“El río El Limón hoy pasa por la sala de mi casa”

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Esteban Sánchez / habitante de El Piñal

Evelyn y Esteban trabajan en Caracas y viven en Maracay. Sí, ahí donde está pensando, cerca del río El Limón. Antes o después de la pandemia de 2020 es ya un punto de quiebre en la historia de la humanidad. Evelyn y Esteban deben agregar a las referencias de su vida el año “que perdimos la casa por la crecida del río El Limón”. Los hemos visto muchas veces, a los Sánchez-Bastidas, arrancar “pa’ Maracay” con o sin la muchachera a media noche después de una larga jornada de trabajo o después de una rumba. Esteban y Evelyn, los del Cocuy Ágave, perdieron todo por la crecida del río El Limón. Su casa (o lo que queda de ella “porque ahora el río pasa por la sala”, dice apesadumbrado Esteban) es una de las 27 afectadas en el sector El Piñal del municipio Mario Briceño Iragorry, ubicado a noroeste del estado Aragua, al pie del Parque Nacional Henry Pittier.

Ellos están allá, en pandemia y sin casa, junto a 26 familias más, haciendo de tripas corazón, alojados en que’je los vecinos y vecinas, con muchas ganas de salir adelante y por lo mismo Esteban nos cuenta lo vivido. Nos cuenta cómo empezó todo, qué sintieron, qué hicieron y cómo ven el futuro. No nos hemos visto desde que empezó la pandemia, pero tuvimos chance de escucharles su experiencia de vida, la necesaria evaluación y la crítica a la forma en la que se está atendiendo desde el gobierno local la emergencia. Esteban Sánchez deja claro que “no todo está controlado”.

El testimonio de Esteban

“Cayó una centella, nosotros decimos de magnitudes bíblicas, que se sintió como un trueno, digo trueno pero más fue el sonido de un desprendimiento de una masa de roca.

Esa fractura pudiera parecer un trueno, pero mucha gente que estaba viendo hacia la montaña afirma que había relámpagos encima de ella. Eran aproximadamente la una y veinte, una y 25 de la tarde. Salimos de la casa a mirar qué estaba pasando y el río ya estaba marrón, no estaba lloviendo, pero el agua pasó a tener materia vegetal y de materia vegetal paso a tener troncos. En ese momento ya estábamos en riesgo. A mí me dio chance de sacar un carro y a las perras. Cuando regreso a buscar a Evelyn ya el agua llegaba al portón que da a la calle. Ya el río estaba con nosotros. Pasamos casi dos horas en el techo.

Desde ese momento empezamos a avisar que estábamos en problemas. Cuando pudimos empezamos a ayudar a los demás, a rescatar gente, a juntarnos. El alcalde de El Limón, hasta hoy (martes 15 de septiembre), no ha aparecido por aquí por en el sector El Piñal.
Pasa el día y comenzamos a buscar en las casas para ver si quedaba algo de valor que rescatar. En la nuestra hay rocas en uno de los cuartos, nada se salvó. En la zona donde nosotros estamos hay 27 casas afectadas y 13 más que están en la línea del río y están catalogadas como pérdida total.

La crecida acabó con los bienes de 26 familias del sector El Piñal.

La ayuda

El gobierno de Aragua no tiene las maquinarias suficientes pero indagando con gente y funcionarios de otros estados que han venido a ayudar, nos dicen que no los dejan trabajar “porque tienen todo controlado”. Y aquí no hay nada controlado. Los que tienen máquinas, que son los del estado Yaracuy, están durmiendo en condiciones de guerra, lo cual es lógico, pero nosotros necesitamos planificación y organización. Aquí hay posadas que pueden ponerse al servicio de la gente, donde se pueden guardar las máquinas, gente que está en labores de socorro, organizar este desastre o las consecuencias del desastre. Pero aquí los gobernadores y los alcaldes no están trabajando coordinadamente. Hemos detectado irregularidades en la entrega de los CLAP. No llegan donde tienen que llegar.

Nosotros acondicionamos varias casas, unas cinco casas, cada una puede albergar a unas quince o veinte personas, lo cual requiere un nivel de organización y suministro de insumos importante. Agua, luz, gas, comida. Aquí repartimos todo equitativamente. Estamos tratando de usar los conceptos de comuna en esta coyuntura y fomentar solidaridad y empatía, todo lo que nosotros consideramos que nos hace revolucionarios.

Mis esfuerzos estuvieroan dirigidos a salvar a los animales.

La planificación

Falta planificación en la atención del desastre. Es cierto que los desastres no se planifican porque no se predicen. Ciertamente aquí han traído equipos nuevos pero no se ve la planificación, como las horas de trabajo, distribución de las maquinarias en todas las zonas, porque no es solo El Piñal la zona afectada. Y vemos que por donde pasa el gobernador hay una puesta en escena.

Recomendamos en una discusión un tanto acalorada que es necesario habilitar las vías principales en caso de que se tenga que hacer una evacuación, si llega a repetirse una lluvia como la que provocó este desastre, el cauce del río ya no es el cauce del río que teníamos. El río hoy pasa por la sala de mi casa”.

Ciudad Ccs/Mercedes Chacín