Presidente Maduro se une al júbilo por celebración del Día de la Virgen de Coromoto

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Los venezolanos nos unimos en una sola oración para venerar a la Patrona de la Patria, escribió el jefe de Estado en su cuenta en Twitter.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, se unió al júbilo del pueblo venezolano por celebrarse este viernes el día de la Virgen de Coromoto, patrona de  Venezuela.

El jefe de Estado expresó sus congratulaciones a través de un mensaje en su cuenta en la red social Twitter.

«Hoy los venezolanos nos unimos en una sola oración para venerar a la Patrona de la Patria, Nuestra Señora de Coromoto. Madre Celestial, aferrados a tu misericordia y amor, renovamos es este día nuestra fe y esperanza para seguir dando la batalla por la vida. ¡Bendícenos!», escribió el mandatario en la referida plataforma digital.

La historia de la Virgen de Coromoto se remonta al año de 1651 cuando el indio Coromoto, cacique de los Cospes, se dirigía en compañía de su mujer al trabajo de campo. Al llegar a una quebrada, una hermosa señora que sostenía en sus brazos un precioso niño, apareció caminando sobre las aguas diciéndoles en la lengua propia de los indios «salgan a donde están los blancos para que les echen agua sobre sus cabezas para subir al cielo».

Casualmente un español llamado Juan Sánchez, pasó por ahí y el cacique Coromoto le relató lo sucedido.

Juan Sánchez entonces le pidió que se alistara con la tribu, que el pasaría dentro de ocho días a fin de enseñarles todo lo necesario para echarles el agua. En efecto, cuando regresó los indígenas marcharon con el a un ángulo formado entre los ríos Guanaguanare y Tucupido, donde les repartieron tierras e iniciaron la catequización, a fin de prepararlos para el bautizo.

Varios de los indios recibieron el bautismo, no así el Cacique quien echaba de menos la selva donde el mandaba y no tenía que obedecer. Esto lo hizo preparar su huída. Sin embargo el sábado 8 de septiembre de 1652, la virgen vuelve a aparecer en el bohío, en presencia de Coromoto, su mujer, su cuñada Isabel y un sobrino de esta. (Es, por cierto, la única vez que la Santa Virgen aparece a una familia). El cacique coge la flecha y apunta para matarla. Como la virgen María se le acercó, Coromoto tira la flecha e intenta empujarla, pero ella desaparece, dejándole en la mano un pequeño pergamino con su imagen.

El niño corrió a avisarle a Juan Sánchez, quien con dos de sus compañeros fueron al sitio de la aparición y recogieron la preciosa reliquia. Dieron parte a las autoridades civiles y eclesiásticas, quienes a pesar de no creerlo resolvieron llevar el pergamino a la Iglesia de Guanare en 1654, donde permaneció en un relicario hasta 1987, cuando fue incrustada en el pedestal de la imagen de madera que está hoy en día en el templo «Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto» en el estado Portuguesa.

Ciudad CCS / Reinaldo J. Linares Acosta