“Los pájaros prisioneros solo comen alpiste es mi mosaico narrativo”

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Entrevista / Miguel Antonio Guevara

Los pájaros prisioneros solo comen alpiste es la más reciente novela del escritor venezolano Miguel Antonio Guevara, que desde el pasado 9 de septiembre se encuentra disponible en las plataformas digitales para el disfrute de todas y todos.

Acontecimiento internacional que dio pauta a una grata entrevista, donde el joven escritor antes que nada expresó un profundo “agradecimiento anticipado por su interés a las lectoras y los lectores que se adentrarán en este nuevo trabajo”. Obra que él denomina “mi mosaico, mi collage narrativo, mi cubo de Rubik”.

—¿Con qué se van a encontrar los lectores en esta nueva obra?

—Es una historia que son muchas al mismo tiempo. La historia de un migrante que cruza una frontera, postales distópicas que cabalgan entre la ciencia ficción, la ucronía, la reflexión existencial; el diario de un paseante urbano y retazos o fragmentos de una cotidianidad herida por el paso del tiempo. Es una suerte de mosaico narrativo o collage textual con el que espero conectar con aquellos ávidos de lecturas lúdicas e inquietantes, paradójicas.

—¿Esta obra es producto de los días en casa o venías trabajando desde hace tiempo en ella?

—Es un proyecto narrativo que estoy trabajando desde el año 2015 y que vino a concretarse este año gracias al apoyo de LP5 Editora, sello del que es responsable la poeta, traductora y editora venezolana chilena Gladys Mendía.

—Una de las cosas que causan curiosidad es el título, ¿a qué se debe su escogencia?

—Tiene su historia. Yo quería un nombre que fuese una metáfora, que diese cuenta de la condición humana, cómo estamos sujetos a nuestro cuerpo y a los deseos de nuestro cuerpo. Tenía tiempo con la imagen del pájaro y la jaula y se la comenté a mi esposa, estábamos en un café en Bogotá y mientras conversábamos sobre mi idea y ella dibujó un pájaro dentro de una jaula y ahí se presentó la imagen, el pájaro que aun con todas las comodidades no come más que alpiste, no conoce lo que hay más allá de sí y su condición de cautivo, por lo tanto lo único que le queda es la imaginación.

—¿Qué buscas causar en los espectadores que lean tu novela?

—Mi deseo es que las personas, las lectoras, los lectores, logren conectar con ella, no tengo ningún mensaje en específico para ellos; es decir, mi interés es presentar distintas situaciones cargadas de una impronta existencial, un tipo de dispositivo empático para comunicar que esa sensación de incertidumbre ante la vida y el desconcierto cotidiano es algo que vivimos todos y que ante ese desgarramiento nos acompañamos, aun en medio de un desierto o un escenario sin respuestas.

—¿Qué ha sido lo más anecdótico o interesante al escribir esta obra?

—Tal vez el proceso de creación. La novela cuenta con cuatro partes que realicé en contextos geográficos y temporales muy distintos entre sí (Caracas, Barinas, Lara, Bogotá, México), realizando apuntes en colas, terminales, en las noches de insomnio… utilizando diferentes recursos: escritura a mano, en computadora, pasajes enteros que escribí con el celular o con lecturas de tarot que les hacía a los personajes. Tal vez el proceso de escritura de todo proyecto sea para mí la parte más interesante. Justo ahora tengo otro proyecto bastante adelantado y solo espero que pase la algarabía de los pájaros para entregarme de lleno a lo nuevo.

—¿En qué se diferencia ésta de tus otras obras?

—Tal vez sea un proceso de mayor compromiso con un ejercicio narrativo que pretendo continuar. Creo que la diferencia sustancial entre una obra y la otra no es la obra en sí sino la actitud o el carácter con el que lo asumimos; es decir, cuando emprendemos nuevos proyectos lo hacemos con el anhelo de superar el anterior, no con esa idea de que sea “mejor” que lo hecho sino más bien ir hacia otros niveles de sofisticación creativa, o de mayores exigencias con nosotros mismos.

—¿Cómo has vivido estos meses de cuarentena, tiempo de inspiración?

—Han sido días difíciles para todos. He mantenido mi rutina creativa sin mayores diferencias, digamos que la diferencia tal vez está en que mis temas o intereses creativos (la incertidumbre, lo existencial, entre otros) ya no son materia de momentos límite sino de eso que han venido a llamarle, muy de distopía por cierto, “nueva normalidad”. Ahora, el reto en cuanto a la fabulación es aún mayor cuando la realidad parece ser el relato de ficción más aterrador y deslumbrante.

—¿Cómo Miguel asume el reto de interactuar en las plataformas digitales?

—Me considero un escritor y lector anfibio; es decir, ando en lo digital sin problemas. Creo que la Internet nos ha ofrecido muchas posibilidades de circulación de contenidos y proyectos creativos, apenas estamos viendo la punta del iceberg del montón de iniciativas transmedia que están por venir. En ese sentido, Internet es todavía un proyecto muy incipiente, ávido de que las escritoras y los escritores y, lo que es aún más importante, los lectores, sean capaces de apropiárselo por completo para hacer contenidos con la medida de sus intereses y gustos particulares.

—¿Cómo ves la presencia del papel y los libros en estos tiempos?

—El libro, el papel, siempre ha sido un bien de lujo. Desde el papiro a orillas del Nilo a los primeros billetes impresos en China o La Biblia masificada en los viajes ultramarinos. Hay voces agoreras que creen que los libros desaparecerán pero nuestra condición es anfibia; es decir, estamos en dos ecosistemas al mismo tiempo, lo físico y lo digital, y ninguno niega al otro, más bien enriquece la experiencia. Ningún medio de comunicación ha desplazado al otro; por el contrario, se hibridan, se mezclan y dan origen a nuevas cosas, ¿qué es el podcast, el audiolibro o el libro digital, no son nietos del programa de radio, la radionovela o las tablillas sumerias?

—¿Qué otros proyectos tienes planteados?

—Próximamente publicaré un volumen de mi trabajo poético titulado Mudable, Antología transitoria 2009-2019, con Ediciones Madriguera. Consta, como su nombre lo indica, de una compilación o más bien selección de mi poesía publicada durante los últimos 10 años.

También estoy de lleno, como te comenté, en un nuevo proyecto narrativo, en donde vuelvo a retomar el cabalgar por la ciencia ficción y la ucronía en tres líneas narrativas, una durante la II Guerra Mundial, otra en los ochenta y la principal en un futuro pandémico.
Guevara desea que los lectores puedan armar la obra “a su gusto o más bien entretenerse en el proceso, porque siempre es más importante el camino a recorrer que lo contundente o definitivo”.

Biografía Mínima

Miguel Antonio Guevara (Barinas, Venezuela, 1986). Escritor. Sociólogo, maestrando en Filosofía. Publicado y premiado en narrativa, ensayo, poesía y periodismo en Colombia, Venezuela y Suiza. Su nouvelle Mahmud Darwish anda en metro (El Taller Blanco Ediciones, 2019), merecedor del VI Premio Nacional Universitario de Literatura Alfredo Armas Alfonzo. Escribe mes a mes su columna de crítica Postales distópicas en el portal MenteKupa y es autor del blog Cuaderno Hipertextual.

Ciudad Ccs/Emily Cazorla