La reelección de Trump

J.J. Álvarez

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Hoy más que nunca hay que tener claro el peligro que representa la reeleción de Donald Trump por la conducta irresponsable, agresiva e inescrupulosa que maneja en política internacional.

La nominación de Donald Trump el 24 de agosto de 2020 para participar en las elecciones del 3 de noviembre de 2020 se dio con el veredicto de 336 delegados de 50 estados del país en la Convención Nacional del Partido Republicano en Charlotte, Carolina del Norte. Se hizo en una reunión festiva a lo tradicional en la que resultó ratificada la candidatura a la presidencia de EEUU.

Donald Trump, de 74 años, con un enfermizo afán de hacerse inmortal y salir en la prensa noticiosa impresa y digital, está considerado como un neofascista de los que todavía creen en el anticomunismo como única fórmula para salvar los males internos de la nación. Su visión mediocre y miope motiva resistencia a los cambios sociales y políticos que han venido desarrollándose en gobiernos que escapan al control de la Casa Blanca. Esto le ocurre a muchos países a los que se les hace presión con la filosofía de la violencia y el culto al terror que se esconde detrás de personajes como Hitler, Mussolini, Netanyahu, héroes racistas y belicistas que han hecho del terrorismo algo atractivo y normal.

El programa político republicano contempla las mismas posiciones anticomunistas que han permitido a EEUU desconocer la Revolución de Octubre de 1917; la elaboración de la lista negra del senador Joseph Mc Carthy para acusar de comunistas a diversas personalidades del arte visual e intelectual, literario, etc., entre 1950 y 1956.

Hoy en plena campaña electoral, Trump y sus seguidores apelan al mismo anticomunismo de otrora para encajarle a los demócratas el calificativo de comunistas y poder torpedearlos con propaganda sucia en la lucha por la presidencia de ese país.

A Trump le resta la situación interna de covid-19, inflación, desempleo, ingresos salariales bajos, contracción del PIB, inseguridad social, inmigración, etc.

Con Trump la perspectiva es muy dudosa. Su anticomunismo vaticina tiempo de nuevo diseño de la guerra fría.

J.J. Álvarez