Alacranes

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La palabra la pegó  como arácnida imagen política el  general   Müller Rojas, cuando le advirtió al comandante invicto: “Hugo, tú estás sentado sobre un nido de alacranes”. Después la derecha  se la copió y se la clava a todo opositor que no piense como el G4, algo nada fácil, pensar como gente sin  pensamiento.  El alacrán es un animalito que anda por ahí, fanfarroneando, buscando su papa, con pinta de pistolero, de chulo bien querido y de poeta maldito. En mi juventud, le regalé a mi novia un alacrán de oro. Lo llevaba  de prendedor, como para que sintiera  a toda hora su agitado corazón. Cuando en una crisis posadolescente me cortó las patas, su siguiente novio empeñó el escorpión dorado en la zona de tolerancia. Desde entonces también creo en las alacranas.

Earle Herrera