ASÍ DE SENCILLO | Así respires, puedes estar muerto

Maritza Cabello

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Un señor de 60 años aprendió a montar bicicleta. Había nacido en la montaña, por eso conoció tarde el mar, así que decidió aprender a nadar también, y todas las tardes visitaba las playas soleadas en su bicicleta nueva. Se echaba un chapuzón, nadaba y nadaba a su satisfacción.

¿Qué loro viejo no aprende a hablar?

¡Pues, no sólo habla, sino que canta y baila!

Sí, lo dice todo el mundo, los libros de autoayuda lo hacen título, aquí lo repetimos, así sea un lugar común: Todo es cuestión de actitud. ¡Todo se puede!

Sí, todo se puede, pero con sentido común, con técnica, planificación y perseverancia.

La vida termina cuando el que la vive lo decide, salvo que suceda un accidente o lo sorprenda una enfermedad (Aunque muchas se pueden prevenir).

Algunas veces un ser humano respira, pero está muerto, porque no tiene planes ni sueños ni propósitos. Solo respira y deja pasar el día, las horas, los años. Entonces, está muerto.

Ahora se habla de la nueva vejez. En la actualidad no tiene comparación un hombre o mujer de 60 años de la década de los 70 a uno de nuestra época. Antes era considerado un anciano (a). Ahora, es un hombre o mujer mayor, con experiencias, que si ha cuidado su salud y ha prestado atención a las señales espirituales que le ha dado el Universo, ese ser está naciendo. Le espera una vida rica, próspera, productiva y emocionante.

Entonces, el loro viejo puede tomar sus clases y aprender trabalenguas.

¡Agárrense!

Maritza Cabello