LUNASOL | Acto y Potencia

William E. Izarra

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Es necesario precisar un aspecto que debemos considerar en cualquier análisis que hagamos acerca del escenario político venezolano en los actuales momentos.

Me refiero a los cambios que se dan de manera acelerada, debido a la generación de iniciativas que promueven los actores del escenario de pre-guerra. Por ejemplo: el envío de gasolina desde Irán a Venezuela y el intento de Estados Unidos (EEUU) de impedirlo. Aquí se enfrentan dos tácticas. Irán, aliado de Venezuela, cambia el rumbo de los tanqueros que transportan la gasolina y genera las técnicas electrónicas para impedir que EEUU identifique su posición. Por su parte, el actor EEUU emplea todos sus mecanismos tecnológicos para descubrir el punto en que se encuentran los tanqueros en su ruta alterna.

Los cambios acelerados del escenario político producen mucha información ligada a sus múltiples interpretaciones, cuya vigencia en el tiempo es muy corta pues es reemplazada o complementada por nuevos elementos generadores de nuevas informaciones.

Valga recordar que en este escenario político de pre-guerra EEUU-Venezuela los dos actores son: (i) la Revolución Bolivariana y (ii) la contrarrevolución (EEUU, derecha mundial y oposición nacional). Lo que EEUU anuncia como plan de pre-guerra no significa que sea acto, es decir, que se va a cumplir tal como lo concibe. Cuando Trump señala que va a liquidar a Maduro y la Revolución Bolivariana eso es algo posible (potencia), pero no es un hecho concreto (acto). Esto le debe quedar muy claro a los revolucionarios: saber la diferencia entre acto y potencia. Los planes de EEUU no son actos, sino potencia.

Hasta ahora el actor Revolución ha respondido y generado iniciativas que repelen, neutralizan o anulan las acciones del actor EEUU. Por ejemplo, las guarimbas y demás hechos terroristas de 2014 y 2017, en las que EEUU financiaba, aportaba la logística y concebía el plan a ejecutar, no logró derrotar a la Revolución Bolivariana. El presidente Maduro al frente del gobierno, la FANB con sus componentes, y el pueblo organizado, todos en conjunción derrotaron a EEUU.

Entonces, la existencia del plan de ataque del Comando Sur contra Venezuela no significa que se va a cumplir como lo han considerado. El actor contrarrevolución siempre será contrarrestado por las fuerzas revolucionarias, con una energía de igual o mayor magnitud para someter o desintegrar su acción contraria. Si EEUU pone en práctica su plan militar de ataque, los objetivos no se van a consumar como está concebido. El actor Revolución sostiene cuatro elementos que pueden sobrepasar la superioridad militar de EEUU con sus aliados y fuera multinacional:

  1. Gobierno con capacidad de maniobra y de contundentes acciones en el terreno político que ha podido derrotar a EEUU en sus intentos desestabilizadores de terrorismo (2014, 2017), golpe de Estado (30 de abril 2019) y Guerra No Convencional (GNC) desde 2013.
  2. La FANB que ha desarrollado un elevadísimo espíritu de cuerpo que vigoriza su arrojo de combate y que, además, cuenta con sistemas de armas muy avanzados tecnológicamente, que al adversario no le será fácil someterlo y neutralizarlo.
  3. La Unión Cívico-Militar (incluye lo policial) que ha hecho realidad aquella consigna que dice “cada miliciano un fusil”, lo que se une a la condición estructural del ser, pues cada miliciano lleva en su interior la energía morfogenética (fuerza integral que une alma, razón y corazón para luchar de manera irreductible hasta lograr la victoria de la Revolución) que le eleva a una dimensión superior para no perecer en la contienda y confrontación con el invasor.
  4. El pueblo revolucionario que dispone de la conciencia y el ímpetu chavista para repeler al invasor y defender a la nación hasta que desaparezcan las fuerzas invasoras.

Lo que hace EEUU es potencia no acto. El revolucionario debe mantenerlo así.

William E. Izarra