ARRIMANDO LA BRASA | Benedetti cumpliendo siglo

Laura Antillano

0

En 1995 Mario Benedetti cumplió medio siglo como escritor y ahora estaría cumpliendo sus cien años como ser humano. Difícil caracterizar a alguien que fue tan capaz de captar la esencia de los montevidianos (oriundos de su querida Montevideo), pero él lo hizo y a través de sus cuentos. Montevidianos es una compilación de narraciones que nos describe a perfección el modo de vivir, ser y estar de los habitantes de esa ciudad. Pero además, como buen malabarista, Benedetti tiene la virtud de combinar, como lo señalara José Emilio Pacheco, sus virtudes de narrador con las del poeta. “El poeta y el narrador en vez de oponerse o estorbarse intercambian habilidades y enseñanzas “.

Su habilidad, su ternura, la melancólica paciencia de su temperamento, tal y como era cuando le conocimos en sus tiempos de la Casa de las Américas en La Habana, no parecía compatible con la habilidad y certeza del hombre que hacia análisis político de la realidad latinoamericana y recogía la rosa del sendero por donde caminaba para contemplar sus pétalos, distraído.

El alcance y volumen de su obra tiene la certeza indiscutible de ser materia segura de referencia para muchos de nosotros, telón de voces en circunstancias sentimentales inolvidables, por allí flotaban los textos de Benedetti diciendo lo que queríamos.

La referencia inmediata que se nos ocurre al pensar en Uruguay es, indudablemente, la obra de Don Mario Benedetti, Daniel Viglietti, Ida Vilariña, Eduardo Galeano, y tenemos al país ante nosotros; pero el modo como Benedetti pertenece a la gente de todas partes es algo tan extraño como maravilloso. Sus relatos, sus novelas, su poesía, su pensamiento crítico, su escritura tiene la facultad de reflejar la mirada sencilla del ciudadano común, nos acerca, nos envuelve, nos hace como familia.

Este centenario suyo vale que suene, si, que suene, en las voces de los grupos corales que interpretan sus poemas musicalizados y logran que el público se les sume y cante con ellos, sin el mayor esfuerzo: “Si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos/”.

Y ese como muchos otros de los suyos, está copiado mil veces por aquellos que se empiezan a amar, y cantan a escondidas o / a capela y no importa.

Tenemos también su imagen cinematográfica en aquella película “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela ( de 1992), donde aparece diciendo uno de sus poemas pero en alemán. Además hay versiones de su narrativa llevada al cine. Película que tuvo mucho éxito también y fue más de Benedetti que de Subiela.

Entonces nos sumamos en patota colectiva de aplausos, por estos cien de Benedetti, a quien no olvidaremos y aplaudiremos siempre.

Laura Antillano