, Tal Cual y otros, que antes tenían el impreso y la página y ahora solo tienen la página web. Eso también hay que tomarlo en cuenta, tanto el medio como el periodista se han ido adaptando a esa realidad.

También es cierto que en el momento de ejercer el periodismo yo establecí una división personal: El reportero y el periodista. El reportero huele a calle, a plaza, a pólvora. La periodista Nazareth Balbás, en una entrevista en la página “Tres en 1”, publicada aquí en Ciudad CCS, dijo: “El reportero tiene que estar al tanto de que una buena historia solo es posible si levanta el culo del asiento”. Y eso es una verdad verdadera. Mis periodistas más queridas, Oriana Fallaci, Joan Didion y Maruja Torres, han escrito muy buenas historias, porque levantaron el culo del asiento y se fueron a la guerra y a la calle. Sin embargo el periodista que escribe artículos de opinión, reseñas, entrevistas incluso, las puede hacer tranquilamente desde su casa.

Rocio Cazal: Lo mejor es el contacto con la gente

El teletrabajo… Sin duda pudiera ser más cómodo para muchos periodistas trabajar desde casa, pero nada puede ser mejor que la rica y maravillosa dinámica que existe en una sala de redacción, donde surgen las entrevistas tú a tú (de frente y con feed back), las reseñas y crónicas que se hacen desde la calle, así como las noticias que buscamos y encontramos en nuestras fuentes de información –fuera de las declaraciones que se dan cotidianamente a través de las pantallas de televisión o enmarcadas en un tuit–.

Quizá el futuro nos llevará a estar más centrados frente a una computadora y al lado de un teléfono, con una TV siempre encendida, pero para las nuevas generaciones resulta casi un atropello el hecho de que no puedan aprender lo que muchos ya logramos sacarle provecho a lo fantástico que es una redacción. Allí supimos muy bien lo que es el ensayo y el error. Y sobrevivimos. Y aprendimos bastante.

El ciudadano común también pudiera verse afectado con el teletrabajo del periodista: lo oficial se impondría siempre y el contacto con el pueblo, sus creencias y aportes disminuirían si no los escuchamos en sus entornos.

Pero también hay otras cosas importantes: el contacto con los compañeros, las amistades que logramos en las redacciones, las salidas y hasta los amores que allí surgen (bien sean fugaces, fortuitos o eternos).

Definitivamente estar encerrado en cuatro paredes con internet a disposición las 24 horas es lo más cómodo, pero no hay nada más gratificante que el contacto con nuestros prójimos, con la gente.

Tatun Gois: El teletrabajo es parte de una realidad virtual muy esperada

Ya en menos de dos semanas vamos a cumplir 6 meses de una cuarentena ruda, sobrevenida, angustiante y terrible. Un confinamiento salpicado de pánico, emergencias y muerte que nadie quiso vivir jamás. De pronto todas las realidades distópicas del cine nos atraparon y como era lógico nadie lo esperaba. Eso. Es lo primero que hay que tener presente para hablar del trabajo a distancia. Que es una alternativa de sobrevivencia en estos tiempos de pandemia, y que la vida toda tiene que vivirse.

Y digo esto, porque una de las objeciones al trabajo a distancia es: “que el teletrabajo es mediocre pues el trabajo de campo es fundamental para ciertos procesos”. Lo cual es obvio. Ahorita, hay clases de medicina, por ejemplo, que en este momento deben hacerse on line. ¿Se imaginan lo difícil que debe ser aprender, hey! A-pren-der a diseccionar un cadáver por internet?… yo tiemblo de sólo pensar en la preparación de esos médicos y médicas.

Las plataformas comunicacionales vienen cambiando desde principios del 2000 y con la llegada de las redes sociales ese cambio es radical y mutante. Son las maneras de comunicarse lo que se transforma vertiginosa e inexorablemente. ¿Qué no vendrá con la tecnología 5G?

El teletrabajo es parte de la realidad virtual hacia la que venimos caminando derechito desde hace más de 20 años. Y aunque lo comprendo concuerdo con quienes lo piensen, que nada en la vida debe prolongarse en la virtualidad porque la vida es entre todos. El encierro duele mucho.

Ciudad Ccs/José Antonio Valero