CARNET DE IDENTIDAD | Golpe a la Casa Blanca

Hindu Anderi

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Los gobiernos de Estados Unidos son responsables principales de la inestabilidad política, social y económica del continente.

No es una frase trillada de la trasnochada izquierda. Ni es una obsesión del Socialismos del Siglo XXI. Es la pura verdad, sistematizada y registrada en la historia de estas últimas 7 décadas.

Desde Washington se han financiado y patrocinado decenas de golpes de Estado y se ha ordenado y ejecutado intervenciones militares y mercenarias, para controlar y apropiarse de los recursos naturales y energéticos de sus pueblos, con la imposición de gobiernos mequetrefes del Pentágono.

Dichas intervenciones representaron durante años un gasto espantoso que se acumuló en la crisis social actualmente padecida por el pueblo estadounidense. Nada nuevo en los análisis. Por tal razón económica, distante de los intereses de los ciudadanos de ese país y relacionada con los resultados electorales, los gobiernos gringos, entrado el siglo XX, ampliaron su estrategia, más que modificarla. Las intervenciones militares, aún cuando continuaron, se redujeron para actuar desde adentro de los países objetivo. El apoyo interno ofrecido por las instituciones militares efectivamente representó un ahorro significativo. La Escuela de las Américas arrojó importantes y positivos resultados para los planes de expansión de Estados Unidos; en su obsesión por apropiarse de todo el continente, “destino manifiesto” expresado en la política exterior de sus gobiernos.

Entre los años 60 y 80, vimos caer gobiernos populares en el Sur y en Centroamérica, con la ayuda de militares traidores. Así, Estados Unidos impuso en el continente un sistema de deuda como arma para subyugar a los pueblos.

Entre los militares traidores y la política de deuda obligada que generó más miseria, Estados Unidos se sostuvo. En Venezuela bastó con el bipartidismo que prostituyó la soberanía hasta 1998. Posteriormente no les dio resultado. En abril de 2002, cuando un grupo muy reducido de militares, con apoyo de la CIA, protagonizó un golpe de Estado en contra de Hugo Chávez cambió el rumbo de la historia. La lección que el pueblo dio en la calle fue un duro golpe, pero para Washington pues trastocó sus planes.

Más adelante, en virtud de que su injerencia en las instituciones militares se vio disminuida, el Pentágono retomó las invasiones mercenarias; precedidas por políticas de sabotaje, exacerbación de conflictos sociales, endurecimiento y bloqueo económicos, para violar la soberanía de la nación.

Aunque la “inversión” es menor, son igualmente graves los daños directos y colaterales; los cuales han querido ser “disminuidos” por la mediática mercenaria que ha pretendido vomitar toda la responsabilidad de la situación que vive el pueblo venezolano, exclusivamente en la figura del Presidente Nicolás Maduro y su equipo ejecutivo; quien sin evadir responsabilidades que en definitiva son diversas y acumuladas en estos años de Revolución, las ha asumido, como la estabilidad y la paz de la nación. Hecho reconocido incluso por sectores de la derecha que no han dudado en participar el 6 de diciembre en las elecciones para escoger la nueva Asamblea Nacional, lo que representa un nuevo golpe para la Casa Blanca.

Hindu Anderi | @AnderiHindu