La pandemia es el mensaje (y 4)

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Sigo saliendo a la calle a comprar bastimentos y sigo viendo a todo el mundo con máscaras, igual me siento en película de ciencia ficción, no sé si dolerme de tristeza porque me quedé dormido ante una invitación de jugar dominó con mis vecinos. ¿Sería el miche andino que me venden ellos mismos, que me durmió? O al decir de mi hija Ligeia ¿me salvó? ¡De pana que odio esas perspicacias!… ¿Estoy condenado entonces a no poder jugar dominó?

El término “ciencia ficción” fue acuñado en 1926 por Hugo Gernsback cuando lo incorporó a la portada de una de las revistas de narrativa especulativa más conocidas de los años 20 en Estados Unidos: Amazing Stories, y me lo cuenta mi pana Gabriel Jiménez Emán en su antología Noticias del futuro.

Ya ni siquiera sé si andamos en los Recuerdos del Futuro, aquel documental del libro de Erich von Däniken, ya ni sé si llegaron los extraterrestres y nos están fumigando, ya ni sé si es verdad que existo, pero cuando se aloja en mi chat esta verga de Nostradamus, ¡ya no sé ni qué pensar, coño!

Y en el año de los gemelos (2020). Surgirá una reina (corona). Desde el Oriente (China). Que extenderá su plaga (virus). De los seres de la noche (murciélago). A la tierra de las 7 colinas (Italia). Transformando en polvo (muerte). A los hombres del crepúsculo (ancianos) ¡Ay, no!, que Dios nos agarre confesados. Para culminar en la sombra de la ruindad. Fin de la economía tal como la conocemos.

O como dice Earle, uno de mis sabios favoritos, junto a Roberto Malaver y algunos “otricos”, aunque tantos no sean: “Ya estamos en la cintura de septiembre y podemos bajar a sus tobillos o subir hasta sus ojos. No importa, la pandemia anuló la anatomía de los meses y sus aromas. Las rosas llevan tapabocas, no la gente. Los peces del acuario nos miran como iguales, sin piedad. Las mascarillas difuminan los olores y empañan los pétalos recientes”.

¡Hermanos, esta vaina parece que se jodió!
¿Habrá alguien que recoja esos vidrios? ¡Sólo Dios lo sabrá!
¡Llevátela Gouveia!
¡No va más!

Humberto Márquez